C. Valenciana-agricultura: UPA reclama a la UE que mantenga las ayudas a los frutos secos y algarrobas
La Unión de Pequeños Agricultores del País Valenciano (UPA-PV) reclamó al presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, ''un compromiso serio con el campo valenciano'' ...
La Unión de Pequeños Agricultores del País Valenciano (UPA-PV) reclamó al presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, ''un compromiso serio con el campo valenciano'' y que exija a la Unión Europea el mantenimiento de las ayudas a los frutos secos y las algarrobas.
Esta organización agraria considera necesarias estas ayudas pues ''están en juego las rentas de 70.000 familias valencianas y la desaparición de un sector muy arraigado a nuestra tierra''.
UPA manifestó en un comunicado que ''tras el fiasco que ha supuesto para el sector agrícola valenciano la crisis de las clementinas, desde la organización instamos a Zaplana a que aproveche su responsabilidad en el Comité de las Regiones y la presidencia española para garantizar unas ayudas imprescindibles''.
En opinión de la UPA, ''la interrupción de las ayudas provocaría a corto plazo el abandono de las explotaciones, la desaparición de las Organizaciones de Productores y, por tanto, la desintegración del sector''.
''Esto supondría un retroceso muy significativo, ya que la mayoría de las plantaciones de frutos secos y algarroba dejaría de cumplir las importantes funciones económicas, sociales y medioambientales que hoy desarrollan'', destacaron.
La Unión de Pequeños Agricultores del País Valenciano destacó que ''es necesario hacer un nuevo régimen permanente de apoyo al sector que permita cumplir los objetivos de mantener y consolidar el sector, al menos, en su dimensión actual''.
Explicaron que en la Comunidad Valenciana hay aproximadamente 120.000 hectáreas de almendros que producen en torno a 46.000 toneladas, mientras que la producción de algarroba asciende a 35.000 toneladas en 38.000 hectáreas.
Además, las mismas fuentes indicaron que los Planes de Mejora, que se iniciaron en 1990 y tenían una duración inicial de diez años, se prorrogaron dos años y ''han supuesto una ayuda trascendental, ya que exigen la realización de una serie de acciones que mejoran la producción, conservan el suelo y evitan la erosión''.