UE-alimentación: La CE propone reforzar la protección de denominaciones de origen fuera de la UE
La Comisión Europea propuso nuevas normas de indicaciones geográficas y de denominaciones de origen de productos alimentarios, con el fin de conseguir un mayor reconocimiento de estas marcas en los mercados internacionales no comunitarios.
El Ejecutivo de la UE presentó una propuesta para modificar la actual legislación sobre las denominaciones e indicaciones comunitarias, que reconocen productos tradicionales comunitarios como el queso manchego, el jamón de Parma o la cerveza bávara.
En la actualidad, 570 productos alimentarios de la UE, como queso, carne, o frutas y hortalizas cuentan con Denominaciones de Origen Protegidas, Indicaciones Geográficas Protegidas o Especialidades Tradicionales Garantizadas.
La Comisión persigue un mejor reconocimiento de estas marcas en los mercados de los países terceros y la aplicación del Acuerdo sobre los Aspectos de la Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (TRIPS) de la OMC.
La propuesta presentada deberá ser aprobada por el Consejo de Ministros de Agricultura de la UE y por el Parlamento Europeo (PE).
Bruselas pretende que los países miembros de la OMC puedan tener ''el derecho a objetar'' sobre el reconocimiento de denominaciones comunitarias, siempre que tales Estados aleguen un derecho e interés legítimo dentro del territorio de la UE.
En ese caso, los países interesados deberán presentar sus alegaciones durante los seis meses anteriores a la publicación del reconocimiento de la indicaciones de productos en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas (DOCE).
Además, Bruselas quiere incluir el vinagre de vino en la lista de productos alimentarios que pueden ser protegidos por indicaciones o denominaciones comunitarias y de retirar de esta lista el agua mineral, pues este producto ya está protegido con otras legislaciones.
Bruselas pretende fomentar el sistema comunitario de denominaciones de origen de productos de calidad como modelo para el resto del mundo y, en este sentido, invitará a países extracomunitarios a aplicar este sistema.
Para ello, la UE ofrecería un procedimiento específico para registrar los productos de dicho Estado en el mercado comunitario.
En el caso de conflictos entre registros de marcas e indicaciones geográficas, la Comisión propone aplicar la solución propuesta por la normativa comunitaria no sólo para las marcas registradas, sino también para las marcas consagradas por el uso.
Propone también añadir reglas que permitan tomar una decisión sobre el registro en caso de nombres que se escriban o pronuncien de la misma forma.