ESPAÑA 19/07/2002
La consellera de Agricultura, María Angels Ramón-Llin, y el rector de la Universidad Politécnica (UPV), Justo Nieto, firmaron dos convenios, uno de los cuales permitirá aplicar a los cítricos ''la revolución científica'' del genoma para conseguir mejoras varietales.
El otro convenio permitirá estudiar la diversidad arbórea para recuperar especies autóctonas de la Comunidad Valenciana y lograr tratamientos contra las plagas que sean más respetuosos con el medio ambiente.
El primer convenio, según explicó la consellera, establece una colaboración entre el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) y el Instituto de Biología Celular y Molecular de Plantas de la UPV para estudiar la genómica estructural y funcional de los cítricos, así como para establecer un mapa genético de los mismos y secuenciar su ADN.
En este sentido, el director del Instituto de Biología Celular y Molecular de Plantas de la UPV, Vicente Conejero, señaló que este proyecto, que se inició hace dos años, ''se basa en la incorporación de la revolución científica y tecnológica que supone la genómica a los cítricos''.
Asimismo, afirmó que con el trabajo que están desarrollando ''podemos tener armas moleculares que nos van a servir para hacer clasificaciones de cítricos, para marcar propiedades que nos permitan llevar a cabo un programa de mejora de los cítricos''.
Respecto a la secuenciación del ADN de los cítricos, Conejero indicó que secuenciar un genoma ''es un primer paso necesario, pero no suficiente para que haya aplicaciones prácticas'' y añadió que en otros países como Japón, Brasil o el estado de Florida en los Estados Unidos también están iniciando estudios de este tipo.
El segundo protocolo firmado establece un acuerdo entre el Instituto Agroforestal Mediterráneo de la UPV, el Servicio de Desarrollo Tecnológico Agrario de la Conselleria y el IVIA, para ''mejorar técnicas de cultivo más acordes con las exigencias de calidad de nuestros productos y con el respeto al medio ambiente'', según Ramón-Llin.
El subdirector del Instituto Agroforestal Mediterráneo de la UPV, Herminio Boira, explicó que los estudios llevados a cabo en el instituto ''pretenden la mejora varietal de los cultivos frutícolas, en especial de los cítricos, para ponerlos en un mercado competitivo''.
Estos supone ''conseguir aspectos toxicológicos adecuados a la reglamentación de la Comunidad Europea, ya que cada vez se es más exigente en el tema de los residuos tóxicos y se nos impulsa a integrarnos en una agricultura ecológica''.
Por ello, según dijo, ''estamos buscando enemigos naturales para relegar lo que hasta ahora ha sido una constante lucha química y poco respetuosa con el entorno de los ecosistemas agrícolas''.
''Estamos analizando biocidas y disuasorios naturales, con la intención de no matar la plaga, sino disuadirla de que acuda a los frutos y las cosechas'', porque según manifestó, ''un cultivo es parte de un ecosistema y si nosotros eliminamos a un insecto también estamos matando a su depredador''.
Además, Boira destacó el ''gran potencial'' que tiene la Comunidad en el campo de los aceites esenciales, ''tan de moda en preparados cosméticos, en la alimentación y por supuesto en la lucha biológica''.
Por su parte, el rector de la Universidad Politécnica de Valencia calificó estos convenios de ''emblemáticos'', ya que según su opinión, ''el primero de estos proyectos representa una profundización en la genética, que actualmente es la vanguardia de la ciencia, mientras que el segundo apuesta por un mayor control en la agricultura''.
Según la consellera de Agricultura, ''nada de lo que se está investigando se queda exclusivamente en el mundo de los laboratorios, sino que hay esa traslación al sector agrario para que pueda aplicarlo''.