La Mesa del Algodón, integrada por las organizaciones agrarias, las desmotadoras e industrias transformadoras y los sindicatos del sector, remitió una carta al presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, para pedir su apoyo contra la reforma del régimen de ayudas al algodón.
El sector algodonero recordó a Borrell que el informe realizado por el Parlamento Europeo sobre la propuesta de reforma planteada por la Comisión para el algodón reconoce que una fuerte desvinculación de las ayudas de la producción ''llevaría aparejado un notable riesgo de perturbación de la producción en las regiones comunitarias productoras, cuyo PIB se sitúa entre los más bajos de la UE''.
Este mismo informe añade a continuación que ''conviene que una parte sustancial de la ayuda siga vinculada al cultivo del algodón mediante un pago específico por hectárea admisible. Es preciso que el cálculo del importe de dicho pago se efectúe tratando de garantizar unas condiciones económicas que permitan la pervivencia del cultivo del algodón en las regiones dedicadas a dicha actividad''.
En este contexto, el Parlamento Europeo instó a la Comisión a modificar su propuesta y a presentar antes de enero de 2006 un estudio de impacto al Consejo y al Parlamento así como una revisión de la propuesta.
Ante esta posición del Parlamento, la Mesa del algodón solicitó que el Parlamento Europeo intervenga ''en congruencia con su citado informe'' y con objeto de mantener y defender ante el Tribunal de Justicia de las comunidades europeas las mismas opiniones que las contenidas en dicho informe sobre la reforma del sector del algodón.
La Mesa informó al presidente del Parlamento Europeo que, en el mismo sentido de lo que se solicita, se pronunció la Comisión de Agricultura del Congreso de los Diputados de España en una proposición no de ley, aprobada por unanimidad el 20 de diciembre pasado.
La Mesa del Algodón advirtió de que, con la propuesta de la Comisión, se perderían en España más de un millón de jornales, 2.000 empleos de las industrias auxiliares y 139 pueblos que viven directamente de este cultivo quedarían desmantelados sin alternativa alguna de cultivo.