Hace 50 años, la realidad de la agricultura y de la economía almeriense era muy distinta a la que hoy conocemos, aún en una fase incipiente de desarrollo agrícola, siendo, en la década de los 60, la provincia más pobre de España. Pero gracias a la visión adelantada a su tiempo de unos pocos agricultores, pioneros, empezó a desarrollarse el cultivo en invernadero, generándose cierta actividad económica, que se vio truncada por la riada que asoló la provincia en 1973, destruyendo muchas de las explotaciones agrícolas existentes hasta la fecha. Una situación que se afrontó desde el espíritu de superación de los agricultores almerienses y gracias a la ayuda que llegó del Gobierno central a base de financiación, que la entonces Caja Rural de Almería, hoy Cajamar, hizo llegar a los agricultores, permitiéndoles seguir con la construcción de invernaderos, lo que, a su vez, posibilitó a la entidad financiera crecer y obtener beneficios en 1974. Unos beneficios que, desde la directiva de la Caja Rural de Almería se decidió debían reinvertirse para ayudar a que el sector continuase desarrollándose a través de la adopción de tecnología. Ése es el contexto en el que, en 1975, nació la Estación Experimental Las Palmerillas, cuyo objetivo inicial fue traer tecnología de otros territorios que se pudiera adaptar a las condiciones de Almería y poco a poco, ir desarrollando tecnologías propias. De esta forma, uno de los papeles más importantes que ha desarrollado el centro a lo largo de sus 50 años de historia, ha sido abrir la mente de los agricultores haciéndoles ver la tecnología y la innovación como algo amigable que les ayuda a mejorar su calidad de vida, contribuyendo a crear una cultura abierta a la innovación, uno de los elementos diferenciales de la agricultura almeriense a día de hoy.
Todo un hito que ha marcado para siempre la agricultura y la cultura agrícola almeriense, por lo que este jueves, se ha celebrado, en un gran acto llevado a cabo en las instalaciones de la propia Estación Experimental Cajamar Las Palmerillas, la conmemoración del 50 aniversario de su creación. Una ceremonia que estuvo presidida por Eduardo Baamonde, presidente de Cajamar, acompañado por Roberto García Torrente, director de Sostenibilidad y Desarrollo Alimentario de la entidad; que contó con la presencia del ministro de Agricultura, Luis Planas; el consejero de Agricultura de la Junta de Andalucía, Ramón Fernández-Pacheco; el presidente de la Diputación Provincial de Almería, Javier Aureliano García; y el alcalde de El Ejido, Francisco Góngora, y a la que acudieron más de 200 profesionales de todos los ámbitos del sector agroalimentario.
Un acto en el que el presidente de Cajamar recordó los inicios de La Estación Experimental Las Palmerillas y en el que el proyecto de la entonces Caja Rural de Almería no se limitó a la financiación para lograr el desarrollo económico y social de la provincia, sino que apostó por cambiar el modelo agrícola con la implantación de las nuevas tecnologías existentes en la época. Unas tecnologías que se probarían en el centro de investigación para ponerlas, posteriormente, a disposición de los agricultores para su aplicación práctica en campo. “50 años después, continuamos siendo fieles a nuestro compromiso original, no sólo como proveedores de instrumentos financieros para el sector agroalimentario, sino como palanca de desarrollo social y económico en las zonas donde estamos implantados, usando como herramienta fundamental la generación y transferencia del conocimiento, y transmitiendo al sector agroalimentario un espíritu de innovación, de apertura y de cooperación, colaborando en la búsqueda de nuevos retos y desafíos para poder crear una sociedad más avanzada y un reparto de la riqueza más equitativo y sostenible”, ha destacado Baamonde, quien también hizo referencia al ecosistema de conocimiento creado por la entidad a través de sus dos centros experimentales en Almería y Valencia, la comunidad digital Plataforma Tierra, la aceleradora de empresas de base tecnológica Cajamar Innova, la Escuela de Formación Agroalimentaria Cajamar y su departamento de estudios y publicaciones, consiguiendo “uno de los ecosistemas del conocimiento agroalimentario más potentes de Europa”.
Unas palabras a las que se han sumado las del alcalde de El Ejido, Francisco Góngora, quien ha hecho hincapié en las nuevas instalaciones de la Estación Experimental Las Palmerillas inauguradas en la jornada de ayer, “desde las que se continuará trabajando para responder a los retos del sector, continuando con el crecimiento y la mejora a través de la investigación, la innovación, la digitalización y la tecnificación de un sector que apuesta por una agricultura de calidad, sostenible y eficiente, donde la economía circular gana peso”.
Un sector en el que Roberto García Torrente destacó la importancia de que el agricultor sea permeable a las nuevas tecnologías y que disponga de las herramientas necesarias para saber cuándo les son de utilidad, sobre lo cual ha subrayado como uno de los principales logros del trabajo realizado por Cajamar a lo largo de estos 50 años: “Hemos posibilitado que los pequeños y medianos agricultores tengan acceso a las mismas tecnologías de las que disponen las grandes empresas y a su implementación rápida y generalizada. A lo largo de nuestra historia siempre ha estado presente el objetivo de conseguir una producción cada vez más eficiente y sostenible de los alimentos, a la vez que trabajábamos por mejorar la rentabilidad de los agricultores”.
