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El cultivo del Lilium

Son plantas herbáceas y perennes que presentan bulbos escamosos, cuyas escamas protegen al meristemo apical.

icono foto el cultivo del lilium
1. Taxonomía y origen
2. Morfología
2.1. Particularidades
3. Requerimientos edafoclimáticos
4. Propagación
5. Técnicas de cultivo
6. Plagas y enfermedades
6.1. Plagas
6.2. Enfermedades
7. Fisiopatías
8. Cosecha, postcosecha y conservación
9. Recolección de bulbos

1. TAXONOMÍA Y ORIGEN
Familia Liliaceae
Género Lilium
Especie L. longiflorum
L. speciosum
L. auratum
Nombre común Lirio, azucenas, lilio

El género Lilium comprende más de 100 especies distribuidas por las regiones templadas del hemisferio boreal. En su mayoría, son originarias de Asia, Europa y Norteamérica.

La mayoría de especies del género Lilium se cultivan para flor cortada o para planta en maceta o de jardín. Las más interesantes son L. longiflorum de flores blancas y los híbridos producidos por cruzamientos entre varias especies, principalmente L. speciosum y L. auratum, con llamativos colores que van del rojo al amarillo.

2. MORFOLOGÍA

Son plantas herbáceas y perennes que presentan bulbos escamosos, cuyas escamas protegen al meristemo apical.
Foto: Tanaka Juuyoh

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- Bulbo: El bulbo es escamoso, formado por hojas modificadas que se agrupan en un disco basal. Dichas hojas son gruesas, de forma triangular, normalmente de color blanco, cuya función es almacenar sustancias de reserva y agua. Existen hojas externas e internas, siendo las internas las que se haya rodeando al brote nuevo.

- Sistema radicular: El sistema radicular presenta raíces adventicias y de tipo basal. Las raíces basales principales surgen del disco basal y son carnosas. La función principal de éstas es la nutrición de la planta, especialmente en la primera fase de desarrollo. Las raíces adventicias aparecen por encima del bulbo, complementando la función de las raíces basales.

- Tallo: En el disco basal existe una yema rodeada de escamas, desde la cual brota el tallo. Durante el ciclo de cultivo se forma una nueva yema que dará lugar a la floración del año siguiente.

- Hojas: Las hojas son lanceoladas u ovalo-lanceoladas con dimensiones variables (10-15cm de largo y 1-3cm de ancho) según el tipo. En ocasiones son verticiladas, sésiles o pecioladas y, normalmente, las basales, pubescentes o glabras, dependiendo igualmente del tipo. Son paralelinervias en el sentido de su eje longitudinal y de color generalmente verde intenso.

- Flores: Se sitúan en el extremo del tallo y son de tamaño grande o muy grande. Sus sépalos y pétalos constituyen un periantio de seis tépalos desplegados o curvados por lo que la flor tiene apariencia de trompeta, turbante o cáliz. Pueden ser erectas o colgantes. En cuanto al color, existe una amplia gama, predominando el blanco, rosa, rojo, amarillo y combinaciones entre éstos.
Botones florales. Foto: A Yee

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Lilium. Foto: Tanaka Juuyoh

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Lilium maculatum. Foto: Takashi. M

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- Fruto: Es una cápsula trilocular, con dehiscencia loculicida (producida por la nervadura media de la hoja carpelar) independiente, que está provista de numerosas semillas (en torno a 200). La semilla es generalmente plana y alada.

2.1. Particularidades

Entre los lirios más cultivados, destacan principalmente tres grupos:

- Híbridos de L. longiflorum Thumb: Son lirios clásicos de flores blancas con eje horizontal. Este grupo requiere periodos de frío cortos. Existe una gama muy reducida de colores y son muy susceptibles a enfermedades víricas.

Los cultivares más conocidos son: `Bach´, `Litower´ (Blanco); `Ceb Dazzle´, `Nashville´ (Amarillo); `Advantage´ (Naranja).

- Híbridos de tipo Asiático: Son lirios de tallo erecto, de un metro de altura aproximadamente, muy robustos y con flores con eje vertical de diversas formas y colores. Figuran más de 100 variedades. Los híbridos de semi-pita son los más conocidos, destacando la variedad "Enchantment".

