





| Elemento | Nivel (%) |
| Nitrógeno (N) | 2,5 |
| Fósforo (P) | 0,15 |
| Potasio (K) | 0,8 |
| Magnesio (Mg) | 0,24 |
| Calcio (Ca) | 0,80 |
| Cloro (Cl) | 0,40 |
| Boro (B) | 20 ppm |
| Urea CO(NH2)2 | Cloruro de potasio (KCl) | Superfosfato triple (Ca(H2PO4)2 | |
| 1ª Dosis | 100 | 75 | 200 |
| 2ª Dosis | 100 | 75 | - |
| Total | 200 | 150 | 200 |
| Urea CO(NH2)2 | Cloruro de potasio (KCl) | Superfosfato triple (Ca(H2PO4)2 | Sulfato hidratado de magnesio (MgSO4H2O) | Sal (NaCl) | Boro (B) | |
| 1ª Dosis | 300 | 200 | - | 250 | - | 15 |
| 2ª Dosis | 400 | 300 | 400 | - | 300 | 20 |
| Total | 700 | 500 | 400 | 250 | 300 | 35 |
| Urea CO(NH2)2 | Cloruro de potasio (KCl) | Superfosfato triple (Ca(H2PO4)2 | Sulfato hidratado de magnesio (MgSO4H2O) | Sal (NaCl) | Boro (B) | |
| 1ª Dosis | 500 | 300 | - | 400 | 500 | 20 |
| 2ª Dosis | 750 | 400 | 500 | - | - | 25 |
| Total | 1.250 | 700 | 500 | 400 | 500 | 45 |
Gusano túnel (Stenoma cecropia M.)
El adulto de Stenoma cecropia es una mariposa de color marrón oscuro con zonas rosadas y un penacho de escamas negras sobre el tórax. El tamaño es de 26‑30 mm en las hembras y 23‑25 mm en los machos. Durante su alimentación en el envés de las hojas, forman un envoltorio en forma de cuerno, que el gusano agranda conforme va creciendo. Este cuerno o cápsula es construido con partículas vegetales cementadas con excrementos y otras secreciones de la larva y el interior del túnel está tapizado con seda, la cual se extiende fuera de la entrada y le sirve a la larva como protección cuando está fuera del cuerno alimentándose.
El daño se inicia en las hojas bajeras, pero al aumentar la población del insecto, las larvas aparecen en hojas cada vez más jóvenes.
Las larvas de esta mariposa son fuertes defoliadores que pueden consumir hasta 50 cm2 de tejido individualmente. Los primeros ataques normalmente se inician a la orilla de espacios abiertos tales como caminos, canales, etc. El índice crítico se ha establecido en 70‑80 larvas en la hoja 17 para la palma adulta, siendo el nivel de referencia en la palma joven (3‑5 años) de 35 larvas por hoja. Durante los chequeos se puede abrir el cuerno para constatar si la larva está saludable o parasitada. Con experiencia la presencia de un gusano activo se detecta al ver cerca de la guarida los gránulos de excremento fresco y la tela recién hilada. Si no se observa tela o excrementos nuevos, y el borde alrededor de los sitios de alimentación está seco, es indicio de que la larva ha muerto o está pupando.
Generalmente, los ataque más fuertes ocurren en las estaciones más lluviosas, ya que las épocas secas favorecen el ataque de los enemigos naturales del insecto.
La avispa Rhysipolis spp. ataca las larvas entre los estadíos 5‑8 estados, siendo el nivel de parasitismo muy elevado durante el período seco. Otra avispa, Elasmus spp., también puede ser importante bajo ciertas circunstancias.
Como medidas de manejo adicional, se recomienda la recolección manual de los cuernos en palma joven y su colocación en cajas de recuperación de parásitos. Estas son jaulas de cedazo que por su tamaño no permiten la salida de los adultos alados, pero sí la de los insectos parasitoides.
También se han obtenido buenos resultados mediante tratamientos con Bacillus thuringiensis o realizando un buen manejo de las malezas beneficiosas para ayudar a la restauración de la población de controladores.
Gusano Monturita (Sibine spp.)
La especie Sibine fusca es tal vez la más común en la palma africana. El adulto es una mariposa nocturna cuyas alas delanteras son de color rojo-marrón y las traseras marrones. El tamaño es del macho es de 34 mm y el de la hembra de 50 mm. Cuando están en reposo, las alas posteriores descansan sobre el cuerpo del insecto en forma de techo. Los adultos tienen el aparato bucal atrofiado y no se alimentan.
