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El cultivo de la Gypsophila

Este género comprende alrededor de 335 especies originarias de Europa, Asia y norte de África.Entre las más conocidas destaca la paniculata.

icono foto el cultivo de la gypsophila

1. Taxonomía y origen
2. Morfología
2.1. Particularidades
3. Requerimientos edafoclimáticos
4. Propagación
5. Técnicas de cultivo
6. Plagas y enfermedades
6.1. Plagas
6.2. Enfermedades
7. Cosecha
8. Postcosecha

1. TAXONOMÍA Y ORIGEN

Familia Caryophyllaceae
Género Gypsophila
Especie Gypsophila altisima
Gypsophila paniculata
Gypsophila elegans
Gypsophila muralis
Nombre común Gipsófila

Este género comprende alrededor de 335 especies originarias de Europa, Asia y norte de África. Entre las especies más conocidas se encuentra Gypsophila paniculata.
Cultivo de paniculata

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2. MORFOLOGÍA

Son plantas herbáceas que pueden ser anuales (G. muralis, G. elegance) o perennes (G. perflita, G. paniculata), de 5 a 120cm de altura.
Gypsophila muralis. Fotografía: Karitsu

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Gypsophila repens. Fotografía: Ettore Balocchi

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- Raíces: El sistema radicular está formado por un rizoma vertical de donde nacen numerosas raíces robustas que pueden llegar a medir de 1 a 2 m y hasta 3cm de grosor.

- Tallo: El tallo principal es leñoso con ocho ramificaciones laterales. Su crecimiento es erecto y rígido.

- Hojas: Las hojas son opuestas, lanceoladas y glaucas, de 7cm aproximadamente.

- Flores: Presentan inflorescencias dispuestas en panículas. Sus flores son pequeñas de 3-10mm de diámetro y pueden ser rosadas o blancas.
Primer plano de flor de paniculata

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Botón floral de paniculata

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2.1. Particularidades
Estado de crecimiento Días Fertilizante (ppm)
N K2O
Establecimiento 7-10 0 0
Crecimiento vegetativo 20-30 100-150 100
Levantamiento de tallos 20-50 120-170 120-170
Floración 20-50 100 150

Para un suelo medio en nutrientes, González, P, recomienda:
Elemento (g/m2) Vegetativa Reproductiva
N 2,5 3,0 2,0 2,5
P2O5 1,5 2,5 0,5 1,0
K2O 2,0 2,5 2,0 2,5
Mg 0,1 0,2 0,1
Fe 0 0 0 0
Mn 0 0,015 0 0,010
Zn 0 0,010 0 0,005
Cu 0 0,010 0 0,005
B 0,005 0,015 0 0,010

6. PLAGAS Y ENFERMEDADES

6.1. Plagas

- Minador de la hoja (Liriomyza trifolii): Se trata de un díptero cuyas larvas forman galerías en las hojas a medida que se alimentan del parénquima. Los adultos dan lugar a punteaduras en las hojas a la hora de alimentarse o realizar la puesta.

Para evitar la proliferación de esta plaga se deben realizar medidas preventivas como, colocar trampas amarillas cromotrópicas, eliminar malas hierbas, evitar exceso de nitrógeno, utilizar material vegetal sano, etc.

Se debe efectuar el control químico cuando haya presencia de adultos o galerías sin parasitar.

Para el control biológico se recomienda Dcnusa sibirica y Diglyphus isaea.

- Mosca blanca (Trialeurodes vaporariorum): Se presenta principalmente cuando las temperaturas alcanzan los 25ºC. Los síntomas son manchas amarillas y marchitamiento de las hojas.

Para evitar/prevenir el ataque severo de mosca blanca se deben colocar trampas cromotrópicas de color amarillo en la planta.

Cuando aparecen los primeros individuos, se recomienda recurrir a la lucha biológica con la suelta de Encarsia formosa o Amblyseius swirskii.