Otros cultivares conocidos son: `Polyanna´, `Kansas´, `Cordelia´,`Solemío´ (Amarillo); `Nello´, `Milano´, `Nerone´ (rojo); `Zsa Zsa´, `Navona´, `Umbría´ (Blanco); `Vermeer´, `Vivaldi´, `Chianti´ (Rosado); `Compass´, `Elite´, `Brunello´ (Naranja).

- Híbridos de tipo Oriental: Son lirios de flores grandes con eje vertical de diversa forma. Se caracterizan por emitir un aroma agradable y tolerar menos luz. Presentan una gama reducida de colores y son más susceptibles a enfermedades.

Los cultivares más conocidos son: `Stargazer´ (Rosado oscuro); `Casablanca´, `Siberia´, `Alma Ata´, `Montrachet´, `Devotion´ (Blanco); `Rosato´, `Sorbonne´, `Bergamo´, `Tiber´, `Miami´, `Le Reve´ (Rosado).

- Híbridos longiflorum/asiáticos: Son lirios obtenidos de hibridaciones entre cultivares longiflorum e híbridos asiáticos.

- Híbridos longiflorum/orientales (híbridos L/O): Son lirios obtenidos de hibridaciones entre cultivares longiflorum e híbridos orientales.

- Híbridos orientales/asiáticos (híbridos O/A): Son lirios obtenidos a partir de hibridaciones entre híbridos orientales y asiáticos.

3. REQUERIMIENTOS EDAFOCLIMÁTICOS

Al existir una amplia gama de especies y cultivares, los requerimientos del cultivo son diferentes.

- Temperatura: Durante el desarrollo del sistema radicular, el rango óptimo de temperatura oscila entre 9-14ºC.

Para el desarrollo de híbridos asiáticos, la temperatura debe oscilar entre 14-17ºC, siendo el rango óptimo de 20-25ºC durante el día y de 8-10ºC durante la noche.

Para el desarrollo de híbridos orientales, se debe mantener constante la temperatura (15-17ºC pudiendo llegar hasta los 25ºC). Temperaturas inferiores a los 15ºC causando amarilleamiento y caída de hojas.

Para el desarrollo de híbridos de Lilium longiflorum, el rango óptimo de temperaturas oscila entre 14-16ºC, pudiendo llegar hasta los 22ºC. Temperaturas inferiores a los 14ºC pueden ocasionar grietas en los pétalos.

La temperatura, junto con la luminosidad, tiene un efecto determinante en el rendimiento del cultivo. Temperaturas elevadas, junto a una baja intensidad lumínica, dan lugar a un porcentaje elevado de tallos sin botones florales.

El lirio también es sensible a temperaturas de suelo elevadas, fundamentalmente en las primeras fases de cultivo, ya que el proceso de formación de la flor se inicia desde la plantación. El rango óptimo de temperatura de suelo oscila entre 10-15ºC. Si la temperatura del suelo es elevada pueden aparecer deformaciones en las flores, tallos de longitudes cortas y quemaduras en las hojas. Éstas también dificultan el desarrollo de raicillas en el tallo y las hace más sensibles a enfermedades.

Para amortiguar estos efectos negativos se recomienda:
- Iluminación de apoyo para momentos críticos.
- Recubrimiento del suelo con materiales aislantes (turba, paja, corteza de pino, etc.) para evitar excesos de temperatura en el suelo.
- Sombreado del cultivo en épocas muy luminosas hasta el inicio de la formación de los botones florales. Se pueden emplear mallas de sombreo del 50% hasta que el cultivo alcance los 25-40 cm.
- Aspersiones mojando bien las plantas.

- Luz: La luz es un factor determinante en la producción del lirio. Esta planta presenta un fotoperiodo largo, por lo que en plantaciones invernales es conveniente la aplicación de luz artificial. La aplicación de ésta debe ser aproximadamente de 2000-3000 lux durante 6 horas y por la noche, aunque para variedades asiáticas se puede aplicar al atardecer o al amanecer.

La época adecuada para aplicar dicha iluminación es desde que las yemas florales se forman hasta la floración como tal (aproximadamente 3-4 semanas).

