Seguridad Alimentaria: Neira dice que el sistema está preparado ante riesgos ''bioterroristas''
La presidenta de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA), María Neira, señaló que los alimentos pueden ser vehículo de actos terroristas ...
La presidenta de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA), María Neira, señaló que los alimentos pueden ser vehículo de actos terroristas, pero subrayó que los sistemas de control españoles ''están preparados'' para garantizar la seguridad en hipotéticos sabotajes alimentarios.
Bajo el título ''Amenazas terroristas a través de la cadena alimentaria'', Neira pronunció la conferencia inaugural de una jornada científica sobre calidad y seguridad en la alimentación de colectividades organizada por el Hospital Central de la Defensa.
En los últimos cien años se han registrado 222 casos en todo el mundo sospechosos de bioterrorismo, en 14 de los cuales el ataque se produjo a través de un alimento, como en Oregón (EEUU) en 1984 cuando una secta religiosa infectó con salmonela a 751 personas, indicó.
Recalcó que no se trata de alarmar a la sociedad sino de ''hacer un llamamiento al sentido común y anticiparse a los riesgos existentes, entre los cuales figura el terrorismo a través de la cadena alimentaria''.
La presidenta de AESA reconoció que son más fáciles de manejar los patógenos que se transmiten a través del agua o los alimentos que los que lo hacen mediante el aire y reconoció que existen muchos puntos de la cadena alimentaria donde se puede cometer el sabotaje.
Sin embargo, ''estamos tranquilos porque disponemos de sistemas de prevención en toda la cadena sólidamente desarrollados tanto dentro como fuera de nuestro país'', puntualizó.
Neira calificó la prevención ''como la medida más deseable'' y subrayó el papel de la AESA entre cuyas funciones figura proporcionar información actualizada de posibles riesgos bioterroristas, coordinar los planes de prevención y respuesta así como asesorar a la industria alimentaria para evitar sabotajes y potenciar la red de alerta.
Destacó la importancia de la trazabilidad de los alimentos para poder retirar en 24 horas cualquier producto así como el fortalecimiento del control de las importaciones ''pero sin estigmatizar a los productos foráneos''.
Los posibles agentes utilizados en un sabotaje alimentario incluyen los de transmisión rápida y efectos muy graves (carbunco, viruela, botulismo, peste), aquellos que podrían ser modificados genéticamente para ser patógenos y aquellos con menor impacto en la salud pero que pueden causar el pánico social (salmonela).
Este es precisamente, a juicio de Neria, uno de los principales riesgos de un ataque bioterrorista, ''las reacciones desmesuradas de pánico o alerta mediática'', para lo cual es necesario comunicar a la población la crisis con una información clara y transparente pero sin infundir miedo innecesario.
También pueden provocar un colapso de los servicios sanitarios y la desestabilización económica y comercial, un objetivo éste que puede ser el principal de un sabotaje alimentario.
En este sentido Neira recordó que en Chile en 1989 la aparición de tres racimos de uvas envenenados con cianuro provocó la suspensión de las exportaciones de esta fruta y pérdidas de más de 300 millones de dólares.