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EL CULTIVO DE LA PALMERA (2ª parte)
The palm tree growing

1. Introducción
2. Descripción Botánica
3. Exigencias En Clima Y Suelo
3.1. Exigencias En Clima
3.2. Exigencias En Suelo
4. Especies Cultivadas
4.1. Palmeras De Exterior
4.2. Palmeras De Interior
5. Prácticas Culturales
5.1. Propagación
5.2. Transplante
5.3. Plantación
5.4. Limpieza Y Poda
5.5. Prevención De Heladas
6. Abonado
7. Riego
8. Plagas
9. Enfermedades
10. Bibliografía


 
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5.4. LIMPIEZA Y PODA

La poda de las palmeras consiste en la eliminación de hijuelos para impedir su desarrollo y también la de los racimos de frutos y de hojas muertas o enfermas. Es importante quitar solo aquellas hojas secas o semisecas, respetando al máximo la forma esférica natural de la copa. Las podas se suelen realizar en verano, pero las hojas secas se pueden quitar en cualquier época del año, y cuanto antes, pues las vainas se van endureciendo, lo que dificulta posteriormente su eliminación.
Pero la época de poda y la intensidad de la misma dependerá de la especie y de sus beneficios. Así en palmeras destinadas a la producción de frutos, como la palmera datilera, las podas son algo más intensas para que el sol y el aire lleguen bien a los racimos; pero en jardinería sólo se limita a la eliminación de hojas secas, viejas o enfermas. La eliminación de las hojas enfermas puede evitar que se propague una enfermedad.

Durante la poda y limpieza los cortes han de ser siempre limpios, sin provocar desgarros. No deberán emplearse espuelas ni producir heridas en el tronco para acceder a la copa, ya que no cicatrizan y constituyen un medio ideal para la entrada de patógenos.

5.5. PREVENCIÓN DE HELADAS

En prevención de posibles heladas se hará una aportación al suelo de sulfato potásico en otoño para lograr un endurecimiento de las plantas y/o sulfato de manganeso, para evitar en lo posible una carencia en este elemento, inducida por la baja actividad que tendrán las raíces durante el invierno.
El suelo se puede cubrir con una capa gruesa de mulch para proteger las raíces. También, se pueden construir pequeños "invernaderos" alrededor de las plantas más jóvenes, para protegerlas de los vientos e incrementar la temperatura durante el día, e incluso se pueden atar y cubrir las hojas con arpillera o plástico transparente, cuidando que esta protección no retenga una humedad excesiva en su interior y retirándola cuando suban las temperaturas.

Tras las heladas y durante las semanas posteriores se recomiendan tratamientos fungicidas con productos tales como Hidróxido de cobre y Maneb o Benomilo y Captan, mezclados al 50% y repitiendo el tratamiento a los 7-10 dias. Los compuestos cúpricos pueden emplearse incluso antes de darse las heladas, con objeto de reducir la población bacteriana, pero hay que cuidar de no repetir el tratamiento más de un par de veces ya que podrían causar problemas de fitotoxicidad. Igualmente, se recomienda la pulverización de las hojas en primavera y verano con manganeso y microelementos.

6. ABONADO

Las palmeras de interior crecen lentamente y sus necesidades en nutrientes son poco importantes por lo que sólo hay que aportarles pequeñas cantidades de abono. La fertilización será mayor durante los meses de verano, cuando su actividad de crecimiento es mayor. Durante el invierno es común la aplicación de abonos foliares para prevenir posibles carencias. El crecimiento puede forzarse mediante la aportación de abonos minerales cuando los factores ambientales son satisfactorios. El abonado excesivo de las palmeras de interior puede perjudicar seriamente el desarrollo del vegetal.


 

7. RIEGO

Es difícil determinar la cantidad de agua necesaria en cada riego y la frecuencia de los mismos ya que depende de la especie cultivada y de los factores ambientales propios de cada lugar. En ambientes calurosos se recomiendan riegos frecuentes e incrementar la humedad ambiental mediante pulverizaciones de agua. Con temperaturas bajas el crecimiento es lento, la transpiración escasa, al igual que las necesidades de agua.