- Gusanos aéreos (Heliothis armiguera, Spodoptera sp., etc.): Esta plaga, que aparece con más frecuencia en otoño, provoca daños en las hojas como consecuencia de las mordeduras que lleva a cabo sobre ellas.

- Gusanos de suelo (Agriotes lineatus, Agrotis spp.): Esta plaga afecta al sistema radicular y al cuello de la planta.

Para el control de estas plagas se deben llevar a cabo medidas preventivas como: la colocación de mallas en las bandas de invernaderos, eliminación de malas hierbas, colocación de trampas de feromonas, etc. El enemigo natural más eficaz es Bacillus thuringiensis. En cuanto al control químico, se realiza mediante tratamientos de forma localizada con productos químicos autorizados.

- Araña roja (Tetranychus urticae): Suele aparecer cuando la humedad ambiental disminuye. Los síntomas que se manifiestan son pequeñas punteaduras amarillentas con posterior abarquillamiento y caída de las hojas. Además, se observan pequeñas telarañas en el envés del limbo foliar.

Para el control de dicha plaga se debe aumentar la humedad relativa, evitando así el desarrollo de la misma. Si el ataque es severo, se debe recurrir al control químico con productos ricos en azufre.

Otro método de control es la lucha biológica mediante la utilización del ácaro depredador Phytoseiulus persimilis.

- Trips (Frankliniella occidentalis): Aparecen manchas blanquecinas en las hojas de un típico aspecto plateado-plomizo y rodeadas de motitas negras correspondientes a sus excrementos.

La utilización de trampas adhesivas de color azul y la introducción de Amblyseius swirskii u Orius, son medidas preventivas que resultan efectivas en cultivo en invernadero. El control químico es difícil en este caso debido al pequeño tamaño del insecto.

- Pulgón: Aparecen normalmente bajo condiciones de frío. Las ninfas y adultos de esta plaga se alimentan de la savia, provocando daños que van desde el amarilleamiento de las hojas y debilitamiento de éstas, hasta la muerte de las plantas. Producen daños indirectos debido a que segregan melaza donde se instala el hongo negrilla. Además, son trasmisores de virus.

Para el control de esta plaga, se deben llevar a cabo medidas preventivas. Cuando la población es baja, la lucha biológica resulta efectiva. Adalia bipunctata y Aphidius colemani son buenos depredadores de esta plaga.

Se debe recurrir al control químico, con productos autorizados y compatibles con la fauna auxiliar, cuando la población existente es elevada.

6.2. Enfermedades

Algunas de las especies de Gypsophila más cultivadas son:

- Gypsophila altisima
:
Originaria del sureste de Rusia. Sus tallos son pegajosos al tacto y sus inflorescencias en panícula presentan flores de color blanco. Esta especie se adapta a cualquier tipo de lugar abierto y soleado.

- Gypsophila paniculata: Originaria del este de Europa y de Siberia. Produce una densa floración de color blanco-grisácea durante el verano. Esta especie no tolera temperaturas bajas. Incluye variedades como:

- `Bristol Fairy´: Planta de vida corta con floración doble (flores con un número de pétalos superior al habitual de la especie). Las denominadas `Bodgeri´ o `Compacta Plena´ aseguran normalmente una buena floración. Se utilizan fundamentalmente como flor cortada o para la realización de flores secas.

- `Flamingo´: Planta, también, de floración doble de color rosa pálido. Dentro del grupo, la variedad enana `Pink Star´ muestra colores más intensos. También se utiliza principalmente para corte o para flores secas.

- Gypsophila elegans: Originaria de Asia y Europa. Produce innumerables y diminutas flores blancas o rosas. Se siembra en otoño o en primavera. También se utiliza normalmente como flor para ramos secos.

- Gypsophila muralis: Esta Gypsophila se ha introducido recientemente en el mercado como planta tanto de interior como de exterior. Es una planta anual, nativa de Europa, el Cáucaso y Siberia. Sus hojas, estrechas y largas (hasta 2cm), arropan los tallos y hacen que resalten sus múltiples flores blancas y rosadas, que aparecen a finales de verano y otoño.

