En 2021, la Comisión Europea aprobó el Mecanismo de Preparación y Respuesta sobre Seguridad Alimentaria en el marco de su "Plan de Contingencia para Garantizar el Suministro de Alimentos y la Seguridad Alimentaria en Tiempos de Crisis", para supervisar la seguridad alimentaria y proporcionar recomendaciones relacionadas con la preparación y la respuesta ante diversos escenarios.
Tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia y la subida que se registró de los precios de alimentos básicos, se generó un cierto debate en Europa sobre la necesidad, o no, de crear unas reservas estratégicas de alimentos. Este asunto ha vuelto a surgir durante los últimos meses y buena prueba de ello fue el lanzamiento de una consulta pública por parte de la Comisión Europea, con el objetivo de poner en marcha una estrategia global de constitución de reservas para garantizar la disponibilidad de bienes y materiales críticos en distintos escenarios de crisis, tanto a nivel de la Unión Europea (UE), como nacional.
Este documento podría ver la luz mañana, miércoles, 25 de junio, acelerado por los últimos acontecimientos bélicos y geopolíticos. No es un asunto menor, ni mucho menos, a la vista de la situación que se vive en el mundo y del uso de los alimentos como un elemento estratégico.
Sistema estatal de reservas estratégicas
Un sistema estatal o comunitario de reservas estratégicas, debería estructurarse sobre una red de infraestructuras de almacenamiento eficientes y distribuidas territorialmente, que permitan conservar alimentos básicos con garantías de calidad y seguridad. Es fundamental implementar un control técnico riguroso, que incluya monitoreo de condiciones ambientales, control de plagas y rotación constante para evitar pérdidas. Los ingenieros agrícolas aportamos el conocimiento en tecnologías postcosecha, control de plagas en almacén y diseño de sistemas de rotación, esenciales para evitar pérdidas y mantener la calidad del alimento almacenado.
Productos susceptibles de almacenamiento
Junto a cereales básicos, se podrían almacenar legumbres, frutos secos, conservas vegetales, aceites, grasas o productos deshidratados, todos con buena vida útil y fácil manejo. La complejidad técnica está en garantizar condiciones óptimas de humedad, temperatura y rotación, y en asegurar una trazabilidad y conservación adecuadas durante largos periodos.
Además, la organización debe contemplar una planificación coordinada entre las administraciones públicas, los productores y los profesionales agrícolas, de modo que las adquisiciones se realicen en épocas de excedentes y se gestionen conforme a las necesidades reales del mercado y la población. Este enfoque colaborativo y técnico aseguraría la disponibilidad alimentaria ante situaciones de crisis o interrupciones en la cadena de suministro.
Punto de vista técnico
Desde el punto de vista técnico, la clave estaría en planificar las compras en campañas con excedentes, de forma que no se genere presión sobre los precios ni competencia con el mercado habitual. Además, es fundamental acopiar con rotación continua, integrando el sistema de reservas dentro del calendario agrícola, lo que permitiría conservar producto sin que se deteriore. Los ingenieros agrícolas podemos contribuir definiendo criterios agronómicos y logísticos para que el almacenamiento sea eficiente, no distorsione el sistema productivo y ofrezca estabilidad tanto al agricultor como al consumidor.
Situación actual
Diversos países como Estados Unidos, China, Japón y varios miembros de la Unión Europea, mantienen reservas estratégicas de alimentos. Estas reservas se centran principalmente en cereales como trigo, maíz y arroz, debido a su papel fundamental en la alimentación y en la producción ganadera.
España consume ingentes cantidades de cereal (37 millones de toneladas al año, y un 75% de ellas es para producir piensos animales). Con la capacidad actual de almacenaje en España, se podría asegurar cereal para unos pocos meses, pero no para un periodo prolongado de seguridad alimentaria. Durante la 2ª mitad del siglo XX, nuestro país ya contaba con una red nacional de silos por todo el territorio. Un sistema moderno de reservas estratégicas puede apoyarse en la infraestructura histórica de silos, adaptándola a las tecnologías actuales para mejorar conservación, gestión y trazabilidad. Para lograr reservas estratégicas más amplias y sostenibles, sería necesario invertir en nuevas infraestructuras de almacenamiento, optimizadas con tecnologías modernas de conservación y gestión, donde el papel del ingeniero agrícola es clave para diseñar y supervisar estos sistemas.
Desde el ámbito agronómico, las reservas estratégicas deberían activarse ante crisis de producción (sequías, plagas, enfermedades), interrupciones logísticas o conflictos que afecten al suministro. Su función sería garantizar el abastecimiento, evitar el colapso de precios y estabilizar el sistema agrícola definiendo criterios técnicos de activación, evaluando el estado de los cultivos, el riesgo sanitario y la disponibilidad real de alimento en el territorio.