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Cómo solventan los productores agrarios británicos las graves consecuencias de la sequía y las olas de calor

Reino Unido es uno de los países cuyo clima tradicional se ha tornado más cálido y seco en los últimos años, derivando en graves consecuencias para el campo que se están tratando de solventar volviendo la vista hacia el funcionamiento de la naturaleza.

Agua Reino Unido - 18/08/2026 10:44:43
Castor creando una represa.








El Reino Unido es uno de los países en los que más destaca la concatenación de olas de calor y la sequía que se está sucediendo en Europa, ya que tradicionalmente ha sido un país con un clima más fresco y húmedo, incluso en verano, de lo que está experimentando en los últimos periodos estivales. 

Y es que el problema para los agricultores es grave, especialmente para aquellos que se dedican a cultivos tradicionales del clima típicamente británico, provocando, por ejemplo, la cosecha de cereales más temprana del Reino Unido en los últimos 20 años; así como la obtención de coliflores de color amarillento en lugar de blanco debido a la intensidad de la incidencia del sol sobre los frutos; pepinos deformes y brócolis pequeños y quemados por el sol, obligando al país a importar más hortalizas de lo habitual durante el verano.

Tanto es así, que los agricultores y ganaderos británicos están buscando alternativas para solventar la canícula y la escasez de precipitaciones con el fin de garantizar la supervivencia de sus cultivos y del ganado.

Entre estas posibles soluciones se encuentra la creación de embalses, pero se trata de infraestructuras costosas que requieren permisos de construcción y que a menudo no bastan para abastecer a los cultivos y al ganado durante los periodos de sequía. Asimismo, algunos agricultores señalan la necesidad de evaluar los requerimientos hídricos anuales, creando depósitos conectados al sistema de recolección de pluviales de los edificios agrícolas que recojan el agua de lluvia que cae a lo largo de todo el año, de forma que pueda utilizarse cuando escasean las precipitaciones. 

No obstante, los agricultores señalan la necesidad de conectarse a los sistemas de drenaje y los ríos locales, que cuentan con sensores de caudal, de forma que si pudieran ser avisados en el momento en que subieran los caudales para encender sus bombas, los caudales podrían gestionarse de manera mucho más eficiente; algo con lo que ya se está experimentando en zonas agrícolas que se asientan sobre antiguas marismas y que tradicionalmente se han drenado mediante bombas; sistemas que ahora se están modificando para almacenar agua en las explotaciones agrícolas, lo que no sólo puede ayudar a afrontar las inundaciones en invierno, sino que hace su función durante los periodos de sequía, a la vez que favorece la biodiversidad, alimentando incluso otros cuerpos de agua naturales, pudiendo destinar estos espacios a pastoreo. Una iniciativa que los agricultores piensan que debe generalizarse a lo largo de toda la cuenca de los ríos, pero cuyos proyectos existentes tardan demasiado debido a la burocracia que comportan.

Mientras tanto, los agricultores también están utilizando cultivos resistentes al estrés hídrico y diversificando las especies que cultivan. Algunos echan la vista a cultivos no tradicionales que se están llevando a cabo en Centroeuropa, como los girasoles, el caupí o guisante de ojo negro, o la soja, cultivos típicos de La India o Birmania, mientras que otros apuestan por legumbres como las judías, guisantes, garbanzos o lentejas, que necesitan condiciones cálidas y secas, siendo el garbanzo la legumbre que más está prosperando en los campos británicos. Sin embargo, la variabilidad de las condiciones climatológicas que está experimentando el Reino Unido llevan al traste a muchos de estos experimentos, debido a la imprevisibilidad meteorológica de la próxima campaña.

Pero durante este acercamiento de agricultores y ganaderos a las herramientas tradicionales de la naturaleza, como mejorar sus suelos para retener agua a lo largo del año, plantar setos frondosos y más árboles en los alrededores de los campos para ralentizar la circulación del aire y la creación de espacios de sombra, ayudando a bajar las temperaturas y proporcionar refugio al ganado, hay productores agrarios que, pese al intenso calor y a la escasez de precipitaciones desde junio, no han tenido que proporcionar forraje a sus animales, pues siguen pastando en el campo. Y es que, en la naturaleza, la creación de estanques y depósitos naturales de agua siempre había corrido a cargo de los castores, pero, debido a la caza intensiva, se habían extinguido hacía unos 400 años. Ahora, gracias a proyectos de reintroducción, los castores euroasiáticos han vuelto como aliados para combatir la sequía y las inundaciones.

De esta forma, y a modo de ejemplo, en una granja británica, una familia de castores introducida hace nueve años, ha construido un embalse con tres millones de litros de agua, siendo la forma más útil y económica de crear reservas de agua en las explotaciones agrícolas, pues los castores no sólo ayudan a retener el agua en la tierra, sino que ralentizan el flujo de posibles inundaciones en caso de lluvias, preservando así las zonas húmedas, que sirven de lugares de pastoreo durante los periodos de sequía, y pudiendo vaciar sus represas si fuera necesario, algo que fue especialmente útil en 2022, debido a la escasez de agua de las explotaciones agrícolas debido a la sequía.

Un conjunto de soluciones basadas en la naturaleza y en el almacenamiento de recursos hídricos que, según expertos en agua, son las herramientas más eficientes para ser más resilientes ante el cambio climático: técnicas entre las que se incluyen el laboreo en franjas, dejando partes de tierra sin arar entre cultivos para la retención de agua en el suelo, pudiendo espaciar los riegos, y la siembra de cultivos de cobertura entre campañas, previniendo así la escorrentía; el uso de árboles o sustancias de sombreado en los invernaderos, protegiendo a los cultivos del sol y conservando la humedad; o el uso de paneles solares sobre los cultivos para sombrearlos, como se está haciendo en Francia o Estados Unidos, generando a su vez energía.

Redacción Infoagro: Lydia Medero

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