ESPAÑA 26/11/2003
La directora del Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA)-Laboratorio del Ebro, Pilar Farjas, declaró que los alimentos transgénicos ''han superado las cotas más exigentes'' de seguridad alimentaria, aunque abogó por que se informe adecuadamente al consumidor sobre estos productos en el etiquetado.
Farjas, quien participó en el I Congreso Internacional de Ciencia, Tecnología y Seguridad Alimentaria que se celebra en Pamplona, auguró en conferencia de prensa que el consumo de alimentos transgénicos, muy habitual en países como Estados Unidos, se extenderá también en España entre los consumidores ''de forma rutinaria y sin problemas''.
Asimismo, la directora del CNTA aludió a otras cuestiones de seguridad alimentaria de actualidad, entre ellas los productos marítimos procedentes de las zonas gallegas afectadas por la marea negra del Prestige y afirmó no tener ''ninguna duda'' sobre la calidad de estos pescados y mariscos, con los que no se ha producido ''ninguna incidencia en la cadena alimentaria''.
En este sentido, destacó que ''no es que no nos quepa ninguna duda, es que se ha podido verificar que el consumidor tampoco las tiene'', ya que, según dijo, ''en todo momento se han mantenido las cotas de mercado'' de estos productos.
Otra de las cuestiones a las que se refirió Farjas fue la crisis de la encefalopatía espongiforme bovina, que en su opinión ''se ha superado con éxito'' después de que todas las partes implicadas hayan realizado ''un enorme esfuerzo''.
Farjas, quien apuntó que la crisis de la EEB fue más de ''percepción'' del ciudadano que de seguridad alimentaria, manifestó que ''desde el primer momento se pusieron todas las medidas adecuadas'' y en pocos años ''habrá desaparecido la enfermedad en los animales''.
La EEB, recordó, fue una crisis que provocó en Europa la creación de diversas agencias nacionales de seguridad alimentaria, que en este momento trabajan en dos grandes líneas: los riesgos agudos y los crónicos.
Los riesgos agudos, explicó, son los causados por agentes infecciosos, como la salmonella o la disentería, en la fase de preparación de los alimentos, en las celebraciones familiares o la restauración colectiva.
En cambio, los riesgos crónicos o ''grandes crisis'' fitosanitarias son las derivadas de la presencia de contaminantes diversos en los alimentos, como los priones en la EEB, los metales pesados en el pescado o la ''migración'' de sustancias presentes en los envases alimentarios, una cuestión esta última que calificó como ''un problema importantísimo''.
Farjas comentó que las agencias europeas de calidad alimentaria trabajan en este momento en nuevos envases ''inteligentes'', que sean capaces de detectar si el alimento que contienen está caducado o si ha sufrido cambios de temperatura que puedan dañar su integridad.