ESPAÑA 23/07/2002
Las causas de esta previsión vienen motivadas por la incidencia negativa de factores climatológicos como la sequía y la bajas temperaturas, que han provocado una brotación y cuajado irregulares, afectando de forma diferente por zonas y variedades.
Según informa la Denominación de Origen Calificada Rioja en un nota, en el lado bueno hay que destacar el buen estado sanitario del viñedo.
Las temperaturas del mes de diciembre, de hasta 15 grados bajo cero, probablemente afectaron a la fisiología de la planta y sean las causantes de las disfunciones observadas en la brotación y posterior desarrollo del ciclo vegetativo.
Asimismo, la sequía del otoño-invierno últimos se ha sumado a la padecida por el viñedo durante toda la campaña anterior y que dejó disminuidas las reservas de la planta.
La conjunción de estos factores originó una brotación débil e irregular, principalmente en la variedad tempranillo, con un menor número de racimos en general y de un tamaño más reducido, sobre todo en viñedos situados en secano.
La variedad garnacha ha sido la excepción, probablemente por tener mayor resistencia a situaciones adversas.
A estos factores se les añadieron las heladas del 5 y 16 de abril, que afectaron a una parte de la denominación, con daños importantes y desigualmente repartidos en función del estado vegetativo.
Por último, otro factor que ha condicionado la previsible merma de cosecha ha sido el bajo e irregular porcentaje de cuajado.
La recuperación vegetativa de los viñedos afectados por la helada ha sido buena en zonas regadas y frescas y aceptable en secano, sobre todo después de las lluvias de esta primavera y principio del verano.
No obstante, las reservas hídricas son escasas y las condiciones climatológicas en lo que resta del ciclo hasta la vendimia serán otro factor que influirá en el desarrollo del viñedo y en la cosecha final, sobre todo en viñedos situados en las zonas más áridas.
En cuanto a la recuperación productiva de las zonas afectadas por la helada, salvo excepciones puntuales ha sido escasa, observándose un mejor comportamiento de los viñedos podados en formas apoyadas.
Los servicios técnicos del Consejo Regulador han ido comprobando que el cuajado del racimo ha sido muy irregular y deficiente tanto en la variedad garnacha, algo que resulta habitual, como en el tempranillo, que normalmente no acusa este problema.
Una superficie importante de viñedos de estas dos variedades han visto reducidas sus expectativas productivas.
En resumen, finaliza la nota, estamos ante un año en que los viñedos presentan una gran desigualdad, por lo que resulta difícil realizar una previsión de cosecha, si bien es evidente que la conjunción de todos los factores apuntados han contribuido a que se reduzcan las expectativas de producción respecto a la cosecha anterior.
Esta alcanzó los 367 millones de kilos, con un rendimiento medio por hectárea de 6.832 kilos y una superficie total productiva de 53.740 hectáreas.
Esta superficie se verá incrementada en la actual campaña en algo más de 3.000 hectáreas por la entrada en producción de nuevas plantaciones, lo que compensará en parte la reducción de rendimientos esperada.
Respecto al estado sanitario del viñedo, y salvo la incidencia significativa de ataques de acariosis y un incremento de la eutipa, puede afirmarse que dicho estado sanitario es bueno en general para todas las variedades de uva.