ESPAÑA 16/07/2002
El ministro español de Agricultura, Miguel Arias Cañete, afirmó ante los Quince que la reforma agrícola propuesta por la Comisión Europea tiene aspectos ''inaceptables'' y ''consagrará la desigualdad entre los países de la UE'', en perjuicio de los mediterráneos.
Los Quince expusieron sus posiciones iniciales sobre la propuesta de reforma de la Política Agrícola Común (PAC) del Ejecutivo comunitario durante un debate público del Consejo de Ministros de Agricultura de la UE.
Durante su intervención, Arias remarcó que ''ni éste es el momento ni éste el modelo de reforma de la PAC que la agricultura europea necesita ahora''.
Una revisión como la propuesta por Bruselas ''no es imprescindible en estos momentos y rompe la confianza legítima que, ante los agricultores y ante la propia sociedad, había abierto el Consejo Europeo de Berlín para el período 2000-2006''.
El titular de Agricultura criticó sobre todo la reducción del 20% de ayudas directas que baraja Bruselas y la ''desvinculación'' de las subvenciones de la producción, porque creará ''una deslocalización de cultivos'' y que los agricultores se dediquen a obtener los productos que menos gasto requieran.
Arias señaló, en conferencia de prensa, que la ''modulación'' que pretende la Comisión, unitaria en todo el territorio de la UE, sin tener en cuenta los rendimientos, ''consagrará la desigualdad'' entre los países, en perjuicio de los estados miembros mediterráneos.
Agregó que España está a favor de aplicar la modulación de las ayudas ''en menor porcentaje'' e introduciendo criterios de cohesión.
Otros aspectos criticados por España son las reducciones de apoyos para cultivos como el trigo duro, y en las ayudas a los frutos secos, ''el alto grado de cofinanciación'' que pretende Bruselas.
Para Arias, los ajustes en sectores agrícolas propuestos por el Ejecutivo comunitario supondrán una reducción de ingresos de 290 millones de euros para los productores españoles, y afectará a 376.000 agricultores, de los sectores de cereales, trigo duro, arroz y forrajes desecados.
Por sectores, estas reducciones serán de 117 millones de euros para el de cereales, 38 millones de euros para el trigo duro; 96 millones de euros para el arroz y 39 millones de euros para el segmento de forrajes desecados.
El ministro afirmó que ''va a batirse el cobre'' para conseguir que estos efectos económicos sean inferiores.
España intentará también que se eleve el tope de 5.000 euros propuesto por Bruselas, para eximir a los agricultores de la modulación.
Respecto a los demás países, Arias explicó que los contribuyentes netos (Alemania, Reino Unido, Suecia y Holanda) son los que más apoyan la propuesta de la Comisión.
Señaló que la reforma es compleja y hay una posición ''poliédrica'' de los Estados miembros, por lo que habrá alianzas en algunos apartados.
España, Irlanda, Francia, Portugal, Grecia e Italia rechazan la reducción de ayudas pero estos países, que forman el denominado ''grupo de amigos de la pesca'' no tiene una postura tan unificada como la que mantiene de cara a la reforma pesquera, concluyó Arias.