- Gypsophila `Rosy Veil´:
Su nombre originario es alemán “Rosenschleier”. Es un híbrido entre Gypsophila paniculata y Gypsophila repens `Rosea´. Merece el nombre particular de `Baby´s Breath´ (aliento de bebé). Es una planta compacta, de porte arbustivo y sus inflorescencias presentan abundantes flores dobles de color blanco, que al envejecer, se tornan a un color rosa pálido. Una última variedad es `Rosa Schoenheit´ (Rosa bonita), de tamaño relativamente alto y flores de color rosado. Crece en suelos normales, es longeva y es una forma enana de Gypsophila paniculata.

3. REQUERIMIENTOS EDAFOCLIMÁTICOS

- Temperatura: El rango de temperatura óptima para su desarrollo se encuentra entre 15-17ºC, pudiendo tolerar temperaturas máximas de 20 a 25ºC durante el día y mínimas de 10 a 15ºC durante la noche. Con temperaturas de 0 a 2ºC, la planta entra en un periodo de vernalización.

- Humedad: Requiere de una humedad relativa comprendida entre el 60-80%.

- Luz: La Gypsophila es una planta de día largo, por lo que la iluminación es un factor determinante para la floración de ésta.

Para que se lleve a cabo la inducción floral, es necesario un fotoperiodo de 12-18 horas de luz (dependiendo de la variedad). Además, dicho fotoperiodo está ligado a la temperatura, necesitando una temperatura mínima diurna de 15ºC y nocturna de 10ºC. Cuanto más altas sean las temperaturas, más rápida será la entrada en floración. No obstante, con temperaturas superiores a los 35ºC, el crecimiento de la planta cesa.

La aportación de luz artificial es especialmente necesaria en los periodos de inducción e iniciación floral, ya que son los más críticos y sensibles en cuanto a luz y temperatura. Normalmente, se comienza a aplicar a partir de la tercera o cuarta semana después de la plantación.

- Sustrato: La Gypsophila prefiere suelos francos, profundos, porosos, con buen drenaje, alto contenido en materia orgánica y un pH óptimo entre 6,5 y 7,5. Esta planta es sensible a la salinidad, por lo que se recomienda no plantar en suelos con una conductividad eléctrica superior a 2mmhos/cm2.

- Riego: Esta planta tiene necesidades hídricas bajas. Se recomienda realizar riegos frecuentes y espaciados, para así evitar niveles altos de humedad.

Al inicio de la plantación, será necesario el riego por microaspersión para evitar la deshidratación. Al cabo de una semana, se aconseja que la planta sufra estrés, para que el desarrollo del sistema radicular sea mayor. Posteriormente, durante el periodo vegetativo, se deben realizar riegos por goteo, reduciendo el caudal del mismo. Durante el periodo de floración, se debe aumentar nuevamente el caudal.

4. PROPAGACIÓN

La propagación de gypsophila se lleva a cabo principalmente mediante esquejes. Para ello, se deben utilizar esquejes terminales de 7,5-10cm procedentes de la planta madre, con al menos tres pares de hojas. Éstos deben encontrarse en estado vegetativo. Posteriormente, se deben colocar en sustrato de arena durante los meses estivales y con riego nebulizado para mantener la humedad relativa constante.

En estas condiciones, la planta tarda 23-26 días en enraizar, siendo aconsejable el empleo de hormonas de enraizamiento como el ácido indol-butírico (IBA).

En otras variedades de gypsophila, como `Bristol Fairy´ o `Flamingo´, la propagación se lleva a cabo mediante injerto. Como patrón, normalmente se suelen utilizar piezas de dos años y de la especie G. paniculata. Sobre estos patrones, se injertan tallos jóvenes de 2,5cm de longitud procedentes de la variedad deseada. La unión entre dichas piezas, se realiza con barro o betún de injerto. Posteriormente, se colocan en sustrato de arena, donde se lleva a cabo el proceso de enraizado.

