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CÉSPEDES: ESPECIES, INSTALACIÓN Y MANEJO (2ª parte)

1. Especies Formadoras De Césped
1.1. Especies De Clima Templado
1.2. Especies Para Climas Subtropicales Y Mediterráneos
2. Mezclas De Semillas Para Céspedes
3. Instalación Del Césped
3.1. Preparación Del Terreno
3.2. Siembra
3.3. Colocación De Tepes
4. Labores De Mantenimiento
4.1. Segado
4.2. Escarificado
4.3. Aireación
4.4. Resiembras Y Recebos
4.5. Rulado
4.6. Escardas
5. Abonado
6. Riego
7. Plagas Y Enfermedades
7.1. Plagas
7.2. Enfermedades
8. Bibliografía


 
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4. LABORES DE MANTENIMIENTO

4.1. Segado

Es la labor más importante a realizar en un césped y con su ejecución se consigue un césped vigoroso de calidad superior, con un aspecto más uniforme. La siega influye sobre el desarrollo del sistema radicular, densidad de la cubierta vegetal, homogeneidad y ausencia de malas hierbas. 

Se recomienda segar con frecuencia, pero no demasiado frecuentemente. De esta forma se evita un desarrollo foliar excesivo, se disminuye la pérdida de fertilizantes y se reduce la amenaza de malas hierbas, lombrices y gramíneas gruesas. En la práctica de la siega conviene alterar el sentido y la dirección del corte, para evitar el encamado de la hierba.

La altura de siega de los diferentes céspedes se sitúa entre 3 mm y 10 cm, según la especie y la finalidad para la que se han sembrado. Las siegas muy bajas pueden provocar la parada vegetativa de la planta y una reducción del sistema radicular. Las siegas cortas favorecen el desarrollo de enfermedades como Sclerotinia. Es recomendable realizar un programa de cortes sistemáticos e intentar cortar siempre a la misma altura y que la parte cortada sea, como máximo, 1/3 de la altura total de la hoja.

La frecuencia de corte viene determinada por la velocidad de crecimiento del césped, que depende de la especie, el riego, la fertilización y los factores climáticos. En verano se cortará dos veces por semana, cuando la hierba crece vigorosamente. En primavera y otoño se cortará una vez por semana.

Las segadoras son la maquinaria empleada en la siega y pueden ser de dos tipos: rotativas o helicoidales.

-Rotativas: son de uso común en jardinería ornamental ya sea pública o privada. El elemento cortante es un cuchilla que gira sobre un eje vertical a gran velocidad, de manera que el corte se produce por efecto de "golpe".

Constan de:

-Helicoidales: Son recomendables para céspedes implantados con especies muy finas, que se pretenden mantener muy cortas mediante siegas frecuentes, consiguiendo en el corte regularidades bastante perfectas. Presentar un tambor con una serie de cuchillas helicoidales (entre 5 y 12, a mayor número de cuchillas, más perfecto es el corte) que giran alrededor de un eje horizontal ante una contra-cuchilla.

Constan de:

4.2. Escarificado

El escarificado, poda vertical o verticut, es una operación superficial de mantenimiento que produce el corte y disgregación de las raíces superficiales, así como la aireación y mejora de la actividad biológica en la capa superficial del suelo, donde se encuentran los restos vegetales en descomposición. Los beneficios del escarificado son:

Este tratamiento suele efectuarse en primavera y en otoño, cuando la planta está en fase de crecimiento, evitando épocas de elevadas temperaturas o de excesiva humedad en el suelo. El escarificado se realiza con la ayuda de un escarificador o verticut, que está provisto de unas cuchillas o discos giratorios, situados sobre un eje horizontal. Para pequeñas superficies es común el empleo de un rastrillo o herramienta similar ejerciendo una gran presión hacia abajo.




4.3. Aireación

Las gramíneas son iguales que otras plantas, por lo tanto, necesitan: sol, alimento, agua y aire. En el césped el suelo se torna gradualmente más compacto tanto a causa del constante corte, como por el continuo tráfico.

Las partículas del suelo se unen eliminando el aire, y con él el oxígeno, con lo cual las raíces no respiran. Y si además contamos con un suelo pesado, se hace aún más impermeable al paso del agua y los encharcamientos pudren las raíces. Como resultado, cesa el crecimiento de la planta, aparecen manchas pardas irregulares y las enfermedades se instalan en el césped, perdiendo su buen aspecto.

La aireación consiste en perforar el suelo con unos pinchos huecos, los cuales extraen de la capa de enraizamiento un material que se desea eliminar, dejando el suelo agujereado o lleno de hendiduras para que el aire y el agua puedan penetrar en el mismo. La aireación del césped puede conseguirse de varias formas:

4.4. Resiembras y recebos

Se denomina resiembra a la operación destinada a sembrar de nuevo las zonas de la superficie que presentan una baja o nula densidad de césped. En otros casos, cuando se quiere cambiar el porcentaje de especies que forman la cubierta vegetal, tras un escarificado se realiza una siembra con la semilla de la nueva especie elegida.