Una rentabilidad que, como ha indicado el presidente de la Diputación provincial de Almería, Javier Aureliano García, pocos contemplaban hace 60 años: “Prácticamente nadie pensaba hace 60 años que una de las zonas más áridas de Europa se podía trasformar en un vergel que exporta salud a medio mundo. Un milagro fruto del esfuerzo, el trabajo y una apuesta por la innovación. Y es precisamente aquí, en ‘Las Palmerillas’, donde gran parte de esa innovación se ha gestado y transferido al campo”, habiendo sido y siendo aún a día de hoy, un faro en esta continua búsqueda de la eficiencia y la sostenibilidad, con sus investigadores como elemento clave para que nuestros agricultores, con su talento y esfuerzo, hayan logrado este milagro, logrando que 0,24% de la superficie agrícola de España produzca el 7% de la horticultura de la Unión Europea”.
Un modelo agrícola cuyas características diferenciales también ha reafirmado Ramón Fernández-Pacheco, consejero de Agricultura de la Junta de Andalucía durante su intervención en el acto, quien, además, ha agradecido a Cajamar “el haber hecho posible estos 50 años de progreso compartido”.
Un progreso al que también se ha referido el ministro de Agricultura, Luis Planas, en cuya intervención ha posicionado la Estación Experimental Las Palmerillas como “centro tecnológico que se ha convertido en referente internacional de la agricultura intensiva mediterránea y que ha contribuido a generar oportunidades de riqueza y de empleo en la provincia de Almería, propiciando el desarrollo de una agricultura moderna, sostenible, competitiva y de futuro, gracias al apoyo continuado a la innovación”.
50 años de innovación agroalimentaria
La Estación Experimental Las Palmerillas fue el primer espacio de carácter privado dedicado a la experimentación agronómica de la provincia de Almería, y en primera instancia, sirvió para dar respuesta a la creciente demanda de asesoramiento especializado ante la irrupción del nuevo modelo agrícola que se estaba gestando, orientándose en las primeras décadas de su andadura a la resolución de problemas agronómicos relacionados con la eficiencia del riego, el diseño eficiente de estructuras de invernaderos, el manejo de cultivos, la sanidad vegetal y la introducción de nuevas variedades atractivas para un mercado en expansión; para posteriormente, incorporar nuevos elementos relativos a tecnologías de producción, el manejo integrado de plagas, el desarrollo de bioproductos y la búsqueda de valor añadido; consolidándose, a lo largo de los años, como centro tecnológico de referencia tanto provincial como regional, nacional e internacional especializado en el ámbito de la horticultura de invernadero en climas cálidos, y destacándose por el carácter práctico de sus proyectos y por la importancia que se le ha dado a la divulgación de los resultados y los contenidos obtenidos en sus investigaciones. Una trayectoria a la que se sumó, en 2012, el Centro de Experiencias de Paiporta (Valencia), desde cuando empezó a trabajarse de manera coordinada en ambas instalaciones, en el marco del Ecosistema de Innovación de Cajamar, sobre tecnologías aplicables a la hortofruticultura intensiva que permitan ganar eficiencia y productividad, abriendo el campo a nuevos desarrollos biotecnológicos, la bioeconomía circular, la incidencia de la alimentación en la salud, la agricultura regenerativa, el control biológico y la implementación de herramientas digitales.
Unas instalaciones a las que se suma un nuevo edificio de 1500 m2 y dos plantas situado en la Estación Experimental Las Palmerillas diseñado con los estándares internacionales más avanzados en lo que a eficiencia y sostenibilidad se refiere, con la incorporación de módulos fotovoltaicos de autoconsumo para lograr el máximo aprovechamiento de la luz solar. Una construcción que alberga 400 m2 dedicados a un laboratorio biotecnológico equipado con todas las herramientas necesarias para ofrecer los mejores servicios especializados en desarrollo de bioproductos, análisis de biomasa, aguas y suelos, tecnología de alimentos y bioeconomía circular desde donde los especialistas del centro podrán aportar su experiencia a proyectos de investigación aplicada gracias a la colaboración con empresas, centros tecnológicos y universidades de todo el mundo. Además, cuenta con espacios de trabajo para los especialistas en agronomía de Cajamar y para los emprendedores de las start-ups que se encuentran bajo el paraguas de Cajamar Innova; así como un salón de actos con un aforo para 160 personas desde donde empezará a realizarse la labor de transferencia del conocimiento de Cajamar al sector y a la sociedad en general.
Toda una vida de evolución que Cajamar ha querido recoger en un libro titulado 50 años transfiriendo conocimiento y tecnología que, a lo largo de 400 páginas, y gracias al trabajo de más de 40 profesionales del Ecosistema de Innovación de Cajamar, así como de profesionales de diversas entidades y organizaciones profesionales del conjunto del sistema productivo de Almería, desgrana, dividido en tres secciones, la singularidad del modelo de desarrollo almeriense basado en la agricultura intensiva; los principales resultados del trabajo realizado en la Estación Experimental Las Palmerillas y sus aportaciones más relevantes; y el Ecosistema de Innovación de Cajamar como modelo de generación y transferencia del conocimiento que ha ido creciendo y adaptándose a las necesidades del tejido productivo a la par que la entidad financiera ha ido dando soporte económico a los nuevos territorios a los que ha ido incorporándose.
Redacción Infoagro: Lydia Medero