La falta de luz puede provocar un porcentaje alto de abortos florales. Por el contrario, un exceso de luz puede causar clorosis en la planta y dar lugar a tallos demasiados cortos en cultivares de poco crecimiento.

El momento crítico de presencia de luz es cuando comienzan a formarse los botones florales. Una escasa iluminación en esta época (fin de otoño y principio de invierno), puede originar en algunos cultivares la pérdida de floración.

Las variedades asiáticas son las más susceptibles a la falta de luz. Un déficit de ésta provoca la caída de botones florales, aunque las consecuencias son diferencias en función de la variedad. Por otro lado, los híbridos orientales son los menos susceptibles a la falta de luz.

- Humedad: El lirio requiere una humedad relativa del 80-85%. Una humedad relativa demasiado elevada puede provocar la aparición de enfermedades. Los cambios de humedad relativa brucos pueden ocasionar daños en las hojas.

- Sustrato: Los suelos más idóneos para el cultivo de Lilium son suelos sueltos, con buen drenaje, ricos en materia orgánica y con suficiente profundidad (40cm), en los que el lavado de sales se realice con facilidad ya que éstos son sensibles a la salinidad.

En cuanto al pH, la mayor parte de los lirios prefieren suelos próximos a la neutralidad o ligeramente ácidos. Los híbridos asiáticos prefieren un pH entre 6 y 7, mientras que los orientales entre 5,5 y 6,5.

- Riego: Durante las tres primeras semanas, la humedad del suelo debe ser constante. Para ello, se deben evitar encharcamientos, dando riegos muy frecuentes y poco caudalosos. De este modo, la temperatura del suelo y la concentración de sales disminuyen y al mismo tiempo, se favorece la emisión de raíces. Por otro lado, las tres semanas previas a la recolección resultan críticas debido a la demanda máxima de agua.

El Lilium exige agua de buena calidad, no debiendo sobrepasar ésta 1g/l de sales totales y 400mg/l de cloruros.

En general, el riego debe ser muy frecuente y en pequeñas dosis, dependiendo éste de la naturaleza del suelo y de la tasa de evaporación. Se debe realizar a primera hora de la mañana, procurando evitar el mojado del follaje a media tarde, para prevenir así la proliferación de enfermedades.

4. PROPAGACIÓN

- Propagación por semilla: Se utiliza para la obtención de nuevas variedades. Lo más conveniente es realizar el cruzamiento entre plantas mediante polinización artificial.

La temperatura óptima para que tenga lugar la germinación se encuentra en torno a los 20ºC, aunque el tiempo es variable según la especie.

- Propagación por escamas de bulbo: Consiste en sembrar escamas procedentes del bulbo, siendo mejores las que se encuentran en la parte exterior del mismo. El momento óptimo para extraer el bulbo es cuando las hojas amarillean o bien, cuando el tallo se seca después de la floración.

Antes de proceder a la siembra, se deben desinfectar las escamas en una solución fungicida. La siembra se debe realizar en un sustrato poroso y de humedad constante, enterrando las escamas hasta la punta y manteniéndolas a una temperatura de aproximadamente 23ºC. Cada escama puede dar lugar entre 2-5 bulbillos.

Una vez obtenidos los bulbillos, éstos deben recibir un tratamiento de frío a 5ºC durante 6-10 semanas, dependiendo de la especie. Seguidamente, se deben trasplantar. El cultivo de bulbillos, hasta alcanzar tamaño comercial, tarda aproximadamente dos años.

- Propagación por bulbillos de las hojas: Consiste en extraer de las plantas madre, los brotes en forma de bulbillos que se forman en la base de las hojas. La formación de estos bulbillos se puede favorecer suprimiendo las flores del tallo antes de su apertura.

En primer lugar, los bulbillos se deben sembrar en un sustrato poroso durante unos meses hasta que adquieran el tamaño de una avellana. Seguidamente, se trasplantan a otro sustrato poroso a una profundidad de 4cm y con un marco de plantación de 10x10cm. Aproximadamente, seis meses después del trasplante tiene lugar la floración.

