La incorporación de las nuevas tecnologías al campo es, a día de hoy, un hecho materializado en la incorporación de tecnologías de digitalización y de agricultura de precisión. Prueba de ello es la empresa alicantina Spadrone, dedicada a la fabricación y comercialización de drones fundamentada en la I+D+i. Una compañía de reciente creación que, como indica Christian Tomás Sánchez, CEO de Spadrone, “es la materialización de los esfuerzos de dos jóvenes de Alicante que dedicaban tiempo a diseñar drones desde hace unos años”; actividad en la que se fijó un inversor por su capacidad de crear soluciones reales, efectivas y a costes asequibles. Así, nació Spadrone, “con la idea de crear de cero una solución muy efectiva y rentable para los agricultores, elaborando los diseños de los drones y construyéndolos íntegramente en nuestra sede de Alicante”, con el objetivo de “convertirnos en una punta de lanza en España para entrar a competir internacionalmente como uno más de los grandes actores del sector de las nuevas tecnologías haciendo que la agricultura 4.0 sea más accesible para todos los usuarios del sector agrícola español”.
En este sentido, Tomás indica que, “como empresa de I+D, Spadrone apoya a cualquier agricultor que quiera innovar”, por lo que actualmente se están empleando drones en cientos de campos para múltiples funciones, siendo aptos para cualquier cultivo: “Actualmente, los drones se usan en cualquier tipo de extensión de terreno de más de 3 hectáreas. Aunque los cultivos varían, se utilizan sobre todo en aguacates, cítricos, arroz, frutos secos, olivares y viñedos, y son especialmente útiles en cultivos de terraza y en terrenos montañosos”, explica el CEO de Spadrone, ya que “aportan una capacidad de trabajar el campo en tres dimensiones sin tener inconvenientes de desniveles, además de ampliar su visión del terreno, permitiendo realizar los trabajos de forma más rápida y económica. El dron puede trabajar tanto de forma manual como de forma autónoma”.
Es precisamente por el tipo de cultivos y la orografía del terreno por lo que Tomás señala que reciben un especial interés en el uso de drones por parte de clientes localizados en Andalucía, principalmente de Cádiz y Almería, aunque destaca que también cuentan con muchos interesados de fuera de España, en países como México, Brasil, Perú o Sudáfrica, donde los terrenos son accidentales y los cultivos se sitúan en zonas inclinadas o terrazas, lo que hace imposible el acceso a maquinaria terrestre.
Aunque la mayor demanda a día de hoy, según explica el CEO de la empresa, es “con gran diferencia, la fumigación”, existe una amplia variedad de aplicaciones, entre las que destacan la polinización, la desinfección, la siembra o el transporte. Para todas estas aplicaciones, Spadrone fabrica y comercializa drones industriales de carga pesada: “Nuestro modelo más pequeño es el más grande permitido por la ley actualmente en Europa. Se trata de nuestro modelo L25 Colibrí, un dron de 25 kg de masa total de despegue que puede transportar 10 kg de carga durante 20 minutos. Trabaja con cuatro motores eléctricos de diseño propio con 5 CV de potencia cada uno y que tan sólo utilizan entre un 10 y un 15% de su potencia para levantar la carga indicada. El dron está preparado para aguantar fuertes rachas de viento sin problemas, ya que se trata de una máquina de una máquina estable y con mucha fuerza, pero a su vez, según las referencias de nuestros clientes, muy dócil y fácil de manejar”, destaca Christian Tomás, quien señala que este dron es capaz de fumigar hasta 3 hectáreas durante un solo vuelo de 20 minutos, y en cuanto a la siembra, expone como ejemplo la última utilización de sus drones en Almería para este cometido, en la que se sembraron 8 hectáreas en aproximadamente una hora de vuelo, para lo que se acopla al dron una tolva con un disco con motor que gira y genera un abanico de semillas cuya amplitud puede ser regulada.
No obstante, y aunque la mayoría de las aplicaciones con drones se hacen en explotaciones agrícolas al aire libre, Tomás indica que sería posible utilizar los drones en instalaciones techadas, como los invernaderos, “siempre y cuando la altura del techo fuese elevada con respecto al cultivo para favorecer un vuelo seguro y procurar margen de maniobra al dron, por lo que, en estos casos, sería necesario estudiar cada caso individualmente”.
Regulación sobre el vuelo de drones
Actualmente, el vuelo de drones está permitido en toda Europa, salvo en zonas urbanas, zonas CTR (zonas cercanas a aeropuertos) y reservas naturales, por lo que el CEO de Spadrone indica que, en caso de que las explotaciones agrícolas en las que se pretende el uso de drones se encuentre dentro de una de estas zonas, “existen requisitos adicionales a la hora de realizar tareas con el uso de drones, como obtener un permiso especial de la autoridad encargada de dicha zona”.
Redacción Infoagro: Lydia Medero