ESPAÑA 21/11/2002
El consejero de Agricultura, Ganadería y Alimentación, Ignacio Martínez Alfaro, ha aprobado un gasto de 37.560 euros para que la sociedad pública ''Gestión Ambiental, Viveros y Repoblaciones de Navarra'' continúe la ejecución del plan de actuación relativo a la erradicación y control del ''Fuego Bacteriano''.
El desarrollo del citado plan comprende la inspección de parcelas o lugares declarados contaminados, de los puntos de la red de observación, así como de los establecimientos que comercialicen o produzcan vegetales de especies sensibles, según indicó en un comunicado el Gobierno de Navarra.
Además, se efectuarán toma de muestras en zonas ajardinadas o enclaves naturales con plantas sensibles a la enfermedad, tanto en la zona Norte como en la Ribera.
El Plan incluye también la destrucción del material vegetal infectado o del que probablemente pueda estar contaminado.
El ''Fuego Bacteriano'' es una grave enfermedad causada por la bacteria ''Erwinia Amylovora'', que fundamentalmente afecta a las familias de las rosáceas.
Las referencias procedentes de los países que la han padecido indican que, cuando dicha enfermedad se introduce en un territorio, puede causar importantes pérdidas económicas en explotaciones de frutales de pepita en general y de peral y manzano en particular, así como en el sector de plantas ornamentales y forestales, según dichas fuentes.
Fue en 1996 cuando se detectó el primer foco de la enfermedad en la zona Norte de Navarra. Posteriormente -en la primavera de 1997-, se localizó un nuevo foco en Santesteban, por lo que el consejero de Agricultura, Ganadería y Alimentación adoptó varias medidas para atajar esta enfermedad. En este mismo año se encontraron varios vegetales infectados en Baztán, Cuenca de Pamplona y Valdizarbe.
En los años siguientes se intensificaron la medidas de inspección tanto en las zonas productoras de fruta como en las urbanizaciones, setos y medidas, teniendo en cuenta que la mayor parte de los resultados positivos se daban en la planta ornamental conocida científicamente como ''Pyracantha''.
A lo largo de 1998 y 1999 se incrementó el número de positivos detectados. De hecho, la enfermedad se extendió ligeramente a zonas como Artajona, Lorca, Tafalla y Villamayor de Monjardín. Entretanto se detectaron nuevos casos positivos en Lérida, Norte de Huesca y Madrid.
Durante los años 2000 y 2001 se caracterizaron por la aparición de pocos síntomas de ''Fuego Bacteriano'' y, aunque se detectaron casos positivos nuevos en zonas próximas a las contaminadas, no se registró un aumento significativo de la enfermedad en Navarra.
Concretamente, en el año 2000, de las 39 muestras tomadas, once resultaron positivas; y en 2001 de las 45 muestras, doce resultaron positivas.
Pese a todo, en el resto de España se detectaron nuevos e importantes focos, entre los que destacan los localizados en las cercanías de Epila (Zaragoza) y de Entrena (La Rioja).
El Gobierno de Navarra precisó al respecto que parece que la enfermedad está avanzando lentamente, pero existe la posibilidad de un brusco incremento de su incidencia en campañas posteriores, por lo que el consejero ha decidido continuar con el plan de erradicación del ''Fuego Bacteriano''.