Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, ante el anuncio del nuevo Marco Financiero Plurianual presentado en Bruselas y del que se conocieron los principales puntos este miércoles, hace una primera valoración muy negativa. A juicio de la organización, esta propuesta representa un retroceso inaceptable en el respaldo político y financiero al sector agrario antesala de su desmantelamiento.
Del análisis de los documentos oficiales presentados, se constata que el volumen de gasto comprometido para la Política Agraria Común (que incluye igualmente la política de pesca) para el período de programación 2028-2034 sería de 295.699 millones de euros; lo que representa 90.067 millones de euros menos, esto es un recorte del 23,4%, en relación a los compromisos del vigente Marco Financiero que suponen 385.766 millones de euros.
“Hablan de modernizar, de integrar, de simplificar, pero lo que hacen es meter la tijera al medio rural y a la agricultura”, denuncian desde la organización.
Uno de los cambios estructurales más preocupantes es la pérdida de personalidad política y financiera de la PAC, que quedaría integrada en un gran fondo común junto a otras políticas (cohesión, empleo, migraciones, desarrollo territorial…). Esta integración supone, de hecho, una vulneración del Tratado de Funcionamiento de la UE, que establece que la PAC debe ser una política común con identidad propia y común a todos los estados miembros.
Además, los Estados miembros deberán presentar un único Plan Estratégico Nacional en el que las prioridades agrarias competirán con otras políticas por los recursos. “En España tenemos la experiencia de que el presupuesto de agricultura no llega al 2% de los presupuestos generales del estado y en el PERTE nos ha pasado igual”, señalan desde Unión de Uniones, que temen que en ese escenario el sector agroalimentario queda sistemáticamente relegado en la relación de prioridades.
La propuesta introduce también nuevas condicionalidades macroeconómicas y políticas para el desembolso de fondos, que se añadirán a las condicionalidades ya existentes a nivel de explotación. Ello introduce una tremenda inseguridad para el agricultor o ganadero. “Las ayudas podrán depender no de hacer bien nuestro trabajo y cumplir los requisitos que nos exigen” apunta la organización “sino hasta de que se respeten los derechos humanos o el estado de derecho”. Unión de Uniones se pregunta si los agricultores y ganaderos van a pagar también los problemas que generen los políticos y quién va a decidir eso.
Por otra parte, lejos de simplificar, la nueva arquitectura financiera multiplica la complejidad administrativa: la experiencia del actual PEPAC, con más de 5.000 páginas, ya ha puesto en evidencia la sobrecarga burocrática y la lentitud de las adaptaciones necesarias. El nuevo diseño propuesto lo complica todo más aún, con más departamentos implicados para hacer consultas y tomar decisiones y más objetivos cruzados.
Unión de Uniones alerta además del riesgo de distorsión competitiva entre agricultores europeos. Si un Estado prioriza más la agricultura que otro en su Plan Estratégico, sus productores podrían recibir significativamente más apoyo, rompiendo el principio de equidad. “Con esta propuesta la PAC pierde la "C" de Común” critican.
También preocupa en la organización que la flexibilidad financiera prevista pueda ser una puerta trasera para trasvasar recursos del campo a otras políticas, debilitando aún más la estabilidad de los apoyos al medio rural.
Unión de Uniones recuerda que este es solo el inicio de un proceso largo, pero advierte que no se puede negociar un buen resultado partiendo del peor punto de partida posible. Por ello, insta al Parlamento Europeo y al Consejo a enmendar a la totalidad la propuesta de la Comisión.
La organización considera que la Comisión Europea ha hecho oídos sordos al mensaje lanzado por las movilizaciones masivas del sector el pasado año. “Mucho diálogo estratégico y mucha consulta pública y mucha gobernanza, pero a la petición de mayor protagonismo para el papel estratégico de la PAC, la agricultura europea y la autonomía alimentaria, la Comisión ha respondido con recortes de ayudas y ninguneo político… parece que lo que quiere son más tractores en las calles”, concluyen.