Después de realizar la resiembra, la semilla se recubre con una capa fina de arena mezclada con una enmienda orgánica. A esta operación se le denomina recebo y permite obtener una mayor cantidad de agua retenida en la parte superficial de la capa de enraizamiento para ayudar a la germinación y nascencia de las semillas resembradas.

Cuando sea necesario corregir el tipo de suelo, en cuanto a hacerlo más poroso, se recomienda hacer un recebo con arena seleccionada por su granulometría y, a continuación, al realizar la labor de subsolado, la arena prácticamente desaparece de la superficie, debido a las vibraciones que producen las cuchillas, incorporándose al interior del suelo.

4.5. Rulado

Consiste en el paso de un rulo de tamaño y peso muy limitado (menor de 200 Kg), a fin de igualar las irregularidades producidas por el pisoteo del terreno. En esta labor es importante evitar la compactación del terreno.

4.6. Escardas

Tienen por objeto la eliminación de las malas hierbas, un adecuado mantenimiento reduce considerablemente el nacimiento de estas. La proliferación de las malas hierbas sobre los céspedes; además de causar más aspecto, hay que tener en cuenta que estas absorben parte de los elementos fertilizantes y del agua del suelo.

El control de las malas hierbas difiere según se trate de una pradera recién sembrada o de un césped ya establecido. En los céspedes establecidos se puede controlar fácilmente la mayoría de las malas hierbas aplicando herbicidas selectivos, combinado con unas medidas de labranza apropiadas. Si se utilizan en un césped nuevo, esos herbicidas pueden dañar las plántulas antes de que llegue a arraigar del todo. Por esta razón no se emplearán tales productos en las praderas recién sembradas hasta como mínimo tres meses después de la germinación.

Materia activa

Dosis

Presentación del producto

Diclorprop-p 60% (sal amina)

2 l/ha

Concentrado soluble

Mecoprop 57,5% (sal amina)

2-4 l/ha

Concentrado soluble

Los céspedes son invadidos principalmente por dos tipos de malas hierbas:

Materia activa

Dosis

Presentación del producto

Diflufenican 2,5% +
Mecoprop-p 45%
(sal amina)

Suspensión concentrada
(fluido concentrado)

3 l/ha

MCPA ácido 10%
(sal amina)

Concentrado soluble

3-4 l/ha

5. ABONADO

Dependiendo del tipo de césped, las necesidades nutritivas varían en equilibrio y en cantidad. Siempre deberá plantearse un abonado equilibrado, que considere los tres macronutrientes básicos (nitrógeno, fósforo y potasio), elementos secundarios (magnesio) y micronutrientes (hierro, zinc, manganeso, etc.).

Necesidades nutritivas medias de distintos tipos de césped (PUEYO, A. 1990)

Tipo de césped

Necesidades nutritivas (Kg/Ha/año)

N

P2O5

K2O

MgO

Greens de golf, campos deportivos de utilización muy frecuente 

250-400

120-150

150-250

40-50

Ante-greens, tees, campos deportivos de utilización poco frecuente

180-260

100-120

120-200

30-50

Calles de golf (fairways), céspedes ornamentales (parques y jardines) intensivos: siega frecuente

120-200

60-80

100-150

20-40

Céspedes ornamentales (parques y jardines) extensivos: siega poco frecuente

90-150

50-70

80-120

10-30

El abonado fortalece y engrosa la hierba, confiriéndole más resistencia a la sequedad, las enfermedades, las malas hierbas, los musgos y el desgaste intenso. También mantiene el color y la textura, pero puede incrementar la velocidad de crecimiento de la hierba y por tanto será preciso un segado más continuo.

La siega presenta una merma importante de las reservas de los principales nutrientes vegetales del suelo. El nitrógeno mantiene la planta verde y favorece el desarrollo de los brotes, el fósforo es esencial para las raíces y el potasio hace a la planta resistente favoreciendo un crecimiento saludable. Las gramíneas pobres en nitrógeno, se amarillean y obtienen colores pálidos. 

Aspectos importantes a considerar en el abonado del césped (PUEYO, A. 1990)

Altas necesidades nutritivas

- Recubrimiento total del suelo, crecimiento continuo, cortes frecuentes (constante extracción de materia seca).

Riego elevado de pérdidas de nutrientes

- Intensa lixiviación de nutrientes (riegos frecuentes e intensos, escasa capacidad del suelo para retener nutrientes).