Existen 10 estados larvarios que se cumplen en 7‑9 semanas. La larva es urticante, con las patas atrofiadas y la cabeza muy reducida y al completar el desarrollo mide unos 35 mm. Durante los cinco primeros estadíos las larvas son de color verde pálido y posteriormente desarrollan una coloración azul pálido en la parte anterior y posterior del cuerpo.
La pupa es también urticante, de color café claro y aparece en grupos sobre las bases peciolares. Cuando son pequeñas se alimentan de la epidermis del envés de las hojas y después del quinto estadío son capaces de comerse todo el tejido de las hojas excepto las nervaduras. Durante todo su desarrollo una larva puede consumir el equivalente a uno y medio foliolos.
Tanto en América como en el Sureste Asiático, estos defoliadores son fuertemente diezmados por enfermedades de naturaleza viral que atacan las larvas. Estos virus son generalmente muy específicos para cada especie de defoliador por lo cual pueden aplicarse artificialmente a una población sin temor de alterar el equilibrio biológico existente. Las soluciones de virus pueden aplicarse al follaje mediante las técnicas comunes de aplicación de insecticidas. En general, un tratamiento viral, para esta plaga se puede realizar preparando una solución con 20‑25 g de larvas enfermas maceradas y filtradas y luego diluyendo el contenido en 50 L para aplicar en una hectárea. La aplicación debe hacerse, preferentemente, al inicio del ciclo de la plaga, ya que la máxima mortalidad se alcanza después de 20‑30 días de tratamiento.
Esta plaga al igual que otros defoliadores, tiene muchos enemigos naturales, entre ellos avispas, moscas parasitoides y chinches depredadores, los cuales permiten un buen control de la plaga en condiciones naturales. Cuando se presenta un brote fuerte, se debe tratar de realizar un buen manejo de malezas, y si hay una fuerte defoliación esta debe pararse con aplicaciones aéreas de Bacillus thuringiensis.
Gusano Cipres (Automeris spp.)
Las larvas de Automeris spp. son verdes y urticantes y se localizan en el envés de las hojas especialmente en las de mayor edad. Esta plaga tiene una alta potencialidad defoliadora pudiendo llegar a consumir las larvas individualmente, el equivalente a cuatro foliolos. El índice crítico se ha establecido en 50‑80 gusanos por árbol.
En los últimos estadíos, se ha notado una elevada mortalidad de larvas, causada probablemente por algún agente viral. Las larvas afectadas se vuelven inactivas y toman una coloración amarillenta, cayendo al suelo. También se ha observado depredación de las larvas por chinches pentatómidos y el ataque de varios parasitoides.
Gusano canasta (Oiketicus kirbyi)
Las hembras adultas carecen de patas, antenas, aparato bucal y de alas funcionales, y durante todo su ciclo permanecen dentro de una canasta o cesto que forman a partir de residuos vegetales y secreciones. Los machos también forman esta canasta pero en su etapa adulta son voladores nocturnos de unos 32‑52 mm de tamaño, de color pardo o negro y con puntos blancos.
Es una plaga cuya aparición es generalmente cíclica debido posiblemente a desequilibrios con sus enemigos naturales. Durante un ataque fuerte, el insecto puede alimentarse también de la cobertura y de varias malezas de la plantación.
Las larvas pueden consumir unos tres foliolos, durante todo su ciclo. Estas cuentan con un buen mecanismo de dispersión, ya que a ciertas horas del día, especialmente por las mañanas, estas se cuelgan de un hilo de seda muy fino casi hasta el nivel del suelo, siendo muy fácilmente dispersadas por el viento o transportadas por personas o animales que caminen dentro de la plantación.
Existen varios enemigos naturales tales como avispas parasitoides y también enfermedades causadas por hongos y virus. El nivel crítico de referencia es de 10 cestos por hoja. Si es posible, los canastos se colectan manualmente en las áreas más problemáticas y se ponen en jaulas de liberación de parásitos. No obstante, hay que tener en cuenta que existe preferencia de las hembras a movilizarse hacia las hojas más jóvenes.
Si es necesario un control químico se pueden utilizar formulaciones de Bacillus thuringiensis, utilizando dosis considerablemente mayores a las necesarias para otras familias de insectos más susceptibles a esta bacteria (1,5‑2,0 kg · ha-1), ya que el cesto les confiere gran protección.