La época más adecuada para dicho enraizado es a comienzos de primavera, practicando un injerto de escudete o de corteza. Se puede hacer a finales de invierno también si se usan patrones cultivados en invernadero.

Las plantas injertadas se pueden colocar en una cámara fría para que cicatrice el injerto, sobre todo cuando éste ha llevado a cabo en verano u otoño.

Otra forma de propagación es a partir de cultivos in vitro usando explantes de puntas de tallo (Ahroni et al, 1997) o de hoja (Zuker et al, 1997).

5. TÉCNICAS DE CULTIVO

- Plantación: Para la plantación de este cultivo, se realizan banquetas o camas de 0,9-1m de ancho, con una separación de 0,4-0,5m entre ellas y una altura de 0,25m.

Antes de la colocación de esquejes, es aconsejable aportar fertilizantes de liberación lenta (previo análisis de suelo).

El sistema más utilizado para la colocación de esquejes es a tresbolillo, dejando una distancia de 0,4m entre planta y planta.

- Despuntado: El despunte consiste en realizar un corte de 2-3cm de longitud en el ápice del tallo. De este modo, se consigue promover el desarrollo de los brotes laterales. Esta labor se debe realizar cuando la planta alcanza 15-20cm de altura (aproximadamente 7-8 semanas desde la plantación) y durante 1-2 semanas, hasta que se termine de inducir la conducción de todos los tallos.

- Desbrotado: Esta labor consiste en la eliminación de brotes delgados que crecen en tallos secundarios y terciarios destinados a la producción. Se realiza 2-3 semanas después del despuntado.

- Enturorado: El entutorado se practica con el fin de obtener tallos rectos y plantas sanas. Consiste en colocar arquillos cada 3m a lo largo de las camas, en los cuales se sujetan mallas de cuadros de 5cm de lado. Normalmente se utilizan 4 mallas que se colocan a 20cm de separación en vertical unas de otras. Las plantas necesitan ser conducidas por la parte interior de la estructura hasta el final del cultivo.

- Tratamientos hormonales: Se aconseja la realización de tratamientos con giberelina para favorecer la elongación de los entrenudos. Se debe realizar cuando la roseta tiene unas 20 hojas aproximadamente, o en el caso de ser plantas podadas, cuando los brotes alcanzan una longitud de 3cm. Es conveniente realizar estos tratamientos a primera de la mañana o a última de la tarde y a la dosis recomendaba por el fabricante.

- Poda: Esta labor se debe efectuar tras la cosecha de flores. La poda debe ser exhaustiva para estimular una nueva floración. Después de la poda, se recomienda realizar un tratamiento con fungicidas para evitar la propagación de enfermedades.

- Fertilización: La aplicación de fertilizantes mediante fertirriego se efectúa desde la segunda semana después de la plantación hasta que la flor comienza a tomar color.

La fertilización de esta planta depende de los análisis del suelo y hoja. No obstante, se recomiendan los siguientes valores para una fertilización líquida (Danzinger):

Tabla

Para un suelo medio en nutrientes, González, P, recomienda:

Tabla

6. PLAGAS Y ENFERMEDADES

6.1. Plagas

- Minador de la hoja (Liriomyza trifolii): Se trata de un díptero cuyas larvas forman galerías en las hojas a medida que se alimentan del parénquima. Los adultos dan lugar a punteaduras en las hojas a la hora de alimentarse o realizar la puesta.

Para evitar la proliferación de esta plaga se deben realizar medidas preventivas como, colocar trampas amarillas cromotrópicas, eliminar malas hierbas, evitar exceso de nitrógeno, utilizar material vegetal sano, etc.

Se debe efectuar el control químico cuando haya presencia de adultos o galerías sin parasitar.

Para el control biológico se recomienda Dacnusa sibirica y Diglyphus isaea.

