ESPAÑA 06/03/2003
El Ejecutivo comunitario aprobó una comunicación, presentada por el comisario de Agricultura, Franz Fischler, sobre el impacto de la ''coexistencia'' entre los distintos tipos de agricultura y los OGM.
El documento sobre el que debatió la Comisión Europea se refiere a las ''consecuencias económicas y legales'' de la mezcla de OGM y cultivos convencionales, pero no tiene que ver con seguridad alimentaria ''ya que sólo se plantan en la UE los OGM autorizados'', según manifestó el comisario Fischler, en un comunicado.
Alude al alcance de la mezcla como consecuencia de impurezas en las semillas, la polinización cruzada o el almacenamiento y transporte de la producción.
Para evitar estos problemas, la Comisión Europea propone el aislamiento entre los distintas parcelas, zonas ''amortiguadoras'', barreras de polen, control de plantas por generación espontánea y durante las distintas fases de producción.
Respecto a la responsabilidad de los efectos que pueda tener la presencia involuntaria de OGM y a la indemnización por supuestas pérdidas económicas, Bruselas cree que primero debe decidirse si está regulado suficientemente este aspecto en las legislaciones nacionales.
Además, baraja varias opciones como imputar al operador si está probado que no respeta la normativa o por otro lado, el establecimiento de fondos colectivos para cubrir pérdidas por el citado problema.
El ejemplo más frecuente de pérdida de ingresos se refiere a las consecuencias de la presencia de OGM en producciones ecológicas o convencionales, por encima de los niveles autorizados en la UE.
Otro ejemplo es la posibilidad de que el valor de un OGM se deprecie por su mezcla con producciones convencionales, según las fuentes.
La Comisión Europea admite la posibilidad de que entre los agricultores o con la industria haya posibilidad de establecer zonas libres de OGM en áreas específicas o para cultivos que requieren niveles altos de pureza, como la colza.
Sin embargo, excluye prohibiciones generales en los Estados miembros, y asegura que la protección de intereses económicos no justifica dichos límites.
Además, la Comisión Europea dice que el establecimiento de zonas libres de OGM contra la voluntad de los agricultores ''contradice el principio de la coexistencia''.
La Comisión Europea insiste en que el productor debe garantizar ''la libre elección de los consumidores''.
Propone, por un lado, la posibilidad de que cada Estado miembro establezca medidas sobre la coexistencia según sus condiciones ''geográficas, ambientales y agrícola'' y que la Comisión Europea coordine la información de los estudios nacionales.
Otra opción es fijar una regulación ''en detalle'' de los requisitos para los agricultores.
La comunicación servirá de base para una mesa redonda con representantes del sector sobre ''coexistencia'' de OGM, que se celebrará el 24 de abril y después de la cual la Comisión Europea presentará propuestas sobre esta materia.