Picudo de la palma (Rhynchophorus palmarum)
El adulto es un gran abejorro negro (ocasionalmente levemente rojizo) de unos 20‑41 mm de longitud sin considerar el largo del rostrum. El macho frecuentemente es más pequeño que la hembra y posee un penacho de pelos sobre el pico. Vive 40 días o más, es de hábitos diurnos, pero con mayor actividad durante la mañana y al atardecer.
La larva no posee patas, es blanquecina o amarilla crema y presenta la región de la cabeza fuertemente endurecida. Su ciclo de vida es de 80-160 días.
Al llegar al estado de pupa, la larva se rodea de material fibroso de la planta y permanece en este estado entre 16 y 30 días. La pupación ocurre, generalmente, en las base de las hojas jóvenes o viejas, aunque también puede producirse en el tronco o en las bases peciolares de la base del mismo.
El daño directo lo causan las larvas que taladran y destruyen los tejidos internos en el tallo y el cogollo. Cualquier herida atrae a los adultos que depositan allí sus huevos. El ataque de las larvas puede matar una planta debido a daños en el meristemo principal o bien al desarrollo de pudriciones causadas por microorganismos.
Como mecanismo de control se utilizan distintos diseños de trampas para adultos preparadas a partir de tallos de palmas improductivas o que no son útiles por cualquier razón. Otro tipo de trampas utilizan pedazos de piña o caña machacada en recipientes de plástico o latas con agujeros. El uso de la feromona de agregación producida por el macho permite incrementar el número de capturas por trampa en un factor entre 6 y 30. Debido a la naturaleza agregada de la población adulta de Rhynchophorus palmarum la intensidad del trampeo puede variar entre 1 y 10 trampas · ha-1.
Strategus aloeus
El adulto de Strategus spp. es un gran abejorro de unos 40‑50 mm de largo. El macho posee tres proyecciones muy sobresalientes sobre la parte anterior del cuerpo. La larva posee tres pares de patas, es de color blancuzco y mide entre 90‑100 mm cuando completa su desarrollo. Existen tres estados larvales que tienen una duración de unos ocho meses. El ciclo total de vida del insecto es de casi un año.
La hembra deposita sus huevos sobre materia orgánica en descomposición, tales como troncos de árboles o palmas de una siembra anterior y aquí se desarrollan los diferentes estadíos larvarios. Las larvas también pueden encontrarse debajo de estos sitios, en los primeros 30-40 cm del suelo.
El daño lo causa solamente el adulto, el cual hace un túnel en el suelo cerca de la planta y empieza a devorar el bulbo basal por debajo. Más tarde, el insecto continúa devorando los tejidos más tiernos del cogollo. La presencia de este abejorro es fácilmente detectable por un cúmulo de tierra fresca cerca de la base de la planta.
Debido a que los mayores ataques se presentan en siembras nuevas cuando existen cúmulos de materia orgánica en descomposición se debe favorecer el desarrollo de una leguminosa de rápido crecimiento sobre esta materia. Al estar cubiertos por la leguminosa o maleza, los troncos dejan de ser atractivos para la hembra que no los encuentra o bien no puede realizar la puesta.
En ataques ya establecidos, se aplica una solución insecticida en el hueco en donde se aloja el adulto en el día, cerca de la base de la planta.
También se ha observado que el armadillo es un excelente depredador de Strategus spp.
Hormigas
El daño causado por las hormigas zompopas o arrieras puede ser serio si no se mantiene un programa de control permanente. La destrucción de hormigueros debe iniciarse lo antes posible, pues la eliminación de grandes colonias es más difícil y costosa. Lo más recomendable para combatirlas es la colocación de cebos en los caminos de mayor actividad, aproximadamente a un metro y medio de la boca del hormiguero.
Ratas
Las ratas son animales que se reproducen extremadamente rápido. En general generales, una hembra se encuentra sexualmente activa en 3‑4 meses y produce una camada cada dos meses con un promedio de 6 individuos. El mayor daño lo causan en los racimos.
El combate de las ratas debe de ser integral debiendo manipular el ambiente de la plantación para hacerlo más inadecuado para la población de ratas. Esto implica destruir la mayoría de los sitios utilizados por los roedores para refugiarse y multiplicarse, siendo fundamental la limpieza y el control de malas hierbas en la plantación.
Otra opción es realizar un programa integrado de control biológico, favoreciendo el desarrollo de una población fuerte de aves rapaces, complementando este método con el uso de cebos envenenados.