- Propagación in vitro: Consiste en el cultivo de meristemos o tejidos en un medio artificial.

5. TÉCNICAS DE CULTIVO

- Plantación: La plantación destinada a flor cortada debe programarse con antelación. El objetivo es que, al recepcionar los bulbos, se proceda inmediatamente a su colocación en el terreno. Si no se realiza inmediatamente, los bulbos se podrán conservar hasta 8-10 días en cámaras de refrigeración a temperaturas de 0-2ºC.

Normalmente, existen dos épocas de plantación: 1) Plantaciones de septiembre a noviembre, buscando la producción invernal y huyendo de las elevadas temperaturas del verano y 2) Plantaciones de enero a marzo, de cara a la producción de primavera-verano.

Las densidades de plantación dependen del tipo de lirio a cultivar, del calibre del bulbo y del momento de plantación. En épocas de menor luminosidad se deben emplear densidades menores que en épocas de mayor luminosidad. En general, pueden utilizarse 80 bulbos/m2 para calibre 10-12cm, 60-70 bulbos/m2 para calibres 12-14cm y 50-60 bulbos/m2 para calibres 14-16cm.

Se deben realizar caballones de 1-1,10m de ancho, dejando pasillos de 0,5m entre los mismos.

La profundidad de plantación está muy relacionada con la facultad que poseen algunos híbridos de emitir raíces de tallo. Para plantaciones invernales, la profundidad adecuada es de unos 8cm, mientras que para plantaciones de verano de 10-12cm.

Antes de proceder a la siembra, es importante realizar la desinfección de los bulbos, sumergiéndolos en una solución preparada. Además, esta inmersión, a la vez que desinfecta los bulbos, también los hidrata.

En la plantación de lirios para maceta, normalmente se suelen utilizar macetas de 14x15cm. El número de bulbos por maceta depende del calibre de los mismos, aunque normalmente se suelen colocar tres bulbos de calibre 10-12cm por maceta.

- Entutorado: Se realiza principalmente para que los tallos crezcan de forma guiada. Normalmente, se utilizan mallas de nylon de 12,5x12,5cm o 15x15cm. Se debe colocar una sola malla, la cual se irá elevando a medida que el cultivo crece. Si los lirios se cultivan en maceta, esta labor no se realiza.

- Fertilización: La fertilización se debe realizar en base a un análisis de suelo previo, atendiendo especialmente a la salinidad y al pH.

Para el abonado de suelos pesados, arcillosos o similares, se recomienda aportar 1,5m3 de turba por cada 100m2 de suelo. Por el contrario, si el suelo es fresco y ligero, con pequeño poder de retención, se añadirá entre 1-1,5m3 de estiércol por cada 100m2 de suelo.

El modo de fertilizar más recomendado consiste en alternar riegos con nitrato cálcico (0,7g/l) con otros de un abono equilibrado 3:1:2, a razón de unas 150ppm. Todo ello a partir de la cuarta semana de plantación. El nivel de sales en el sustrato debe vigilarse, procurando que la conductividad eléctrica del extracto saturado (CEes) no sobrepase los 1,5dS/m.

- Eliminación de malas hierbas: Las malas hierbas pueden causar problemas importantes durante el ciclo de cultivo. Para ello, es aconsejable realizar escarda química durante las primeras fases de crecimiento (cuando la planta no ha desplegado aún sus hojas).

6. PLAGAS Y ENFERMEDADES

6.1.
Plagas

- Crioceris merdigera o Lilioceris lilii: Se tratan de insectos coleópteros, cuyas larvas y adultos provocan daños hojas y botones florales al alimentarse de ellos.

Para el control de esta plaga, se recomienda realizar tratamientos químicos con productos a base de piretroides.

- Pulgones (Myzus persicae, Aphis gossypii, Aphis fabae): Es una de las plagas más frecuentes en invernaderos. Los daños producidos pueden ser directos o indirectos. Los daños directos son provocados por los adultos al succionar los jugos nutritivos de la planta, tanto de hojas inferiores como de botones florales. Cuando la población es elevada, pueden incluso dar lugar a deformaciones en éstos. Por otro lado, los pulgones son transmisores de virus, por lo que provocan también daños de forma indirecta.

