La directora general de Producción Agrícola y Ganadera de la Comunidad Valenciana, Maria Àngels Ramón-Llin ha subrayado el compromiso de la Consejería de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca con el cultivo del algarrobo en secano, que está contemplado dentro de las ayudas directas de la PAC, y tiene también acceso a las ayudas a la agricultura ecológica.
En el marco de la Solicitud Única de la PAC, el cultivo del algarrobo puede acogerse a la ayuda asociada a los productores de frutos secos en áreas con riesgo de desertificación y a la ayuda destinada a compromisos de gestión medioambiental en agricultura ecológica. En concreto, en la última campaña se han abonado 135.899 euros a productores de algarrobo por una superficie de 2.211 hectáreas dentro de la primera línea, mientras que la agricultura ecológica ha permitido conceder 70.650 euros para 314 hectáreas de algarrobos.
La directora general, que ha intervenido en la inauguración de una jornada sobre innovación y resiliencia asociadas a la algarroba, ha recordado que “pocas especies leñosas mediterráneas resisten como el algarrobo, un cultivo capaz de prosperar en suelos pobres, pedregosos o salinos, con escasísimas necesidades de riego una vez establecido, y con una tolerancia a la sequía y a las temperaturas extremas que lo convierte en un aliado natural frente a los escenarios de cambio de clima que ya estamos viviendo”.
En palabras de Ramón-Llin, “el algarrobo forma parte de ese mosaico de secano —junto al olivo, el almendro y la vid— que define el carácter de buena parte de nuestro territorio interior”. Pero además de identidad, el algarrobo “es la respuesta a dos retos que no admiten espera: la alimentación saludable y la adaptación al cambio climático”.
La directora ha recordado que, en momentos duros de sequía, los productores valencianos de frutos de cáscara en secano como el algarrobo, el almendro o el avellano se beneficiaron de las ayudas gestionada por la Consejería en 2024, que supuso el abono de 17.000.000 de euros para la agricultura y ganadería afectada por la sequía.
“Son instrumentos que hoy existen dentro del marco de la Política Agrícola Común, y que la Conselleria seguirá reivindicando y, allí donde sea necesario, reforzando, porque un cultivo con tanto que aportar al territorio merece un acompañamiento a la altura”, ha afirmado.
Valor nutricional
La directora ha recordado que la algarroba es rica en fibra, en polifenoles y en un compuesto, el D-pinitol, que diversos estudios asocian a la mejora de la sensibilidad a la insulina y al control de la glucosa. Aporta minerales como el calcio, el magnesio o el potasio, carece de gluten y, al no contener cafeína ni ácido oxálico, se emplea desde hace décadas como sustituto natural del cacao.
“La comunidad científica sigue confirmando lo que el mundo rural mediterráneo intuyó siempre: que la algarroba, tan humilde en apariencia, tiene mucho que ofrecer a una alimentación más saludable y sostenible”, ha señalado.
El compromiso de la Conselleria: apoyo a la investigación
Durante la jornada, celebrada en la sede del Sede del IATA-CSIC, Ramón-Llin ha mostrado el apoyo institucional a la innovación en el acto de presentación del Grupo Operativo CERATOPIA, un proyecto financiado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural, dentro del Plan Estratégico de la PAC 2023-2027.
A la presentación del proyecto han asistido la directora del IATA-CSIC, Amparo López, la alcaldesa de Enguera y presidenta de AMUFOR, Matilde Marín Palop, el director general de Innovación, Juan José Cortez y la representante del Fondo Español de Garantía Agraria, Silvia Capdevila.
El trabajo de CERATOPIA reúne aspectos como restauración del territorio, prevención de incendios, innovación alimentaria y desarrollo rural, “pocas veces un solo proyecto logra conectar tantos objetivos que, para esta Consejería, son prioritarios”, ha asegurado Ramón-llin.
CERATOPIA no es solo un proyecto de investigación: es un modelo replicable de desarrollo rural que conecta gestión forestal, innovación agroalimentaria e inclusión social, y que pone en el centro a los territorios rurales mediterráneos y a las personas que los habitan.
“Proyectos como CERATOPIA demuestran que recuperar un árbol es, en realidad, recuperar mucho más: paisaje, economía rural, salud y futuro para los pueblos que durante siglos han vivido junto al algarrobo”, ha concluido la directora.