Taltuzas (Orthogeomys spp.)
El daño de las taltuzas se reconoce por la presencia en palmas jóvenes de un amarillamiento y secado del follaje progresando de las hojas más viejas hacia arriba. Los síntomas son similares a los causados por un déficit hídrico severo. El animal se alimenta del bulbo subterráneo de la palma por lo cual estas pueden volcarse. La identidad del animal se detecta por la presencia de montículos de tierra, correspondiente a los túneles excabados por el animal. Daños severos pueden ocurrir en palmas de menos de dos años de edad creciendo en suelos de texturas muy livianas.
El control de las taltuzas es comúnmente complicado y requiere de personal entrenado en la colocación de trampas mecánicas en las madrigueras. Algunos cebos también han sido usados con grados de éxito variable.
8.2. Enfermedades.
Antracnosis
Colletotrichum spp. es un hongo oportunista que ataca severamente plantas con algún tipo de estrés, particularmente nutricional o de suministro de agua. Es el hongo más comúnmente asociado a la antracnosis en vivero. Inicialmente aparecen sobre las hojas más jóvenes puntos pequeños algo acuosos entre las venas. Las lesiones tienden a ser elongadas y al crecer son muy oscuras o pardas y están rodeadas por un borde de tejido más pálido. El centro puede cubrirse de una masa rosada. Las lesiones más activas pueden detectarse por un olor a violeta.
Botryodiplodia spp. aparece en palmas que no tienen una nutrición balanceada o bien están pasando por algún período de estrés. Típicamente las lesiones se localizan en las puntas de las hojas como pequeñas manchas transparentes. Estas lesiones crecen y cambian a un color pardo oscuro que se rodea de un borde de color claro y un halo amarillento difuso. A medida que la lesión se desarrolla el centro de la misma se seca y toma una textura papelosa, cambiando a un color gris. En esta fase de la lesión se puede observar fácilmente cerca de la zona necrótica central, una serie de puntitos negros.
Melanconium elaeidis forma lesiones similares a Botryodiplodia spp., pero inicialmente tienen una apariencia más acuosa. Estas lesiones se desarrollan muy rápidamente y se forma alrededor un halo amarillento que gradualmente se confunde con el tejido sano aún verde. El centro de la lesión se seca más rápidamente que en el caso de Botryodiplodia spp., de manera que el tejido muerto es más extensivo.
Los ataques de la antracnosis son favorecidos por condiciones de estrés sobre las plantas, en particular excesos de sombra, desbalances nutricionales y un suministro inadecuado del agua. Bajo estas condiciones la respuesta a los fungicidas es muy limitada, por lo cual se debe empezar el combate mejorando las condiciones agronómicas del vivero.
La infección se facilita cuando las plantas están muy juntas y las hojas se rozan entre ellas, por lo que se recomienda a veces aumentar las distancias de siembra, pero antes de que las raíces hayan traspasado las bolsas, o de lo contrario la planta sufre un estrés muy fuerte. Una película persistente de agua sobre las hojas favorece el ataque.
Arqueo foliar y pudrición común de la flecha
El arqueo foliar es una condición genética que aparece generalmente en palmas entre uno y tres años de edad, aunque también puede aparecer en palmas de hasta 7 años y en plantas en vivero. Uno de los primeros síntomas de esta enfermedad consiste en el desarrollo de lesiones oscuras de apariencia acuosa en los foliolos aún plegados al raquis en las flechas. Debido a su posición, estas lesiones pueden pasar desapercibidas y la primera evidencia de la enfermedad es la aparición de una flecha quebrada o fuertemente curvada cerca de su base o más comúnmente cerca de la parte media del raquis. El tejido necrótico de los foliolos se seca y se desprende, de manera que después de pocos días la hoja doblada solo presenta algunas fibras de los foliolos o los muñones de la base. Conforme las nuevas flechas van saliendo estas presentan síntomas similares con pudrición generalizada de foliolos y raquis, o bien un arqueamiento del raquis raquis con pudrición limitada de los foliolos.