El control biológico de esta plaga se realiza mediante la suelta de depredadores como Coccinella septempunctata y Chrysopa o parásitos como Aphelimus mali.

Si la presencia de esta plaga es severa, se recurre al control químico con productos sistémicos.

- Ácaro de bulbo (Rhizoglyphus echinopus): Se trata de un ácaro que se desarrolla cuando la temperatura y humedad relativa es elevada. Desarrolla su actividad parasitaria en el interior del bulbo e incluso puede afectar a las raíces. Provoca una serie de heridas como consecuencia de su alimentación. Por éstas pueden penetrar posteriores enfermedades criptogámicas, las cuales aceleran la pudrición del bulbo y posterior pérdida de la planta.

Para el control de este ácaro se recomienda realizar un tratamiento preventivo a los bulbos antes de proceder a la siembra.

- Trips (Frankliniella occidentalis, Liothrips vaneeckei):

Frankliniella occidentalis: Provoca daños indirectos al actuar como agente transmisor de virosis. También provoca daños directos como picaduras y manchado de los botones florales, acortamiento de entrenudos, malformaciones florales, etc.

Liothrips vaneeckei: Se desarrolla en las escamas de los bulbos, tanto almacenados como durante la plantación. Provoca el arrugamiento de la epidermis de las escamas, las cuales posteriormente toman un color pardo.

Para el control de esta plaga, es conveniente la realización de medidas preventivas. Entre ellas destacan la colocación de trampas adhesivas azules a la altura del cultivo, eliminación de malas hierbas, empleo de mallas antitrip, etc.

El empleo de lucha biológica utilizando Amblyseius swirskii u Orius resulta efectivo en invernaderos.

Para Liothrips vaneeckei, se recomienda también la realización de tratamientos térmicos a los bulbos a una temperatura de 43,5ºC y/o aplicaciones insecticidas a los mismos.

- Mosca Blanca (Bemisia tabaci y Trialeurodes vaporariorum): Se presentan principalmente cuando las temperaturas alcanzan los 25ºC. Los síntomas son manchas amarillas y marchitamiento de las hojas.
Para evitar/prevenir el ataque severo de mosca blanca se deben colocar trampas cromotrópicas de color amarillo en la planta.

Cuando aparecen los primeros individuos, se recomienda recurrir a la lucha biológica. Para el control de Bemisia tabaci se realiza la suelta de Eretmoderus mundus y para Trialeurodes vaporariorum la de Encarsia formosa. Amblyseius swirskii es eficiente tanto para T. vaporariorum como para B. tabaci.

- Nematodo de los tallos y de los bulbos (Ditylenchus dipsaci): Este nematodo afecta a bulbos y brotes jóvenes. Provocan necrosis en el tallo y abultamientos en hojas y yemas.

Cuando los bulbos están infestados, se recomienda tratarlos con agua caliente a 45ºC durante 3 horas. También es importante alternar los productos químicos que se estén utilizando para que el control sea más eficaz.

6.2. Enfermedades

- Fusarium oxysporum:
La proliferación de este hongo se ve favorecida por altas temperaturas. F. oxysporum habita en el suelo, donde infecta a bulbos y tallos provocando pudriciones. Consecuentemente, se decoloran las hojas y el crecimiento se retarda.

No existe ningún método de desinfección de suelo que sea eficiente, por lo que cada vez se realizan más plantaciones en sustrato o se llevan a cabo cultivo hidropónico.

El control químico resulta poco eficiente, por lo que es recomendable emplear medidas preventivas como: mantener una temperatura baja en el suelo, desinfectar sustratos, bulbos, herramientas de poda, agua de riego, etc.

Como control biológico, la utilización de Trichoderma harzianum resulta eficaz.

- Rhizoctonia solani:
Los síntomas que se manifiestan son manchas de color pardo en las hojas cercanas al suelo y la base del tallo. Si la infección es severa, se secan todas las hojas e incluso los botones florales.

Para prevenir dicha enfermedad, se deben someter los bulbos a tratamientos fungicidas antes de la plantación.

Para su control biológico se recomienda la utilización de Trichoderma harzianum en el suelo.