- Evaporación de formas nitrogenadas situadas en superficie (dificultad de enterrar el abono).

Riesgo elevado de quemaduras y daños por salinidad

- Hojas: contacto inevitable entre el abono y la parte aérea de la planta.

- Raíces: escasa profundidad radicular que imposibilita la absorción de agua de capas profundas para reducir la concentración salina.

En el abonado de los céspedes se está imponiendo cada vez más el empleo de abonos específicos con fórmulas equilibradas. Los de liberación lenta, con contenido de micronutrientes, están dando resultados adecuados, aunque en la conservación de grandes superficies son de uso común los tradicionales de uso agrícola. 

El abonado puede aplicarse en primavera, verano y otoño.

La aplicación del abonado debe ser uniforme, para evitar el parcheado o el chamuscado del césped. Se hará cuando la hierba esté seca pero el suelo húmedo, preferentemente con tiempo fresco y con chubascos. Después del abonado se dará un pequeño riego controlado. La aplicación puede ser: manual mezclando el fertilizante con arena seca o tierra arenosa, en disolución con ayuda de una regadera o un diluidor con una manguera y mecánica con un distribuidor estándar o lineal.

6. RIEGO 

Para mantener un césped creciendo sano y verde es esencial regarlo en períodos de sequía. El exceso de agua en el césped produce aumento de materia verde, incremento de enfermedades, raíces poco profundas, desaprovechamiento de recursos valiosos, etc.

La frecuencia de riego varía de un lugar a otro y debe determinarse de acuerdo a la apariencia del césped. La necesidad de agua puede identificarse cuando el césped se torna de un color verde azulado y cuando las pisadas permanecen marcadas en él, ya que la falta de agua hace que a la hoja le cueste recuperar su posición original. A medida que la sequía del césped aumenta, este se marchita y su color se torna verde grisáceo. Una vez que el pasto está marchito debe regarse de inmediato y se recuperará considerablemente rápido. Si se llega a un cuadro de sequía severa, la planta deja de crecer y las hojas se tornan marrones y mueren. 

El sistema más adecuado es el riego por aspersión, pudiendo emplear aspersores portátiles o aspersores fijos (emergentes o no emergentes). Se recomienda la automatización y que el trazado de las tuberías sea perimetral.

Los riegos se aplican en un solo riego o en dos riegos iguales con 2 ó 3 días de espacio entre sí. Después del riego, la tierra debe estar húmeda hasta 15 centímetros de profundidad. Es recomendable humedecer a fondo toda la zona de las raíces.

Se recomienda aplicar los riegos por la noche o a primera hora de la mañana. A esta hora el viento no interfiere en el riego y no hay prácticamente evaporación de agua. Una de las complicaciones que ocasiona el riego en horas de la tarde, es la creciente incidencia de enfermedades. Este inconveniente puede reducirse regando únicamente cuando el césped lo necesita y regando esporádica pero profundamente. Regar durante el medio día no es efectivo ya que gran cantidad de agua se evapora siendo por consiguiente muy difícil humedecer la tierra adecuadamente.

7. PLAGAS Y ENFERMEDADES

7.1. Plagas

-Típula (Tipula oleracea)

Las típulas son las larvas de Tipula oleracea, una especie de mosquito gigante de largas patas, al que le gustan las zonas marítimas, de inviernos suaves y muy lluviosos, donde también ataca las praderas naturales e incluso al maíz. Las hembras de este mosquito ponen huevos en la cubierta vegetal. De estos huevos nacen las larvas, que son grises y duras y se alimentan de raíces y cuellos de las plantas durante el día y, cuando salen a la superficie, por la noche, de tallos y hojas. Cuando los ataques son importantes (100 larvas/m2), el césped pierde su sistema radicular, levantándose con facilidad.

Control

-Para su control se emplean insecticidas como carbaril, clorpirifos, foxim, fonofos, etc.

-Gusanos de suelo

En este grupo se engloban larvas y orugas de varios insectos, coleópteros y lepidópteros. Pueden encontrarse en el suelo sin ocasionar daños, pero cuando su número aumenta pueden ocasionarlos. Destacan la rosquilla negra (Spodoptera litoralis), gusanos blancos (Anoxia villosa), gusanos grises (Agrotis segetum) y gusanos de alambre (Agriotes lineatus). 

Control

-Para su control se emplea foxim, fonofos o carbaril a las dosis recomendadas por el fabricante.

-Lombrices

Las lombrices de tierra son en general beneficiosas para el suelo, pero cuando el pH es alto aparecen en un alto porcentaje, provocando la aparición sobre la superficie de pequeños montículos de deyecciones. 

Control

-Para combatirlas debe bajarse el pH del suelo, pudiéndose emplear insecticidas como el metiltiofanato debido a su poder de repulsión.