La pudrición común de la flecha se presenta en plantas jóvenes y su sintomatología es prácticamente similar a la del arqueo foliar, excepto que en esta última se supone que no debe haber hojas con curvatura del raquis. Con la enfermedad de pudrición común de la flecha se desarrollan manchas necróticas y acuosas en los foliolos de la parte intermedia del raquis que no son fácilmente visibles hasta que estos abren o la pudrición se generaliza en toda la flecha. La flecha atacada se puede doblar cerca de su base cuando aún la mayoría de tejidos están todavía verdes. La presencia de una o más flechas parcialmente podridas en su base y que cuelgan entre las hojas más viejas, es el típico cuadro de la enfermedad.
Un ataque de arqueo foliar es normalmente transitorio y las plantas se recuperan "espontáneamente", después de unas pocas semanas o meses. En el caso de la pudrición común de la flecha se ha recomendado ayudar a la planta enferma en el proceso de recuperación. Para esto se hace un tratamiento de cirugía del tejido enfermo, con una aplicación posterior de una mezcla de insecticida y fungicida. Como es imposible separar estas dos manifestaciones con claridad en la gran mayoría de los casos, generalmente se tratan todas las palmas enfermas, presenten o no hojas arqueadas.
Pudrición del cogollo
Los síntomas iniciales de esta enfermedad consisten en el desarrollo de parches cloróticos o de color pardo en las hojuelas basales de una de las hojas más jóvenes completamente abiertas. Este amarillamiento se extiende más tarde a todas las hojas. Durante estos primeros estados, la flecha puede o no presentar unas pocas manchas necróticas en algunos de los foliolos cerca de su extremo o en la parte media. La pudrición de la base de la flecha y del cogollo ocurre más tarde. Como consecuencia de la pudrición en la flecha, ésta se dobla cerca de la base o bien varias flechas permanecen pegadas y erectas. Eventualmente ocurre el secamiento de los foliolos, lo cual ocurre en forma irregular pero más frecuentemente a partir de las puntas en el extremo de las hojas. Las hojas viejas permanecen verdes por largo tiempo antes de amarillear y secarse.
Para combatir esta enfermedad, la adopción de prácticas agronómicas óptimas, tiene el potencial de evitar o disminuir el problema de la pudrición del cogollo y trastornos similares. En particular es claro que condiciones pobres de airación del suelo, y una nutrición desbalanceada predisponen a las plantas al trastorno. Por ello, toda siembra de palma africana debe prever la construcción de un buen sistema de drenaje interno y superficial, así como mecanismos para evitar la compactación. De igual manera la fertilización debe estar basada en el análisis de los tejidos, pero considerando también las reservas del suelo.
El tratamiento de plantas con síntomas iniciales mediante cirugía del tejido afectado y la aplicación de una mezcla de un fungicida y un insecticida ayuda aparentemente a la recuperación de un buen porcentaje de las plantas tratadas. Este tratamiento puede ser menos efectivo en sitios en donde las condiciones ambientales son particularmente favorables para el desarrollo del trastorno.
Pestalotiopsis
Pestalotiopsis spp. puede establecerse en lesiones causadas por diversos insectos y ácaros, otros hongos como Curvularia y a partir de daños mecánicos causados a las hojas. Sin embargo, los ataques han sido más severos cuando han existido grandes poblaciones de algunas especies de chinches de encaje.
Las lesiones en la palma africana aparecen generalmente en las hojas bajeras pero en ataques severos sólo las hojas más jóvenes aparecen libres de manchas. Inicialmente las lesiones son de apariencia grasosa color café claro y luego blanco grisáceo o cenizo y frecuentemente se rodean de una zona color amarillo anaranjado. Al crecer, la lesión toma un aspecto zonado y se juntan unas con otras secando amplias zonas de tejido. Las partes más viejas de la lesión se cubren de unos puntitos negros.
Aunque no se conocen por completo los factores reguladores de la población de los vectores, es obvio que se debe de ser muy cauteloso en su manejo para no crear desequilibrios que favorezcan un aumento de la población del insecto. El buen manejo de la plantación que favorezca el desarrollo vigoroso de las plantas es la principal arma contra el ataque de patógenos oportunistas. Cuando el ataque del hongo es importante se hace necesario el uso de un insecticida para reducir la población del vector, ya que las aplicaciones fungicidas han resultado inefectivas.
El síndrome del anillo rojo y la hoja pequeña en palma africana
Esta enfermedad es causada por el nematodo Bursaphelenchus cocophilus y generalmente se presenta en palmas mayores de 5 años.