- Mosca blanca (Trialeurodes vaporariorum): Se presenta principalmente cuando las temperaturas alcanzan los 25ºC. Los síntomas son manchas amarillas y marchitamiento de las hojas.
Para evitar/prevenir el ataque severo de mosca blanca se deben colocar trampas cromotrópicas de color amarillo en la planta.

Cuando aparecen los primeros individuos, se recomienda recurrir a la lucha biológica con la suelta de Encarsia formosa o Amblyseius swirskii.

- Gusanos aéreos (Heliothis armiguera, Spodoptera sp., etc.): Esta plaga, que aparece con más frecuencia en otoño, provoca daños en las hojas como consecuencia de las mordeduras que lleva a cabo sobre ellas.

- Gusanos de suelo (Agriotes lineatus, Agrotis spp.): Esta plaga afecta al sistema radicular y al cuello de la planta.

Para el control de estas plagas se deben llevar a cabo medidas preventivas como: la colocación de mallas en las bandas de invernaderos, eliminación de malas hierbas, colocación de trampas de feromonas, etc.

El enemigo natural más eficaz es Bacillus thuringiensis.

El control químico se realiza mediante tratamientos de forma localizada con productos químicos autorizados.

- Araña roja (Tetranychus urticae): Suele aparecer cuando la humedad ambiental disminuye. Los síntomas que se manifiestan son pequeñas punteaduras amarillentas con posterior abarquillamiento y caída de las hojas. Además, se observan pequeñas telarañas en el envés del limbo foliar.

Para el control de dicha plaga se debe aumentar la humedad relativa, evitando así el desarrollo de la misma. Si el ataque es severo, se debe recurrir al control químico con productos ricos en azufre.

Otro método de control es la lucha biológica mediante la utilización del ácaro depredador Phytoseiulus persimilis.

- Trips (Frankliniella occidentalis): Aparecen manchas blanquecinas en las hojas de un típico aspecto plateado-plomizo y rodeadas de motitas negras correspondientes a sus excrementos.

La utilización de trampas adhesivas de color azul y la introducción de Amblyseius swirskii u Orius, son medidas preventivas que resultan efectivas en cultivo en invernadero. El control químico es difícil en este caso debido al pequeño tamaño del insecto.

- Pulgón: Aparecen normalmente bajo condiciones de frío. Las ninfas y adultos de esta plaga se alimentan de la savia, provocando daños que van desde el amarilleamiento de las hojas y debilitamiento de éstas, hasta la muerte de las plantas. Producen daños indirectos debido a que segregan melaza donde se instala el hongo negrilla. Además, son trasmisores de virus.

Para el control de esta plaga, se deben llevar a cabo medidas preventivas. Cuando la población es baja, la lucha biológica resulta efectiva. Adalia bipunctata y Aphidius colemani son buenos depredadores de esta plaga.

Se debe recurrir al control químico, con productos autorizados y compatibles con la fauna auxiliar, cuando la población existente es elevada.

6.2. Enfermedades

- Rhizoctonia solani: Este hongo tiene su óptimo de desarrollo a temperaturas de 15-20ºC. Afecta principalmente al cuello de la planta originando pudrición en el mismo.

Para evitar la incidencia de esta enfermedad se deben realizar las camas bien niveladas y con buena capacidad de drenaje, la plantación debe hacerse relativamente superficial, el material vegetal utilizado debe estar sano, se deben desinfectar las herramientas, etc.

-
Oidio (Erysiphae sp.): Esta enfermedad afecta a Gypsophila paniculata en condiciones de clima seco y temperaturas comprendidas entre 20-25ºC. El síntoma más importante es la presencia de micelio blanco que da lugar a manchas más o menos redondeadas en el haz de la hoja, las cuales posteriormente se tornan de color amarillo. Estas manchas se extienden desde las hojas senescentes hasta las más jóvenes, disminuyendo así el crecimiento de la planta. Finalmente, las hojas se secan y caen.

