ESPAÑA 28/11/2003
Representantes de 37 países aprobaron un conjunto de medidas para estrechar la cooperación agrícola, durante la I Conferencia Euro-mediterránea sobre Agricultura, que se celebró en Venecia.
La reunión esta enmarcada dentro del Proceso de Barcelona, que se lanzó hace exactamente ocho años (28 noviembre de 1995), con el fin de crear en 2010 una zona de libre comercio mediterránea.
Los ministros de la UE, los 10 adherentes, los 3 candidatos y otros 9 estados del sur del Mediterráneo (Argelia, Egipto, Jordania, Israel, Líbano, Marruecos, Palestina, Siria y Túnez) se comprometieron a poner en marcha un programa de trabajo para mejorar la colaboración agrícola, según las conclusiones aprobadas.
La Conferencia agrícola cerró tres días de reunión entre países mediterráneos en Venecia, donde también 42 países aprobaron medidas conjuntas para combatir la pesca ilegal y regular las capturas en los caladeros de este mar.
Los responsables de Agricultura acordaron profundizar en las normativas sobre Denominaciones de Origen e Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP), con ''la óptica de fijar normas idénticas o equivalentes'' para las reglas de calidad actuales o futuras.
Apoyaron asegurar su protección y el control, conforme a los acuerdos ADPIC o TRIPS (Aspectos de la propiedad intelectual relacionados con el comercio), en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y a la promoción internacional de esos productos.
Respaldaron definir un plan de acción sobre el etiquetado y el uso de logotipos específicos, así como las condiciones mínimas de calidad en cada zona y el seguimiento del alimento en todas las fases de su producción.
En este sentido, las conclusiones aprobadas incluyen la posibilidad de establecer grupos de expertos euro-mediterráneos, para intercambiar la información sobre cualquier modificación de las respectivas reglas.
Prevén el impulso de comercialización de los productos ''típicamente mediterráneos'' y para mejorar la higiene alimentaria, además de ''extender ciertas iniciativas entre las empresas de los dos lados'' e introducir requisitos comunes para la mejora de la calidad.
La UE ayudará a los países terceros ribereños a poner en marcha programas de desarrollo rural, para favorecer la calidad de los alimentos y para implantar la agricultura biológica (sin productos químicos).
Para ello, los estados mediterráneos del sur podrán obtener financiación comunitaria para este tipo de iniciativas, mediante los fondos MEDA (que proceden de la parte del presupuesto de la UE correspondiente a Asuntos Exteriores y que costean medidas para esos países terceros, entre ellas la agricultura).
El comisario de Agricultura, Franz Fischler, manifestó que mediante el programa MEDA ya se han concedido 420 millones de euros a los programas de desarrollo rural y a la agricultura en esos países terceros, como por ejemplo la puesta en marcha de regadíos o la lucha contra la desertización.
Por otra parte, los países euro-mediterráneos apoyaron organizar un seminario de información y una red de expertos para promover la agricultura biológica y la importación a la UE de productos obtenidos de esta forma en la zona del sur del Mediterráneo.
El comisario Fischler manifestó que espera que estas importaciones ''cumplan los mismos criterios de calidad'' que los exigidos a los alimentos obtenidos en los Estados miembros y recordó que, por ahora, sólo Israel cuenta con un régimen de agricultura biológica autorizado por la UE.
El ministro italiano y actual presidente del Consejo de Agricultura y de la UE, Giovanni Alemanno, remarcó la oportunidad de estos acuerdos y de la Conferencia, que precede a la reunión de ministros de Asuntos Exteriores Euro-Mediterráneos, que se celebrará la semana próxima en Nápoles (Italia).
Por su parte, el ministro argelino, Said Barkat, destacó, en nombre de los 9 países ribereños del sur, la conveniencia de trabajar en una mejora de la seguridad alimentaria