ESPAÑA 21/06/2004
La Constitución aprobada por los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) otorga al Parlamento Europeo (PE) poder para decidir sobre agricultura y pesca.
Para la agricultura, que no ha sido un asunto polémico en las discusiones sobre la Constitución, el principal cambio consiste en que la Eurocámara tendrá capacidad de ''codecisión'', es decir, su dictamen será vinculante, junto con el del Consejo de Ministros de la UE, a la hora de aprobar acuerdos agrícolas y pesqueros.
Sin embargo, el texto prevé excepciones, como la fijación de precios, índices de ayudas, impuestos ó restituciones (apoyos a la exportación) y otros cambios numéricos sobre los que continuará decidiendo el Consejo de Ministros.
Tampoco varía la asignación de cuotas, posibilidades pesqueras ó los Totales Admisibles de Capturas (TAC) anuales, que seguirán fijando los ministros de Pesca.
Esto significa que, por ejemplo, en futuras reformas, el Parlamento podría decidir sobre el establecimiento de unas políticas o un tipo de ayudas, pero no acerca del nivel en que se reducen precios ó cuotas ni la superficie con derecho a subvenciones.
Para la Comisión Europea -institución que prepara las propuestas legales-, es ''positivo'' que el PE tenga poder para decidir, pero el texto de la Constitución genera ''incertidumbres'' acerca de cómo marchará en el futuro la Política Agrícola Común (PAC), según el portavoz comunitario de Agricultura, Gregor Kreuzhuber.
Señaló que hay que aclarar aún cómo saldrán adelante decisiones en las que juegan un papel importante los Comités -formados por expertos de los países- ó los reglamentos técnicos, que ahora consensúa el Comité de Gestión -también con representantes de los Veinticinco- y en este caso no pasan por el Parlamento Europeo.
El texto de la Carta Magna incluye un capítulo dedicado a la PAC, donde establece que sus fines son ''incrementar la productividad, garantizar un nivel de vida equitativo para la población agrícola y asegurar al consumidor suministros a precios razonables''.
Esos principios son similares a los expresados en los orígenes de la PAC.
La Comisión Europea lamenta, en este sentido, que ''se hayan mantenido ideas de los años 60'' y que la UE pierda ''una oportunidad'' para modificar los objetivos de esa política comunitaria y adecuarlos ''a la realidad del siglo XXI'', según el portavoz comunitario.
Señaló que Bruselas hubiera deseado que en la Constitución europea se hubieran reflejado los principios de la reforma de la PAC aprobada en 2003, en la que las ayudas se desligaron de la producción y donde se insistía en la ''competitividad y el medio ambiente''.