- Phytophthora parasitica o P. nicotianae: Estos hongos proliferan especialmente en suelos húmedos. Inicialmente, aparecen manchas de color malva oscuro en la base del tallo, que se van extendiendo hacia la parte superior, provocando amarilleamiento, defoliación y fragilidad (el tallo se vuelve quebradizo).

Para su control, se debe reducir la humedad de suelo y prevenir su incidencia mediante la desinfección de los bulbos.

En el caso de infecciones severas, se debe recurrir al control químico mediante pulverizaciones al cuello de la planta.

- Pythium ultimum: La enfermedad se desarrolla bajo condiciones de suelo húmedo, mal aireado y altas temperaturas (25-30ºC). Produce la putrefacción de las raíces, por lo que aparecen manchas de color marrón en éstas. Cuando el ataque es leve, provoca un retraso en el crecimiento. Sin embargo, cuando es grave, la totalidad de la planta resulta afectada, incluso los botones florales se secan y caen.

El control se lleva a cabo mediante tratamientos preventivos (desinfección del sustrato y herramientas de poda, utilización de material vegetal sano, agua de riego libre de patógenos, etc.). Cuando la incidencia es severa se recurre al control químico.

Para el control biológico de esta enfermedad se emplea Trichoderma.

- Botrytis cinerea, Botrytis elliptica y Botrytis liliorum:
El hongo se desarrolla bajo condiciones de humedad y temperatura elevadas. Afecta a los bulbos, hojas y botones florales, provocando manchas pardas de forma redondeada.

El control de este hongo es muy importante debido a su capacidad para sobrevivir como saprófito. Se debe evitar el exceso de humedad, ya sea disminuyendo la dosis y frecuencia de riego, espaciando las plantas o ventilando. También es conveniente retirar tejidos enfermos, cortándolos a ras de tallo y utilizando herramientas desinfectadas.

Si el ataque es severo, se recurrirá al control químico. Se recomienda hacer un uso alterno de los diferentes grupos sistémicos.

- Virus de las manchas necróticas de la azucena o
Lyli Symtomless Carlavirus (LSV): Es una de las enfermedades más graves del lirio. Los síntomas foliares se manifiestan como manchas cloróticas, alargadas paralelamente a las nerviaciones y que progresivamente se necrosan. Las hojas se enrollan formando una especie de roseta y las flores deformadas, de pequeño tamaño, difícilmente se abren.

Se ha demostrado que esta enfermedad procede de una infección mixta por dos virus. Generalmente el LSV, si está solo se encuentra latente en muchos cultivares. Sin embargo, si se encuentra en sinergia con el CMV (Virus del Mosaico del Pepino que ocasiona estrías necróticas foliares) y el TBV (Virus del variegado del tulipán que ocasiona la necrosis del bulbo), los síntomas se exteriorizan y por tanto, deja de estar latente.

- El jaspeado de la azucena:
Con esta denominación se han asignado a un grupo de afecciones víricas que provocan alteraciones en la pigmentación de las hojas. Las flores pueden presentar también deformaciones y variegados, los cuales son más intensos si las plantas están infectadas también por el LSV.

Control de las virosis
- Regeneración por cultivo de meristemos.
- Obtención de plantas sanas LSV a partir de explantos infectados incorporando algún producto antiviral al medio de cultivo.
- Respetar las normas de aislamiento y de aplicación de tratamientos contra los vectores para conseguir un buen estado sanitario de las plantaciones.

7. FISIOPATÍAS

- Quemadura de las hojas: También llamada "leaf scorch", produce manchas de color blanco-grisáceas en las hojas, las cuales posteriormente se vuelven marrones y pueden aparecer también en el tallo.

Esta fisiopatía aparece en plantas, que por distintas causas (salinidad, textura inadecuada, asfixia, alta temperatura del suelo, etc.), no han desarrollado un buen sistema radicular, existiendo un desequilibrio de la planta entre la parte aérea y la subterránea.

