ESPAÑA 28/10/2003
Los ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea llegaron a un acuerdo para fomentar el Protocolo de Kioto sobre cambio climático a través de la introducción de dos nuevos ''mecanismos de flexibilidad'' que facilitarán su cumplimiento.
Se trata por un lado de financiar proyectos no contaminantes en países terceros, y de conceder ayudas para planes de reducción de emisiones en países en vías de desarrollo.
Estos dos mecanismos, que ya prevé el Protocolo de Kioto, firmado en 1997, figurarán a partir de ahora en la directiva comunitaria que establece las bases sobre los denominados ''mecanismos de flexibilidad'', de los que el más destacado es el ''mercado de emisiones''.
Este ''mercado'' permitirá a los países industrializados comprar la tasa de ''no contaminación'' a las naciones que menos contaminan antes que modificar su industria, lo que crearía un mercado que se calcula en unos 140 millones de toneladas de gases al año.
Por ejemplo, Rusia, debido al colapso de su industria y la consiguiente reducción de gases emitidos a la atmósfera, podría lograr grandes ingresos vendiendo su tasa de no contaminación.
España considera que ''cualquier esfuerzo que se haga para asegurar el cumplimiento de Kioto es importante'', como destacó el secretario general de Medio Ambiente, Juan del Alamo, quien resaltó el gran esfuerzo que hace España, teniendo en cuenta las desventajas de partida.
Respecto a los dos nuevos mecanismos adoptados por los ministros, que fomentarán las inversiones de la UE en países terceros, y a la vez mejorarán su cumplimiento del Protocolo, el secretario general consideró que serán muy beneficiosos para España, aunque está en estudio si se adoptarán en el periodo 2005-7 ó 2008-12.
''España tiene capacidad económica y tecnológica suficiente para invertir en países terceros'', y especialmente lo hará en Latinoamérica, señaló Del Alamo.
Mediante el Protocolo de Kioto, los países industrializados se comprometían a reducir las emisiones mundiales de dióxido de carbono (CO2), máximo causante del efecto invernadero, un 5,2 por ciento entre el 2008 y el 2012 en relación a los niveles registrados en 1990.
De lo contrario, el ritmo del planeta podría verse alterado en las próximas décadas, con la sucesión de catástrofes naturales que van desde períodos de sequías prolongados, a grandes riadas o desaparición de especies animales y vegetales.
Los tres ''mecanismos de flexibilidad'' servirán para que los países desarrollados logren cumplir la reducción de emisiones contaminantes que se comprometieron, unidos a los esfuerzos nacionales, aunque las mayores discrepancias surgen a la hora de establecer los límites entre ambas posibilidades.
Mientras Estados Unidos, país que rechazó el Protocolo a pesar de ser el responsable del 36,1 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono del planeta, pretendía en un primer momento que el mercado de emisiones fuera libre, la UE defiende limitarlo al 50 por ciento de las emisiones contaminantes.
Otra medida para que ayudar a los países ricos a disminuir la tasa de CO2 y así cumplir Kioto al margen de la comercialización es favorecer la plantación de bosques (sumideros), ya que a través de la fotosíntesis absorben dióxido de carbono y desprenden oxígeno, aunque algunos países pretenden incluso considerar como bosques a los jardines particulares y así mejorar sus cifras.
Los titulares de Medio Ambiente de los Quince volvieron a pedir a Rusia que ratifique el Protocolo de Kioto para que entre en vigor, ya que se necesita que lo hagan al menos 55 países que sumen el 55 por ciento de las emisiones de gases con efecto invernadero de los países industrializados.
Hasta el momento lo han hecho 104 países, que representan los dos tercios del total, pero entre todos sólo producen el 43,9 por ciento de las emisiones contaminantes, según los índices medidos en 1990, por lo que no puede entrar en vigor.
La ratificación de Rusia, que representa el 17,4 por ciento de las emisiones permitiría, por lo tanto, alcanzar ese objetivo.