-Otras plagas

Hay un gran número de ácaros e insectos que se pueden encontrar asociados a un césped de una forma u otra, pero sólo unos pocos, afortunadamente, causan daños en Europa. 

7.2. Enfermedades

-Mancha del dólar (Sclerotinia homeocarpa)

Sobre la cubierta vegetal aparecen unas pequeñas manchas marrones de 2 a 6 cm de diámetro que aumentan en número y tamaño si no se controla. Las hojas en estas zonas se secan totalmente. Cuando el césped tiene rocío, se puede observar el micelio blanquecino del hongo. Se presenta con temperaturas suaves o cálidas y con altos niveles de humedad. 

Control

-Su control se realiza mediante iprodiona, tiabendazol, clortalonil, fenarimol, etc. Cambiar de producto en cada ataque, pues las cepas se vuelven resistentes.

-Hilo rojo (Corticium fusiforme)

Sobre el césped aparecen unas manchas circulares de 5 a 20 cm de diámetro, con hojas sanas y enfermas, con unos filamentos rojizos muy característicos. Su aparición está ligada a las carencias nutricionales de nitrógeno y a la humedad. 

Control

-Vigilar posibles carencias de oligoelementos (Cu, Fe, etc.)
-Para su control se recomienda aplicar fertilizante y productos como iprodiona, clortalonil, tiabendazol, etc.

-Royas

Ocasionadas por los basidiomicetos de los géneros Puccinia y Uromyces, provocan unas manchas de color amarillo claro en las hojas y tallos, pudiendo formarse pústulas sobre las primeras. 

Control

-Su control se realiza tratando con benodanilo, oxicarboxina, maneb, mancozeb y zineb.
-Aportar abonos para vigorizar el césped.

-Pythium

Provocan daños en las hojas y en el cuello-raíz de la planta. En las hojas aparecen, en periodos calurosos y húmedos, manchas circulares y con una consistencia aceitosa. Cuando ataca al cuello y a la raíz se produce un decaimiento general de la planta. Si los daños aparecen durante la nascencia, puede provocar la muerte de las plántulas. 

Control

-Para su control se realizan aplicaciones con fosetil-Al 80%, presentado como polvo mojable a una dosis de 12-14 kg/ha.

-Helminthosporium

Este género de hongos provoca necrosis en las hojas, de color blanco amarillento en el centro y negro en los bordes de unos 0,5 mm de ancho por 1-2 mm de largo en la dirección de las nerviaduras. 

Control

-Aplicaciones con mancozeb, maneb, iprodiona, procloraz, controlan la enfermedad.
-Verificar el contenido en potasa y encalar.

-Fusariosis o moho blanco

Es la enfermedad fúngica más frecuente en los céspedes, sobre todo en las zonas donde el clima es más húmedo. Este género provoca daños en las hojas, corona y raíces de las plantas. Los daños en estas últimas son característicos de tiempo cálido y seco. Los daños en hojas y en plántulas pequeñas se presentan en condiciones de alta temperatura y humedad elevada. Aparecen pequeñas zonas de hierba amarillenta, las manchas crecen hasta tener unos 30 cm de diámetro y luego se fusionan entre sí formando extensas zonas pardas en las que la hierba se muere. En tiempo húmedo los bordes de las zonas enfermas pueden cubrirse de un moho lanoso blanco o rosáceo.

Control


-Para su control es común el empleo de metiltiofanato, carbendazina, maneb, tiabendazol, procloraz, iprodiona, etc. 
-Drenar los suelos húmedos evitando fertilizantes nitogenados.

-Rhizoctonia solani

Generalmente aparecen anillos o manchas circulares de color verde oscuro de unos 30-40 cm de diámetro. Se desarrolla con temperaturas suaves y humedades relativas altas. El excesivo abonado nitrogenado y el drenaje deficiente, favorecen el desarrollo de la enfermedad. 

Control

-Se controla aplicando iprodiona, tiabendazol, mancizeb, metiltiofanato, clortalonil, etc.
-Aportar cal y nitrógeno si son necesarios y eliminar la hierba segada.

-Antracnosis (Colletotrichum graminicola)

El patógeno (Colletotrichum graminicola) produce una podredumbre basal del tallo, que inicialmente está mojada. En la superficie encespada aparecen pequeños rodales de plantas que amarillean y luego mueren. Los síntomas aparecen con tiempo fresco y húmedo.
Cuando el tiempo es caluroso y húmedo y el suelo está seco, la planta suele estar mojada y el patógeno coloniza las hojas más viejas y aparentemente acelera su envejecimiento y el de los brotes. Las hojas muertas tienen un color canela claro a pardo.

Control


-Para su control se aplica iprodiona, clortalonil y asociaciones de ditiocarbamatos.

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