Las necesidades de agua también dependen del sustrato empleado. Los sustratos ligeros, al secarse más rápidamente, precisas de riegos más frecuentes. En un sustrato de tipo medio un riego por semana es aconsejable, pero cuidando que no existan encharcamientos. Hay que comprobar la humedad del sustrato cada 3 o 4 días. Muchas palmeras son extremadamente tolerantes a la sequía si ya están establecidas pero, en general, tendrán una mejor apariencia si disponen de suficiente agua durante los meses de crecimiento activo.

8. PLAGAS

8.1. Araña roja (Tetranychus urticae).


Es una de las plagas que más afectan a las palmeras. Suele atacar en primavera y verano cuando hay oscilaciones de humedad relativa. Para su control se recomienda tratar con productos a base de abamectina u oxamilo. Destaca el empleo de enemigos naturales como Phytoseiulus persimilis que ha demostrado su eficacia en este cultivo.

8.2. Cochinillas.

Se localizan en todos los órganos aéreos, en la nerviaciones de las hojas tanto en el haz como en el envés, tallos y frutos, formando colonias. En la parte invadida aparecen manchas amarillas ocasionadas por la succión de savia. También segregan melaza que favorece el desarrollo de Fumagina o negrilla, cubriendo la superficie foliar, impidiendo la fotosíntesis y despreciando el valor comercial de las plantas. 
Es una plaga muy frecuente y se pueden combatir con productos específicos para este tipo de parásitos, como quinalfos, acephato, metidathion, clorpirifos, etc. Las pulverizaciones se deben realizar con un intervalo de 2-3 semanas. Se deben eliminar las plantas que se encuentren muy afectadas y rotar los productos fitosanitarios para evitar fitotoxicidades y aparición de posibles resistencias.

8.3. Taladro (Opogona sacchari).

El adulto de este lepidóptero noctuido se refugia durante el día debajo de los restos vegetales, rugosidades y grietas. Las larvas excavan túneles, bien entre la corteza y la albura, bien en el cilindro central, dejando los túneles llenos de excrementos. Debe tratarse con productos sistémicos vía foliar o radicular con intervalos entre 7 y 10 días en el comienzo de la primavera y el otoño mientras se observan larvas vivas, utilizando metil clorpirifos, quinalfos, lannate, fenthion, etc. Como medida preventiva, evitar dejar al descubierto los sustratos donde las mariposas pueden depositar los huevos.

8.4. Thrips.

Estos insectos se localizan en las axilas y envés de las hojas, yemas, pétalos, etc. Producen lesiones de aspecto plateado debido a que las células epiteliales se llenan de aire al ser raspadas y vaciados los jugos celulares, restando savia a la planta e impidiendo el normal desarrollo. Se producen deformaciones, abarquillado de hojas, pétalos y brotes, y son vectores de virosis. Para su control se aconseja vigilar el material vegetal, eliminar las malas hierbas y pulverizar el envés de las hojas con acefato, diazinon, malathion, etc.

8.5. Coccotrypes dactyliperda.

Este coleóptero provoca daños en las semillas de las palmeras, penetrando en ellas, tanto verdes como maduras, alojándose en su interior, también provocan daños en el cuello de las plántulas ya que provocan galerías ascendentes desde el suelo hasta el rosetón de hojas. Las plantas afectadas presentan síntomas de marchitez por oscurecimiento de los tejidos. En los frutos las galerías son irregulares, penetrantes y profundas.
Para su control se recomiendan productos que actúen por inhalación y realizar una serie de medidas preventivas: efectuar tratamientoa al suelo con lindano, malathion, metilcliorpirifos, etc; controlar las dosis para evitar fitotoxicidades y aparición de resistencias; desprender las semillas de las plántulas y destruirlas; tratar las semillas con bromuro de metilo o con fosfuro de aluminio antes de su siembra. 

