ESPAÑA 06/10/2003
Plata se reúne con el director de Agricultura de la CE, José Manuel Silva, al que manifestará que las propuestas presentadas por Bruselas ''son muy perjudiciales para Andalucía'', según explicó el consejero.
Resaltó que en aceite, ''Andalucía no puede ser la única región europea que pierda fondos'' con la reforma, cifrados en 300 millones de euros.
Bruselas propone que un 60 de las actuales subvenciones al aceite de oliva se conviertan en un pago único por explotación, independiente de la producción; el 40 por ciento restante serán redistribuidas por los Estados miembros sobre una base del árbol o la hectárea.
Andalucía ha remitido a la CE y al Ministerio de Agricultura una propuesta ''consensuada con el sector'', en la que pide, por un lado, que se revisen las Cantidades Nacionales Garantizadas (cupo con derecho a ayudas) fijadas en 1998, porque ''están enormemente equivocadas y no se corresponden con la realidad'', según Plata.
Por otro lado, solicita que el presupuesto comunitario para el sector del aceite español (mil millones de euros) se incremente entre 120 y 150 millones de euros, para beneficiar al olivar de baja producción.
Pidió que se mantenga la actividad en un sector que ''produce aceite de calidad, da vida a más de 300 pueblos y es el motor económico de zonas que no tienen otras alternativas''.
El consejero andaluz reclamó un tipo de ayuda que garantice el mantenimiento de la actividad, basada en producciones históricas y obligue al agricultor a entregar la aceitunas y transformarles en aceite, ''no que no se pague por no producir''.
Esta ayuda no deberá implicar un incremento global de la cosecha, añadió Plata.
Andalucía defiende también un programa específico de fondos del desarrollo rural para los olivos que están en situación de alta pendiente, que afecta a una 44.000 hectáreas, y si el productor quiere podrían dejar de producir; además pide una modificación del sistema de almacenamiento privado.
Afirmó que entre las comunidades autónomas españolas no hay discrepancias sobre la reforma y es el ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, ''quien pretende que haya esas diferencias''.
En algodón, Bruselas plantea cambiar las actuales ayudas por un pago desligado de la producción, para un 60 por ciento de los fondos; el 40 por ciento restante consistiría en una nueva dotación por hectárea, basada en una superficie limitada.
''La reforma del algodón nos lleva a desmantelar la producción y el sector industrial'', que consta de 23 desmotadoras, según el consejero.
Apuntó que la UE representa apenas el 1 por ciento de la producción mundial de fibra de algodón y no es el sector que distorsione el comercio ''ni la causa de los problemas de los países en desarrollo''.