Como medidas preventivas se deben eliminar malas hierbas y hojas con síntomas de enfermedad, favorecer una correcta ventilación, etc.

Como control químico, se recomienda la aplicación de productos autorizados para dicha enfermedad.

- Phytophthora sp.: Los síntomas que causa esta enfermedad han sido descritos y citados por diferentes autores. Sin embargo, los agentes causales han sido diferentes especies del género Phytophthora. En unos casos se ha descrito a Phytophthora parasitica Dast (Engelhard, 1974; Engelhard, 1973; Hagiwara, 1982), mientras que en otros el agente causal identificado fue Phytophthora criptogea Peth (Krober, 1973).

Los síntomas observados son: marchitamiento de hojas, decrecimiento de los tallos y/o presencia de hojas cloróticas. Posteriormente, se manifiesta una suave y acuosa pudrición en los tejidos de la corona.

Esta enfermedad se desarrolla bajo la influencia de temperaturas entre 25-30ºC y elevados porcentajes de humedad relativa. El decaimiento de la región de la corona se produce en 2-3 días después de la infección inicial del patógeno. Las pérdidas pueden alcanzar hasta el 30% del cultivo durante el primer mes después del trasplante.

El medio de difusión de este hongo es el agua, por lo que para su control, se recomienda aplicar fungicidas en algunos riegos. Además, se debe prevenir utilizando agua de riego no infectada, desinfectado sustratos, herramientas de poca, material vegetal, etc.

- Pythium aphanadermatum y Pythium ulimun: Estos hongos suelen aparecer principalmente en etapas tempranas y durante el trasplante. El principal síntoma que aparece es el damping-off, con el consiguiente marchitamiento de las plantas.

El control se lleva a cabo mediante tratamientos preventivos (desinfectación del sustrato y herramientas de poda, material vegetal sano, agua de riego libre de patógenos, etc.). Cuando la incidencia es severa se recurre al control químico.

- Fusarium sp.: Se trata de un hongo de suelo que progresa desde las raíces hasta la parte aérea. Al inicio de la infección las raíces permanecen sanas. Conforme avanza la enfermedad, las raíces se pudren y al arrancar una planta se rompe por el cuello, quedando parte de las raíces en la tierra. En estados más avanzados, el tallo se muestra agrietado por la parte exterior, tomando un aspecto de leña seca.

No existe ningún método de desinfección de suelo que sea eficiente, por lo que cada vez se realizan más plantaciones en sustrato o sin suelo.

Debido al control químico deficiente para esta enfermedad, prevenir que aparezca resulta de gran importancia. Para ello, se deben utilizar plantas resistentes a dicha enfermedad, desinfectar sustratos, herramientas de poda, agua de riego, etc.

- Erwinia herbicola: Esta enfermedad bacteriana ha sido tan investigada que se ha llegado a identificar un patovar específico sobre cultivos comerciales de Gypsophila paniculata. El citado patovar es Erwinia herbicola pv gypsophilae. Dicha bacteria produce agallas en las raíces y la corona de la planta. Una vez iniciada la infección se extiende por los esquejes muy rápidamente, en cuestión de 2 días (Gafni et al, 1995).

Para su control se recomienda la eliminación de plantas enfermas, llevar a cabo un manejo adecuado del cultivo (abonado, riegos, etc.) y realizar tratamientos preventivos con productos a base de cobre y antibióticos.

Investigadores pretenden detectar de forma temprana la presencia de esta bacteria en plantas madre, de las que se toman esquejes para su correspondiente multiplicación comercial. La técnica más empleada es la del PCR (Manulis et al, 1998). Se ha identificado, así mismo, un plásmido DNA para detectar la presencia de esta bacteria sobre plantas madres (Manulis et al, 1991). La bacteria ha sido clonada y caracterizada genéticamente (Clark et al, 1993).