Los síntomas más clásicos se producen cuando las hojas más viejas o intermedias amarillean y se secan progresivamente, avanzando estos síntomas hacia hojas cada vez más jóvenes. Las hojas de mayor edad suelen quebrarse en el peciolo a corta distancia del tronco y la parte distal permanece colgando por largo tiempo. Al partir transversalmente el tronco de estas palmas se nota un anillo de tejido color pardo, crema, o rosado de unos pocos centímetros de grosor y localizado generalmente cerca de la periferia del tronco. En algunos casos el anillo no es continuo en toda la longitud del tallo apareciendo en la parte superior, pero es aparentemente inexistente en la parte media y puede reaparecer en la región basal como un área de color rosado pálido.
Otro de los síntomas es la condición conocida como "hoja pequeña" en donde la mayoría de las hojas conservan su color verde y frecuentemente no se observa ningún tipo de necrosis en el tallo de las palmas afectadas. Inicialmente la planta empieza a emitir hojas más cortas y el centro de la corona toma una apariencia compacta. Eventualmente, al continuar la emisión de hojas pequeñas, que pueden ser simples muñones, la parte central de la corona adquiere la apariencia de un embudo. Conforme la enfermedad progresa, todas las nuevas hojas son cortas y deformes, con diferentes grados de secado de los foliolos a partir de las puntas, y grados anormales de endurecimiento en los raquis, adquiriendo la palma la apariencia de un plumero gigante. Las inflorescencias en desarrollo abortan, por lo cual estas plantas terminan siendo totalmente improductivas.
También es posible observar una sintomatología que es combinación de las dos descritas anteriormente.
No parece existir mayor duda del papel de Rhynchophorus palmarum como vector activo de Bursaphelenchus cocophilus, pero la presencia de insectos contaminados con el nematodo no necesariamente implica la aparición y desarrollo de la enfermedad del anillo rojo.
El control de la enfermedad debe de ser integral y dirigido tanto a reducir la población del vector como de las fuentes de inoculo del nematodo en la plantación y sus alrededores. En el caso de plantas con síntomas clásicos se recomienda envenenar la planta con un arboricida sistémico inyectado al tronco y derribarla una vez que ésta se seca.
Por otro lado, cuando la palma esté fuertemente atacada por el picudo debe botarse y partirse en secciones que luego se abren longitudinalmente y se les aplica un insecticida.
En el caso de palmas que presentan el síntoma de hojas pequeñas sin necrosis extensiva en el tallo, puede existir la posibilidad de recuperación mediante el uso de nematicidas sistémicos inyectados al tronco, aplicados al cogollo, o bien absorbidos por el sistema radicular.
Debido a que el picudo es atraído por cualquier tipo de heridas del tronco, éstas deben evitarse al máximo, especialmente durante la cosecha y poda. También debe prestarse atención a la pudrición común de la flecha, daños por ratas, viento, etc., especialmente en palmas que han entrado en la etapa de susceptibilidad al ataque del nematodo, pues en estos casos será aconsejable tratar la parte con un insecticida para evitar los riesgos de las visitas del insecto vector.
Podredumbre basal húmeda (Basal wet rot)
Al principio, se observa el desarrollo de una coloración marrón-rojiza en los extremos de los foliolos en la punta de las hojas inferiores. En pocos días, las hojas superiores amarillean y toman un tono pardo‑cenizo. También se puede producir la pudrición de la fecha en una etapa temprana así como de algunos racimos. Conforme la enfermedad progresa, se puede producir, lateralmente en la parte basal del tronco, un exudado espeso y maloliente que se acumula en la base de la planta. La infección prosigue hacia el bulbo basal por unas pocas raíces centrales y al llegar a esta zona se extiende rápidamente, causando una pudrición generalizada, que es húmeda y maloliente. La muerte de la planta puede ocurrir en 3‑4 semanas.
Dada la estrecha relación entre la aparición y desarrollo de la enfermedad y el mal drenaje, este aspecto debe mejorarse especialmente en plantaciones jóvenes. A pesar de esto se ha observado que la enfermedad también puede aparecer esporádicamente en áreas aparentemente bien drenadas. La infección aquí se da probablemente a través de heridas en las raíces causadas por maquinaria, insectos, etc.
Pudrición basal corchosa
El hongo asociado a esta enfermedad es Ustulina deusta. Generalmente la palma afectada no muestra ningún síntoma externo y la producción y maduración de racimos es normal. Estas palmas pueden aparecer repentinamente quebradas cerca de su base. Al examinar esta región se nota una pudrición seca generalizada de los tejidos que abarca una gran parte del área transversal del tronco. El tejido más viejo afectado es café claro y surcado por numerosas bandas angostas, irregulares de color negro y blanco. La consistencia del tejido enfermo es corchosa por lo cual resulta fácilmente desprendible aún con la mano.
