ESPAÑA 19/12/2002
El portavoz comunitario señaló que en las reuniones celebradas con la Comisión Europea y la presidencia los ministros de Pesca ''no mostraron flexibilidad'' y advirtió de que si sigue continúan esta actitud ''es difícil imaginar una solución'' que propicie un acuerdo sobre la reforma pesquera.
Por el contrario, el ministro español, Miguel Arias Cañete, atribuyó esa inflexibilidad al Ejecutivo comunitario.
La presidencia danesa de la UE presentará a los Quince nuevos textos de compromiso sobre la reforma de la Política Pesquera Común (PPC) y sobre las cuotas pesqueras para el año próximo, después de tres días de discusiones sobre esta materia.
Fuentes de la presidencia indicaron que el nuevo texto se basará en la fórmula de compromiso que hizo pública el lunes y sobre la que discreparon un gran número de países, aunque tendrá en cuenta las demandas expresadas en las reuniones bilaterales.
El texto presentado el lunes incluye como principal novedad el mantenimiento hasta finales de 2004 de las ayudas a la construcción de buques de hasta 100 toneladas brutas, a cambio de que aumente la proporción de desguace obligatorio hasta situarse en un índice de 1-1,7 (frente al 1-1 de la regulación actual).
Este aumento implicaría que cada vez que un barco nuevo con ayudas supusiera un incremento de capacidad pesquera, se compensaría con la retirada de una cantidad que fuera 1,7 veces mayor a la capacidad entrante.
Esta tarde, la presidencia y la Comisión Europea han vuelto a celebrar contactos bilaterales con los países, con el fin de acercar posturas.
Los principales elementos en la negociación sobre la reforma, que se inició hace seis meses, son las ayudas a la flota, el período hasta el cual deben concederse, la capacidad del barco hasta la cual podrían concederse apoyos por nueva construcción y la proporción de desguace obligatorio que debe aplicarse.
En caso de no haber acuerdo, el Consejo tendría que atrasar la negociación y se baraja la posibilidad de una reunión especial de los Quince, a principios de enero, durante la presidencia griega.
La urgencia de aprobar la reforma está en que el 31 de diciembre acaba el actual marco legal por el que se conceden ayudas a la flota y medidas como las restricciones a las zonas de las 6-12 millas, ''por lo que habría que buscar soluciones transitorias''.
El punto más polémico de la reforma propuesta por Bruselas es el final de las ayudas a la modernización y a la renovación de la flota, que rechazan el grupo de Países Amigos de la Pesca (España, Francia, Italia, Portugal, Grecia e Irlanda) y Finlandia, porque quieren mantenerlas hasta 2006.
Por el contrario, y dentro del resto de países Alemania y Suecia defienden que la Comisión Europea debe ir ''más allá'' en las medidas para favorecer el desguace.
Además, la negociación de la reforma se ha mezclado con las discusiones entre los Quince sobre la regulación de los Totales Admisibles de Capturas (TAC) y sobre el plan para la protección de los recursos de merluza y bacalao.
En este sentido, los recortes previstos por Bruselas para las capturas de bacalao y otras especies suscitan objeciones por parte de Estados miembros del norte y, por ejemplo, Holanda y Bélgica -que en teoría respaldan la propuesta de Bruselas- quieren obtener más cuotas a cambio de apoyar la reforma.