La Junta de Castilla y León aprobó un decreto para regular transitoriamente la gestión y control de los vinos con denominación de origen hasta que se apruebe la nueva Ley regional de la Viña y el Vino, y con el fin de cumplir los plazos que da la legislación nacional para regular este sector.
El decreto aprobado surge como consecuencia de la Ley nacional de 10 de julio de 2003, de la Viña y del Vino, legislación básica nacional que dispone que en el plazo de un año deberán adaptarse a sus previsiones los actuales reglamentos de los vinos de calidad producidos en regiones determinadas.
De acuerdo a esta normativa, la Junta elabora la futura Ley de la Viña y del Vino de Castilla y León, remitida a asociaciones y entidades interesadas y que se encuentra en fase de informe del Consejo Económico y Social.
Como la Ley regional no podrá entrar en vigor antes del 11 de julio, la Administración castellanoleonesa ha elaborado dicho decreto con normas de carácter transitorio, explicó el consejero portavoz, Antonio Silván, en rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno.
El decreto prorroga el mandato de los Consejos Reguladores de las denominaciones de origen, puesto que la futura Ley definirá las bases por las que ha de regirse el primer proceso electoral.
En otro de los apartados establece el control de los vinos con denominación de origen y regula el procedimiento sancionador en materia de fraude y calidad alimentaria.
Señala además la posibilidad de impugnar en vía administrativa las resoluciones que adopten los órganos de gestión de los vinos de calidad referidas a normas sobre la campaña vitivinícola, registros y gestión de las cuotas de financiación.