ESPAÑA 25/11/2003
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Miguel Arias Cañete, afirmó que el envejecimiento de la población activa agraria y las dificultades para su renovación constituye la principal debilidad de la agricultura española, junto a la escasa dimensión territorial y económica de sus explotaciones.
Arias señaló que estos son los dos principales problemas detectados tras la elaboración del Libro Blanco de la Agricultura y el Desarrollo Rural, que fue presentado en la sede del ministerio de Agricultura en Madrid a los medios de comunicación, antes de sus presentación en el Senado.
Resaltó que la menor dimensión de las explotaciones agrarias españolas ''limita la competitividad en mercados globalizados muy abiertos'', mientras que la renovación de la agricultura española desde el punto de vista generacional es el problema más grave.
En este sentido, apuntó que la inmigración ha conseguido rejuvenecer la población rural, pero no el empresariado agrario, puesto que los inmigrantes suelen trabajar en el campo como asalariados.
El ministro advirtió de que ''toda una generación de agricultores de la posguerra se jubila en los próximos años, unos 400.000'' y reconoció que el proceso de renovación actual no funciona, ya que se presupuesta para conseguir introducir 6.500 jóvenes al año en la agricultura pero se alcanzan los 5.000 anuales.
Indicó que el Ministerio de Agricultura destina a la inserción de jóvenes en la agricultura el 7,4 por ciento de las medidas estructurales, pero subrayó que el Libro Blanco propone destinar el 14 por ciento e incrementar el gasto destinado a estos programas en 80 millones de euros.
Añadió que con este objetivo se reasignarán recursos ya en los presupuestos del año 2004, con el fin de que entre 12.000 y 15.000 jóvenes se incorporen cada año a la actividad agrícola, y señaló que ''si pudiéramos incorporar sustituir entre 200.000 y 250.000 agricultores con la incorporación de jóvenes, el programa sería un éxito''.
Respecto al Libro Blanco, Arias destacó que sus conclusiones serán válidas para guiar la política agraria española durante más de una década, con independencia del signo político del Gobierno central o de los gobiernos autonómicos que se sucedan en ese período.
Agregó que ''es un magnifico instrumento para que en los próximos años se puedan configurar políticas agrarias nacionales y políticas autonómicas de acompañamiento que permitan a la agricultura española ser competitiva en el contexto de la Política Agraria Común (PAC) y de la Organización Mundial del Comercio (OMC)''.
El ministro insistió en que el Libro Blanco ''no es partidista ni responde a un espectro ideológico concreto, sino que toda la sociedad española ha participado en los debates y todo el que ha querido opinar ha podido hacerlo''.
Subrayó también que ''no es un análisis intelectual de los técnicos del Ministerio de Agricultura, sino que en su elaboración han participado unas 2.700 personas de todos los ámbitos'' y resaltó el interés de la sociedad en general, dado que el sitio web del Libro Blanco ha recibido 14.000 consultas mensuales.
Arias explicó que el documento se divide en tres volúmenes, el primero de ellos dedicado a un análisis horizontal de la agricultura y el desarrollo rural en España, el segundo centrado en el análisis de cada uno de los sectores agrarios y el tercero dedicado al análisis de las diecisiete Comunidades Autónomas.
Su elaboración ha costado unos dos millones de euros, aunque probablemente se obtengan retornos de la Unión Europea por valor de un millón de euros, un coste que Arias calificó de ''prudente, para lo ambicioso del proyecto''.