La crisis de los fertilizantes, desencadenada por la guerra en Irán, ha reavivado en el debate público la oposición de los agricultores al Mecanismo de Ajuste en Frontera del Carbono (CBAM por sus siglas en inglés). Si bien se han esgrimido diversos argumentos políticos generales, una pregunta crucial ha estado ausente: ¿cuánto costará este nuevo mecanismo a los agricultores europeos y es sostenible para el sector? Copa y Cogeca han realizado una estimación inicial que debería generar gran preocupación: en un periodo de siete años, el coste del CBAM para los agricultores podría alcanzar los 39.000 millones de euros, equivalente al 10% del presupuesto actual de la PAC durante el mismo periodo.
En un vídeo publicado el martes 5 de mayo, Copa y Cogeca expusieron los motivos de su oposición al CBAM. Originalmente, el mecanismo se diseñó para apoyar a las industrias cubiertas por el Sistema de Comercio de Emisiones de la UE (SCE), que fija el precio de las emisiones de CO₂. Si bien este instrumento impulsa la descarbonización, también aumenta los costes de producción dentro de la UE y puede reducir la competitividad frente a los productores internacionales. El Mecanismo de Adquisición de Carbono (CBAM, por sus siglas en inglés) se creó para garantizar que los productos importados se enfrenten a un precio del carbono comparable en la frontera de la UE, evitando así la fuga de carbono. En principio, este mecanismo es comprensible. Sin embargo, la inclusión de los fertilizantes cambia radicalmente la situación para los agricultores.
Alrededor del 30% de los fertilizantes nitrogenados utilizados en la UE son importados, y el gravamen del CBAM tendrá un impacto directo: solo en 2026, se prevé que los precios aumenten en torno a un 15% de media. El enfoque de la Comisión Europea prevé un aumento constante y progresivo de este impuesto hasta 2034. En consecuencia, Copa y Cogeca, junto con sus miembros, estiman que el coste directo del CBAM ascenderá a unos 820 millones de euros en 2026, cifra que aumentará a 3400 millones de euros en 2034. En los próximos siete años, esto supondría aproximadamente 12.000 millones de euros.
Este sería el coste de este mecanismo en una economía teórica. Si se considera la alineación de precios que podrían alcanzar los productores de fertilizantes de la UE, Copa y Cogeca estiman que el coste total para los agricultores podría llegar a 39.000 millones de euros en siete años, lo que equivale aproximadamente al 10% del presupuesto actual de la PAC.
En este contexto, la crisis iraní también constituye una reveladora prueba de estrés sobre el efecto tijera estructural que sufren los agricultores europeos: los costes de los fertilizantes están cada vez más expuestos a cargos adicionales derivados de las políticas, mientras que los precios de la producción agrícola se mantienen fijados en los mercados mundiales. Este desequilibrio estructural es peligroso tanto para la seguridad alimentaria en la UE como para la sostenibilidad a largo plazo de la agricultura europea.
Por ello, la comunidad agrícola europea se opone al Mecanismo de Adquisición de Fertilizantes (CBAM) en su forma actual, y por ello esta cuestión debería generar preocupación mucho más allá del sector agrícola.
Por consiguiente, Copa y Cogeca solicitan, en el contexto del plan de fertilizantes previsto para el 19 de mayo, como mínimo la suspensión del mecanismo y medidas a largo plazo para compensar los costes relacionados con el CBAM para los agricultores. Además, debe aclararse plenamente cómo se redistribuirán los ingresos del CBAM dentro de la UE.