Los últimos descubrimientos sobre la patogeneicidad de esta bacteria apuntan a que el nivel o la gravedad de la misma está íntimamente ligado a la biosíntesis o no de ácido indol-3-acético, identificado de la bacteria. El descubrimiento de marcadores moleculares para esta biosíntesis ha permito la detección temprana de la presencia de esta enfermedad. Los aislados bacterianos inoculados que mostraban la presencia de estos compuestos químicos fueron los que desarrollaron síntomas sobre las plantas ensayadas (Manulis et al, 1991).

7. COSECHA

La cosecha se debe realizar cuando la inflorescencia se encuentra con un 40-50% de sus flores abiertas (el resto tendrán que ser abiertas artificialmente). Es importante tener en cuenta la altura a la que se realiza el corte, con el fin de evitar la brotación de nuevos tallos y así facilitar la posterior poda. No obstante, se recomienda realizar el corte de tallos de 65-75cm de longitud, en bisel y a ras de la siguiente ramificación.

El corte se debe realizar con tijeras desinfectadas con el objetivo de evitar la transmisión de enfermedades. Debe realizarse a primera hora de la mañana o a última de la tarde, para así evitar que las altas temperaturas puedan acelerar la deshidratación de los tallos.

8. POSTCOSECHA

La gypsophyla es muy sensible al etileno, por lo que resulta imprescindible realizar tratamientos con tiosulfato de plata o 1-MCP (metil-ciclo-propano) para alargar la vida útil de éstas. También es importante colocar los tallos en una solución biocida para evitar la incidencia de bacterias.

La apertura de las flores debe hacerse de forma artificial. Con esta técnica es posible reducir las pérdidas y regular la oferta de flores.

Para ello, es preciso colocar los tallos en grupos y someterlos a tratamiento. Las soluciones empleadas son muy variadas y pueden hacerse a base de Nitrato de Plata, azúcar, bactericida u otras soluciones comerciales conservantes.

Las condiciones ambientales a que deben estar sometidos los tallos para la apertura artificial de la flor son las siguientes:
- Temperatura de 17-25ºC, para favorecer la absorción de la solución por los tallos.
- Humedad relativa del 75-80% que evite excesiva transpiración.
- Iluminación continua con una intensidad de 1000 a 1200 lux.

Después de este proceso, los tallos con el 75-90% de flores abiertas son conducidos a la siguiente clasificación:
- Longitud de vara: Medida en centímetros desde la base del tallo hasta la parte superior de las flores más altas de la vara.
- Número de varas por pomo.
- Peso del pomo.
- Especificaciones: Se refieren al conjunto de tallo y flor, que deben estar exentos de daños ocasionados por plagas, enfermedades, manchas o quemaduras, residuos visibles de tratamientos, fracturas por manejo u otros.
- Tolerancias de calidad: Expresa el porcentaje de varas que pueden presentar ligeros defectos, a condición de que la homogeneidad del pomo no se vea afectada.
- Presentación: Se hace según se especifica en las categorías de calidad. Se admiten otros tipos de presentación siempre que se marquen claramente a priori.

Existen tres categorías de calidad:
- Extra o select: Longitud >60cm, 5varas/pomo, >180g/pomo, 0% de tolerancia de calidad.
- Primera o fancy: Longitud >50cm, 5varas/pomo, >150g/pomo y 5% de tolerancia de calidad.
- Segunda o Standard: Longitud >40cm, 5-7varas/pomo, >120g/pomo y 10% de tolerancia de calidad.

Una vez formado el ramo, se deben igualar las copas al mismo nivel y cortar las bases a la misma altura. Finalmente, dicho ramo se envuelve en papel o se coloca el “capuchón”.

Después de clasificar los ramos, se deben almacenar en solución acidulada (>4h) a 0,5-2ºC de temperatura y a 80-90% de humedad relativa y sin permanecer más de ocho días almacenados.

Por último, para el empaquetamiento de ramos, se suelen utilizar cajas de cartón. La posición de las inflorescencias debe ser alterna para evitar que sufran daños. El número de ramos por cajas depende del cliente.

Fuente: Redacción Infoagro


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