8.6. Gorgojo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus). 

Originario de las áreas tropicales del Sudeste Asiático y Polinesia, este curculiónido está aumentando su área de distribución, habiendo colonizado la península Arábiga y ha sido detectado en Almuñécar (Granada). Cabe destacar como plantas hospedantes el cocotero (Cocos mucifera), la palmera de Guinea (Elais guineensis), la palmera datilera (Phoenix dactylifera), el sagú (Metroxylon sagu), y la palma (Phoenix silvestis), siendo las dos primeras las principales hospedantes y el resto alternativas, aunque también se alimenta de otras especies de palmeras e incluso algunas ornamentales.

Los adultos se caracterizan por su gran vistosidad. Son grandes (2 a 5 cm de longitud), con rostro o pico muy alargado y visible sobre el que los machos ostentan un tupé de pelos de color pardo rojizo. El color dominante de los adultos es el pardo rojizo anaranjado con lunares oscuros sobre la parte dorsal del tórax. Sus larvas pueden superar los 5 cm de longitud durante su último estadío y poseen una gruesa cápsula cefálica de color marrón oscuro brillante provista de poderosas mandíbulas.

Las palmeras afectadas presentan galerías que desde las axilas de las hojas llegan a la corona y que, posteriormente, pueden detectarse en diversas zonas del tronco. Las hojas centrales amarillean y se marchitan, de forma que en pocas semanas, la práctica totalidad de la corona se ve afectada originando la muerte de la palmera.

Para su control es importante realizar una prospección exhaustiva para delimitar y aislar los focos. Actualmente se están desarrollando numerosos ensayos para determinar las diferentes materias activas, formulaciones y dosis que permitan el control de esta temible plaga que, por el momento, sólo se localiza en la costa granadina, y que se encuentra en periodo de cuarentena para que no se extienda por el resto de Europa.

9. ENFERMEDADES

9.1. Fusarium oxysporum.

Este hongo infecta las raíces de las plantas e invade el xilema, provocando su marchitamiento y destrucción. Las hojas basales adquieren un tono gris amarillento, seguidamente se secan, hasta que la planta muere debido a que ésta es incapaz de conducir el agua y los nutrientes. La contaminación se produce a través de heridas ocasionadas por la rotura de raíces durante el transplante, así como en los suelos compactos, arcillosos, mal drenados, sometidos a riegos copiosos y a altas temperaturas.
Para su control se aconseja evitar heridas en las raíces, utilizar suelos sueltos bien drenados, no regar excesivamente, desinfectar el suelo y utilizar fungicidas en el agua de riego (sulfato, benomilo, etc.). 

9.2. Phytopthora palmivora.

Este hongo provoca la muerte de plantas jóvenes de semillero por destrucción de las raíces a nivel del cuello. El follaje de la planta se va secando hasta provocar la muerte de la planta. Los ambientes muy húmedos acompañados de elevadas temperaturas o bien en suelos y sustratos pesados favorecen su desarrollo. Se recomienda tratar con piroxyclor, metalaxil o etridiazol en el agua de riego. 

9.3. Armillaria mellea.

Se presenta en aquellos terrenos que han sufrido un cultivo anterior y que no han sido desbrozados o arados. Se manifiesta principalmente en plantas de Howea, presentando en la base del tallo y en las raíces cubiertas un micelio blanquecino que destruye el floema, lo que origina un menor crecimiento y la muerte de la planta. Se recomienda desbrozar, labras y desinfectar los suelos con cubiet, oxiquinoleato de cobre, etc. antes de establecer las plantaciones.

9.4. Otros hongos.

La falsa roya (Graphiola phoenicis) produce manchas irregulares pulverulentas que recuerdan a las royas. Se deberá vigilar su aparición controlando preventivamente con productos a base de mancozeb y tratando con oxicarboxina en el caso de aparecer ataques. Otro hongo, Helminthosporium sp., suele presentarse en invierno. Debe prevenirse con mancozeb o benomilo.

10. BIBLIOGRAFÍA

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