ESPAÑA 20/04/2009
El comercio intra y extracomunitario de frutas y hortalizas en 2008 confirma la tendencia creciente de la exportación de los principales países competidores de España: Países Bajos dentro de la UE y Marruecos fuera de la UE, mientras que la exportación española tiende a la estabilización.
Desde 2004 a 2008, Países Bajos ha crecido un 15,2%, siguiendo una tendencia creciente constante, y alcanzando un volumen máximo record de 7.705.600 toneladas. Asimismo y para el mismo periodo, las exportaciones de Marruecos a la UE han crecido un 34%, alcanzado también un volumen record de 970.287 toneladas. En el mismo periodo la exportación española ha crecido un 1,7% en volumen, totalizando 9,4 millones de toneladas.
Según los últimos datos de la Oficina de Estadística de la UE, Eurostat, procesados por FEPEX, en 2008, la exportación de Marruecos a la UE se incrementó en un 13% con relación al año anterior, totalizando 970.287 toneladas, de las que 621.771 correspondieron a hortalizas y 348.516 a frutas. La exportación de Países Bajos aumentó un 1%, alcanzando 7.705.600 toneladas. De esta cantidad 5.380.196 toneladas correspondieron a hortalizas y 2.325.404 toneladas a frutas. La exportación española en 2008 se situó en 9,4 millones de toneladas, observándose una caída del 1,8% con relación al año anterior.
Para FEPEX, estos datos ponen en evidencia que nuestro modelo productivo, basado, en gran parte, en las ventajas climáticas naturales de las regiones exportadoras y en nuestra situación geográfica, está dejando de ser competitivo frente a otros países productores que, o bien han establecido en sus explotaciones un clima controlado y rigurosamente adaptado a las necesidades de las diferentes especies cultivadas, lo que les permite obtener unos rendimientos por metro cuadrado hasta seis veces superiores (caso de Países Bajos), o bien tienen unos costes salariales muy inferiores a los nuestros, con un diferencial que llega a ser del 1000 por 100 en el caso de Marruecos. La viabilidad del sector, en su dimensión y estructura actual depende de que, tanto por parte de los productores como de las administraciones competentes, podamos poner en marcha las medidas necesarias para resolver el problema de perdida de competitividad frente a nuestros competidores directos, tanto los países del norte de Europa como los países terceros, especialmente los mediterráneos.