ESPAÑA 20/12/2002
El documento, preparado por el presidente del grupo de trabajo sobre agricultura, Stuart Harbinson, reconoce la existencia de fuertes diferencias entre las posiciones de los distintos grupos de países sobre ''aspectos fundamentales del programa de reforma''.
Las divergencias fundamentales se dan entre el grupo de Cairns, integrado por 18 exportadores netos de productos agrícolas, desarrollados y en desarrollo, que abogan por la abolición de los subsidios y los países más protectores de su agricultura como la Unión Europea, Suiza, Noruega o Corea del Sur.
Algunos diplomáticos latinoamericanos han rechazado la falta de ambición de las propuestas europeas mientras que a su vez Bruselas critica el carácter maximalista de las que han presentado el grupo de Cairns, por un lado, y Estados Unidos, por otro.
Mientras que algunos países han presentado propuestas completas sobre posibles fórmulas de liberalización en acceso a mercados, subsidios a la exportación y apoyos internos al sector - los tres pilares en los que se negocia-, otros nas para que se tengan en cuenta sus problemas específicos y un grupo de economías en transición también reclaman poder beneficiarse de modo transitorio de cierta flexibilidad en determinados sectores.
Asimismo hay distintos puntos de vista, se reconoce en el informe, sobre cómo incluir en las negociaciones las llamadas ''preocupaciones no comerciales'' como la seguridad alimentaria, la reducción de la pobreza, la protección del medio ambiente o el llamado bienestar animal, reivindicaciones de países desarrollados como la UE o Japón, en unos casos, y de países en desarrollo, en otros.
Otro dato a tener en cuenta es la vinculación que establecen muchos países entre las concesiones que están dispuestos a hacer en las negociaciones agrícolas y las contrapartidas que exigen en otros sectores como servicios.
Algunos países latinoamericanos del grupo de Cairns se quejan de que la UE parece buscar un equilibrio tan sólo en el tema agrícola, pero no entre éste y otros sectores de negociación y señalan que es preciso avanzar simultáneamente en todos los frentes.
Según la decisión ministerial de Doha de noviembre del 2001, que lanzó la actual ronda, los países miembros deberían llegar a un acuerdo sobre las fórmulas de liberalización agrícola para el 31 de marzo del 2003 de forma que las negociaciones como tales puedan acabar el último de diciembre del año siguiente.