ESPAÑA 24/06/2011
Por si la situación no estaba ya lo suficientemente complicada para los productores de frutas y hortalizas como consecuencia de la última crisis alimentaria, la de la ''E.coli'', las grandes superficies les estarían dando la ''puntilla'', según denuncian, con sus altos diferenciales de precios. O lo que es lo mismo, que mientras se paga 83 céntimos por un kilo de patatas, el agricultor que lo produce solo recibe 10 céntimos. La diferencia, 73 céntimos, sería el beneficio que se reparten el supermercado y los intermediarios.
«Especulación» es la palabra con la que la organización agroalimentaria Coag ha calificado esta práctica, que asegura «va a terminar por hundir a la agricultura regional, ya que el diferencial de precios entre lo que reciben los agricultores y lo que pagamos los consumidores es abusivo hasta la rapiña. Y a nadie parece preocuparle la situación. Las grandes superficies se pueden asegurar de que las producciones murcianas de frutas y hortalizas no solo estamos al borde del abismo, sino que algunos sectores como el de la patata ya están en el fondo del barranco. Los agricultores están arruinados y nadando en un mar de deudas».
Ante esta situación, desde Coag alertan de que más de un centenar de millones de kilos de producción de patata, y posiblemente también de melón, tendrán que ser destruidos. Para Coag, no todas las culpas recaen en los precios fijados por las grandes superficies, sino también en la crisis alimentaria originada a raíz del boicot a las frutas y verduras españolas en los mercados europeos por la llamada ''crisis de la E.coli''. «Cuando se activaron las alarmas sanitarias en Europa, la patata del Campo de Cartagena, la de más calidad del mercado ahora mismo, cayó de precio hasta los 0,15 euros el kilo debido a la ausencia de demanda, por lo que los almacenes se llenaron hasta los topes».
El problema es que, a pesar de la reapertura de los mercados extranjeros, la desconfianza hacia los productos españoles continúa. «El mercado alemán no se está moviendo, así que toda la patata que quedaba por arrancar y que va destinada a este país, principalmente, tendrá que ser destruida en los bancales», apuntan desde Coag.
Pérdidas irreparables
Si la situación no da un vuelco en los próximos días, también tendrán que ser destruidos, con toda probabilidad, miles de kilos de melón que en principio tenían como destino Europa. Muchos productores han optado por no recolectarlo porque no está teniendo suficiente precio como para que compense. «Sabíamos que la ''crisis del E.coli'' iba a afectar a los agricultores murcianos, pero lo que no esperábamos es que una vez abiertos los mercados tuviéramos que hacer frente a la especulación tan brutal desencadenada por las principales grandes superficies, que mantienen precios elevados para el consumidor pero en origen el precio lo fijan a la baja. Eso no incentiva el consumo y los agricultores continúan acumulando pérdidas que, en algunos casos, empiezan a ser ya irreparables».
En el mismo sentido se pronunció ayer el presidente de Proexport, Juan Marín, en el transcurso de la asamblea de la Federación Española de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas (Fepex), celebrada en Lorca. «Con menos volumen de producción, las cadenas quieren mantener su margen comercial y por tanto encarecen los precios para el consumidor pero no pagan más por ellos».
Más ayuda
Indignación es la palabra que llevan escrita en el rostro muchos de los agricultores que han visto perder en sus bancales la producción de la que depende su sustento. Ellos no terminan de entender por qué las administraciones no hacen un mayor esfuerzo «por ayudar a un sector que, cuando se desencadenó la crisis general, fue el único que mantuvo los niveles de empleabilidad, al menos en lo que a la comarca del Guadalentín se refiere», apunta Domingo García Solís, un pequeño productor de hortalizas, principalmente, aunque en los últimos años también había optado por plantar sandía. Ahora teme que su apuesta no haya sido acertada. «Ya veremos si no me la tengo que comer yo toda».
¿La solución? Difícil pero no imposible. Para Coag Murcia, «las administraciones, lejos de tirarse los trastos a la cabeza unas a otras, deben colaborar para resolver estas situaciones en los mercados, adoptando aquellas medidas de modificación de normativas que hagan posible una mayor transparencia, y un reparto más equitativo de beneficios en la cadena de formación de los precios alimentarios».
«Acumular desastres» es lo que, según los productores, llevan haciendo desde hace años. 2011 no empezó bien y las perspectivas de la campaña de verano «mejor no mencionarlas, por lo que pueda pasar». El consumo de frutas y hortalizas en los hogares españoles cayó un 3,4% en el primer semestre del año en relación a los mismos meses de 2010.