Bolivia 20/05/2008
La exportación de aceite de soya y girasol evitará el cierre de empresas productoras y de fuentes laborales en la totalidad de la cadena, además, que permitirá seguir produciendo, asegura el gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez.
Para futuras ventas, los exportadores deberán enfrentar cláusulas más duras y negociar en forma menos ventajosa, justamente, por la incertidumbre de la intervención gubernamental que fija cupos para la venta de aceites a los mercados externos.
Desde el viernes los productores tienen autorización para exportar 61.900 toneladas de aceite de soya, 32.400 toneladas, y girasol 29.500 toneladas.
Industrias Oleaginosas SA (IOL) puede exportar 32.000 toneladas de aceite de soya y girasol, Industrias de Aceite SA FINO 25.900 toneladas, y Etasa Crisol 4.000 toneladas de aceite de girasol.
El sector empresarial en la cadena productiva de aceites decidió ''con alta responsabilidad social reanudar las exportaciones para evitar un mayor sufrimiento a esas 300.000 personas, que durante casi dos meses han estado viviendo en la incertidumbre y sufriendo las consecuencias de un decreto que vetando las ventas externas de aceites crudos y refinados bolivianos no ha hecho sino poner en vilo los mercados cautivos'', remarca Rodríguez.
La cadena productiva de aceite vegetal incluye agricultores, pasando por el transporte y la industrialización, comercio, banca y servicios conexos.
El Estado exige que las empresas aceiteras brinden un informe sobre sus costos y porcentaje de su producción destinada al mercado nacional y al mercado internacional. Una vez verificado, que la cantidad de producto abastece el mercado interno a precio justo, el trámite de exportación dura tres horas y sin costo adicional, recuerda el informe del Ministerio de Producción.
Contratos
La vía libre para exportar aceite permite a los productores cumplir los contratos ya suscritos el año pasado, pero la fijación de cupos les crea conflictos para futuras negociaciones, tomando en cuenta que los compradores exigirán cláusulas de cumplimiento más duro, indicó Rodríguez.
El decreto que prohibe las exportaciones y obliga los cupos está ocasionando la pérdida de mercados cautivos y el Gobierno ''prácticamente los ha entregado a la competencia'', es decir, a los productores argentinos, paraguayos, brasileños y estadounidenses, quienes ''han podido aprovechar del hecho que nuestros clientes tradicionales no podían recibir oportunamente nuestros productos que estaban comprometidos a través de contratos ya firmados'', puntualizó.
Sin defensa
La cadena productiva de aceites vegetales se encontró en un punto sin defensa y sin poder ejecutar los programas de producción, tropezando, además, con un factor adicional es el hecho que las industrias están al tope con los silos abarrotados de grano y aceite.
Para Rodríguez ''no se puede calificar de triunfo de la parte gubernamental, sino más bien que ha primado una responsabilidad del sector empresarial''.
Las exportaciones de aceite condicionadas desde el Gobierno a ''la administración de cupos'', continúa afectando ''la imagen de país exportador creíble y serio'' en un marco en el que ''la incertidumbre es un verdadero pecado capital''.