Cosechar el girasol los primeros días de julio es un auténtico récord en Europa, donde las primeras cosechas se realizan tradicionalmente al menos un mes después. En la finca Carvajal de Puerto Real, Cádiz, lo han conseguido este año después de seis campañas adelantando poco a poco las siembras. El resultado es una cosecha espectacular de girasol de la variedad Bósfora, de Syngenta, y la posibilidad de ser los primeros en vender la cosecha.
Carvajal Agrícola S.L. es un modelo de empresa agraria gracias, seguramente, a la formación y profesionalidad de los hermanos Pedro y José Miguel Gallardo, que han heredado de su padre la pasión por la agricultura y ese gusanillo que les hace intentar probar cosas nuevas para mejorar año tras año su explotación.
Este carácter innovador y de mejora continua les ha llevado a pasar de cosechar en girasol una media de 700 kilos por hectárea en los años 80, a tener ahora medias de 2.300 y 2.500 kg/ha, realizando siembras tempranas y cosechando antes que nadie, lo que les da una indudable ventaja competitiva a la hora de vender la cosecha.
Pedro Gallardo, que es además vicepresidente de Asaja Cádiz, tiene un carácter abierto y un afán casi de divulgador científico, por lo que no es de extrañar verle atendiendo a medios de comunicación con la facilidad de un relaciones públicas: “Nuestra finca tiene un suelo franco-arenoso de secano, está a 6 kilómetros del mar y contamos con 400 ha en producción, donde cultivamos trigo duro y girasol al 50%. En los años 80 y 90 el girasol era un cultivo residual y casi teníamos el 80% del terreno con trigo duro, ya que nos daba más rentabilidad, pero hace seis años pensamos en que adelantando las siembras de girasol podíamos hacerlo más rentable y comenzamos esta experiencia que ya hemos consolidado”.
Este adelanto de siembras se ha realizado paulatinamente: “poco a poco hemos ido adelantando la siembra y llevamos varios años sembrando el 1 de febrero, pero este año ya la hemos realizado el 17 de enero. Así, hemos empezado a cosechar el 12 de julio y teníamos que haber empezado el 4 ó 5 de julio, ya que hemos visto que la humedad está en el 5% y debía de estar en el 9%, por lo que hemos empezado un poco tarde”.
Hay que tener en cuenta que es esta zona empiezan a cosechar en agosto e incluso septiembre, por lo que este adelanto es verdaderamente importante. Pero lo más importante es que, con el nuevo sistema de siembra, han aumentado enormemente la producción: “en los años 80 cosechar 1.000 kilos era algo casi de record y ahora llevamos tres años rondando los 2.500 kg/ha como tenemos este año y, por ejemplo, en el 2011 con una tremenda sequía sacamos 2.000 kg/ha”, nos comenta Pedro.
Ventajas de la siembra temprana con Bósfora
En la finca Carvajal está utilizando hace varios años la variedad Bósfora, de Syngenta, que es muy estable, altamente productiva y resistente a Jopo raza F. La elección de la variedad es una de las claves del adelanto de siembras: “Tenemos una variedad como Bósfora, que nos da un ciclo muy corto y una adaptación enorme a este tipo de suelos de secano, ya que es muy rústica. Además, es una variedad que el capítulo se grana hasta el centro y no tienes desperdicio, asegurando cada año una alta producción. Por último, al ser resistente a Jopo raza F nos da tranquilidad ya que está aumentando la presencia de esta planta parásita en la zona y no hemos tenido problemas”.
Pero no solo la variedad es importante para adelantar las siembras, sino que es clave la posibilidad de incrementar la dosis de semilla por hectárea: “la principal ventaja de adelantar las siembras es que podemos incrementar la dosis de semilla por hectárea, ya que hemos pasado de 70.000 plantas/ha a 110.000 plantas/ha que solo era posible realmente en fincas de regadío, que pueden dar la humedad que necesita tanta densidad de planta. Al adelantar la siembra se puede aumentar el número de plantas y conseguimos ese aumento de producción tan enorme. Si sembráramos en marzo sería imposible. Además, cuando llega el golpe de calor ya está hecha la pipa y no padece el estrés de la sequía”.
La prueba de que han acertado con este nuevo sistema de siembras adelantadas es que incluso repitiendo tres años el cultivo de girasol en una misma parcela, sin rotaciones, están consiguiendo las mismas producciones de 2.300-2.500 kg/ha cada año.
El tratamiento de la semilla es clave
Otro aspecto clave de la siembras tempranas de girasol es que la semilla esté tratada, para poder hacer frente a las enfermedades y parásitos del suelo, como nos comenta Pedro Gallardo Barrena: “Un girasol que se siembre en marzo o abril necesita 7 u 8 días para nacer si hay temperaturas normales. Un girasol sembrado a final de enero tarda entre 20 y 25 días en nacer y todo esos días que la planta está sin nacer necesita una protección extra contra el gusano de alambre y la rosquilla, que son las principales plagas. Sin ese tratamiento de la semilla, no podemos sembrar tan pronto”.
En este sentido, Pedro Gallardo ve con preocupación lógica la intención de la UE de prohibir los tratamientos de semillas a base de nicotinoides para siembras de girasol y maíz: “nosotros no entendemos este tema ya que no tiene ninguna base científica ni lógica. Nosotros sembramos en enero, la semilla va tratada y lleva un film de protección que retiene el insecticida, se introduce en la tierra y no tiene contacto con ningún insecto ni con nada. Y cuando llega la floración es imposible que quede ni el más mínimo residuo. De hecho, en la finca tenemos colmenas hace 10 años entre los cultivos y el apicultor está encantado. Por lo tanto, esta prohibición sin base científica lo que va es en contra de la eficiencia y la sostenibilidad de un sistema como el nuestro y nos pondrá muy difícil adelantar las siembras”.
Por último, la siembras adelantadas dan una ventaja clara a la hora de abrir el abanico de la venta del girasol antes o después: por ejemplo, este año parece que vender antes va a ser mejor y conseguirán mejores precios, que es finalmente lo que se busca en una empresa que tienen que mejorar cuenta de resultados.
DESTACADO: LA OPINIÓN DEL APICULTOR
José Luis Macía representa a la tercera generación de apicultores en la finca Carvajal, donde están ya más de 25 años con sus colmenas. Cuentan con unas 200 colmenas, que primero las tenían en el monte y hace 10 años las decidieron bajar y ubicarlas en un pinar rodeado de cultivos. Con respecto a la polémica sobre el aumento de la mortalidad de las abejas y los tratamientos de las semillas lo tiene claro: “en estos años problemas ninguno, los de toda la vida vamos, que son la varroa (un ácaro que ataca a la abeja) y las bajas temperaturas con humedad. Lo demás ha sido al contrario, ya que desde que están las colmenas en el cultivo hemos pasado de 10 kilos de miel por colmena, de media, a 15 kilos, que es mucho. Nosotros no las movemos de aquí”.
Con el desparpajo que da la sabiduría popular José Luis Macía sentencia: “además, mis abejas van a la planta en floración, no conozco ninguna abeja que se mete en la tierra sino que van a la flor, meses después de la siembra, y yo no entiendo cual es el problema con las semillas, sinceramente”.