Usualmente aparecen externamente en la base del tronco, sobre las bases pectorales basales y sobre las raíces adventicias, los cuerpos fructíferos del hongo adheridos al tejido muerto externo. Cuando son jóvenes, estos cuerpos son redondeados, planos y de un color gris verdoso con los bordes blancos, al crecer se desarrollan zonas concéntricas de diferentes tonalidades de gris, cuando maduran pierden la forma y el color inicial y cuando son viejos los cuerpos son secos, negros y de contorno y superficie muy irregular.
Podredumbre basal seca
El hongo asociado a esta enfermedad es Ceratocystes spp. La enfermedad se presenta como una pudrición seca de color café claro, en la base del tallo en palmas adultas. En la base del tronco, se forma una cavidad generalmente de gran tamaño, al desintegrarse los tejidos internos y desprenderse de las partes sanas. Encima de esta cavidad a veces se forman raíces adventicias. En algunas ocasiones se observa que toda la parte central del tronco se ha desintegrado y sólo permanece sana una delgada capa de la periferia del tronco. Aunque esta desintegración de tejidos puede abarcar un metro o más de la base del tronco, la planta no muere y se mantiene así meses o incluso años.
Pudrición basal por Ganoderma (Basal Stem Rot)
En palmas jóvenes los principales síntomas son el moteado y posterior secado de algunas hojas bajeras, la aparición de hojas más cortas y cloróticas, la necrosis de los tejidos, un follaje de tonalidad pálida con la producción de varias flechas sin abrir y un crecimiento general retardado. En palmas adultas, los síntomas se caracterizan por el desarrollo de una coloración pálida en las hojas más nuevas, las hojas más viejas amarillean, mueren y permanecen colgando alrededor del tronco y en la base de estas palmas se desarrollan los cuerpos fructíferos del hongo, que son grandes "orejas" de color café rojizo brillante y con un margen blanco en la cara superior y crema en la cara inferior.
Las plantas que presenten estos síntomas deben ser cortadas, y la porción enferma del tronco separada del tejido sano. Todos los remanentes del bulbo basal, incluyendo parte de las raíces, deben sacarse del suelo. Se recomienda aplicar al tronco sulfato de amonio o urea para acelerar su descomposición. Si se dispone de los medios adecuados, es aconsejable incinerar el material enfermo. Cuando la enfermedad no está muy avanzada, puede aplicarse un arboricida en el tejido aún sano.
Fractura de la corona
Las plantas afectadas por este fenómeno presentan varias de las hojas jóvenes dobladas hacia un lado del tronco, siendo el grado de inclinación variable y provocando en casos extremos la quiebra completa de la corona. Cuando la fractura se produce por encima del punto de crecimiento la palma puede recuperarse por sí sola, aunque lo más frecuente es que estas fracturas sean invadidas por hongos y bacterias oportunistas que causan pudrición de los tejidos atrayendo a Rhynchophorus palmarum.
Una porción considerable de las plantas con fractura de corona pueden ser recuperadas mediante la poda de las hojas jóvenes afectadas. Posteriormente es necesario aplicar un insecticida para prevenir ataques del picudo.
Falla de racimos y podredumbre apical del racimo
La pudrición de los racimos (falla) se produce con mayor frecuencia en los periodos de máximo rendimiento y en las palmas jóvenes, lo cual liga esta condición con una causa fisiológica, ya que no se ha identificado ningún microorganismo como agente causal del problema.
En el caso de la pudrición distal del racimo, los principales síntomas son la pérdida del brillo natural de un grupo de frutos en el extremo del racimo, desprendiéndose posteriormente esta sección antes de la cosecha o en el momento en que el racimo cae al suelo después de ser cortado.
Es muy posible que la causa de la falla de racimos y de la podredumbre apical se localice en una nutrición inadecuada que no considera las fluctuaciones particulares en la producción de ciertos grupos de plantas.
9. RECOLECCIÓN.
La recolección es una de las actividades más importantes en las plantaciones de palma africana aceitera por lo que el éxito de la misma dependerá de una planificación racional.
La producción de racimos, con las variedades disponibles en el mercado, se inicia entre los 30 y los 36 meses de plantada en el campo.
La recolección en la palma se realiza durante todo el año.
La frecuencia de cosecha, es decir, el intervalo entre cosechas en un mismo lote, está asociada con la edad de la palma, con el material genético utilizado y con las condiciones climáticas de la región. En general, los ciclos oscilan entre 7 y 12 días en palmas jóvenes y entre 9 y 15 días en plantas adultas. En épocas lluviosas, los ciclos son más frecuentes que en épocas secas.
Para determinar la maduración óptima de racimos, es decir, el momento en que la planta logra un mayor contenido de aceite en el racimo y un menor porcentaje de ácidos grasos libres se utilizan criterios tales como el cambio de coloración de los frutos de violeta a anaranjado y el desprendimiento de aproximadamente dos frutos por cada kilogramo de racimo.
10. APLICACIONES.
La palma aceitera genera una gran variedad de productos y subproductos que son utilizados en la alimentación y la industria.
El producto principal obtenido es el aceite de palma crudo a partir del cual se elaboran mantecas y aceites para el consumo humano directo. Para lograrlo, son necesarias las siguientes etapas:
- Esterilización: se realiza a una presión de vapor de 2-3 kg · cm-2 durante 30-45 min dependiendo del estado de madurez de los racimos. Los objetivos de la esterilización son facilitar el desprendimiento de los frutos del raquis, reducir los ácidos grasos libres del aceite, posibilitar el proceso de extracción del aceite al suavizar el mesocarpio y facilitar el proceso de clarificación del aceite.
- Desgranado: consiste en separar los frutos contenidos en las espiguillas o raquidios de los racimos.
- Digestión: consiste en macerar los frutos bajo condiciones de vapor de agua a temperaturas de 95 ºC. En esta fase se rompen las células en las cuales está contenida el aceite rojo este puede ser liberado espontáneamente o bien se facilita su extracción para la próxima etapa.
- Extracción del aceite: se realiza con prensas de tornillos de doble eje.
- Clarificación: el aceite rojo del mesocarpio que sale de la prensa es aceite crudo, con altos contenidos de impurezas y gran cantidad de material fibroso proveniente del mesocarpio. Además, contiene materias no oleaginosas que se deben eliminar para lograr una buena calidad de los aceites.
Otro producto derivado de la palma africana es el aceite de palmiste que se extrae de la almendra de la semilla del fruto. Para su obtención se llevan a cabo las siguientes operaciones:
-Clasificación y rompimiento de las nueces: es conveniente para garantizar cierta homogeneidad en el material final. Esta operación se realiza haciendo pasar las almendras por zarandas especialmente diseñadas para tal fin.
-Separación de las almendras y descarte del endocarpio: el objetivo de esta labor es separar el endosperma o almendra de la nuez por diferencia de peso específico. Un método tradicional aún usado en muchas fábricas, consiste en utilizar una mezcla de agua y arcilla cuyo peso específico sea mayor que el de la almendra (1,07 g · cm-2) y menor que el del endocarpio (1,3 a 1,4 g · cm-2) de manera que las almendras son separadas fácilmente. Los sistemas más modernos hacen uso de hidrociclones.
-Secado y ensacado de las almendras: una vez separadas las almendras, estas tienen aproximadamente un 20% de humedad, la cual es inadecuada para el almacenamiento de las mismas. El método de secado más utilizado son los silos con secadores de aire caliente, en cuya parte inferior están incorporadas las rejillas vibratorias por donde salen las almendras secas al 6-7% de humedad para ser ensacadas y almacenadas.
Hay más artículos técnicos de estos sectores: Jardinería
| Tweet | ||||
| ¿Estar informado? Suscripción gratis | ||||
Navega por sectores
|
• Frutas • Hortalizas • Cítricos • Olivicultura • Flor/Ornament. • Herbáceos • Aromáticas • Viticultura • Forestales |
BRIX: 0-20º. Refractómetro Atago MASTER 20M. Calidad de la fruta ¡Oferta! 99,00 € - 141,10 € DTO.: 29,84 % + IVA |
BRIX: 0-53º - Refractómetro Digital para Frutas. PRECIO MÍNIMO GARANTIZADO ¡Oferta! 247,40 € - 275,00 € DTO.: 10,04 % + IVA |
Calibre de fruta de cinta metálica universal ¡Oferta! 72,85 € - 76,00 € DTO.: 4,14 % + IVA |
Empresas
» Noticias
© Copyright Infoagro Systems, S.L.