La incidencia de esta alteración depende de la sensibilidad del híbrido cultivado. Son sensibles `Sterlin Star´, `Pirate´, `Lady Killer´, `Medaillon´, `Golden Melody´ y `Stargacer´.
Para aminorar los efectos de esta alteración se aconseja:

- Evitar el crecimiento demasiado rápido (control de la temperatura del invernadero).
- Evitar evaporaciones rápidas (sombreo, aspersiones, ventilación, etc.).
- Plantar con terreno fresco y en sazón.
- Para híbridos sensibles, utilizar bulbos de poco calibre, ya que los de mayor calibre son más susceptibles a esta fisiopatía.
- Lucha contra plagas y enfermedades de suelo.

- Acodo de los ápices del tallo: Se produce en plantas jóvenes con alturas entre 35-65cm y en la proximidad del hampa floral. En esta zona, la sección del tallo se debilita arrugándose y doblándose la inflorescencia. Se produce en cultivos localizados en parajes húmedos, sombríos y con bajas temperaturas.

- Aborto de flores: Puede deberse a la falta de luz en estadíos jóvenes de crecimiento y también por estrés hídrico.

- El exceso de salinidad y flúor puede causar quemaduras en las hojas, acortamiento de la vara floral y reducción del tamaño de los botones.

- Deficiencia de Hierro: Los síntomas se manifiestan en hojas jóvenes. Éstas se tornan a un color amarillo manteniéndose los nervios verdes. Cuando la deficiencia es severa, las hojas se vuelven completamente de color café.

- Deficiencia de Nitrógeno: Los síntomas se manifiestan con un amarilleamiento general de la planta, siendo más intenso en las hojas basales. Con esta deficiencia, la planta da lugar a un menor número de botones florales.

- Deficiencia de Manganeso: Los síntomas se manifiestan en las hojas jóvenes cuando el nervio adquiere color amarillento y el entrenervio se mantiene verde. Se observa preferentemente en las variedades orientales bajo condiciones de suelo alcalino.

8. COSECHA, POSTCOSECHA Y CONSERVACIÓN

El momento óptimo para recolectar la flor es antes de la apertura de los botones florales y cuando los 2-3 primeros empiezan a colorear. El corte se debe efectuar por la base del tallo floral a unos 2cm del cuello.

La anticipación al momento óptimo de recolección, puede llevar consigo que los botones florales no finalicen su desarrollo completo y por tanto, que el porcentaje de botones abiertos sea menor. El retrasar la recolección, provoca un mayor número de flores abiertas que desprenden polen y pueden mancharse entre sí. Además, al ser una flor grande y delicada, sufre bastante durante la manipulación y transporte.

Tras la recolección se deben seguir una serie de pasos que aseguren la adecuada conservación y comercialización de la flor. Es preciso realizar una limpieza de las hojas basales del tallo hasta una altura de unos 10cm, pasa así disminuir la transpiración, mejorar la facilidad de absorción y la presentación del ramo acabado.

Los lirios se deben colocar en una cámara frigorífica con agua limpia. Se recomienda añadir al agua una solución preservarte. El tratamiento se lleva a cabo a una temperatura de 2-3ºC durante 4-48 horas. De esta forma, la vida útil de la flor aumenta.

Si los lirios poseen una elevada humedad, se pueden almacenar en seco en la cámara frigorífica, aunque es preferible mantenerlos en agua limpia.

Seguidamente, se procede a la clasificación de las flores. Los parámetros de calidad que normalmente se consideran son: longitud de tallo, número de botones florales, longitud del botón floral y firmeza del tallo.

Una de las clasificaciones más utilizadas es:
- Extra: Longitud 60cm con 4 flores por tallo o más.
- Primera: Longitud 50cm con 3 flores por tallo.
- Segunda: Longitud 40cm con 2 flores por tallo.

Una vez clasificadas se empaquetan en cajas de cartón de dimensiones 1x0,4x0,2m, las cuales poseen aberturas u orificios de ventilación para la evacuación de etileno. En estas cajas pueden colocarse 300 unidades extra, 400 unidades de primera y 500 unidades de segunda.

El transporte se lleva a cabo en camiones frigoríficos.

9. RECOLECCIÓN DE BULBOS

El momento óptimo de recolección de bulbos es cuando las hojas se han secado completamente tras realizar el corte de las flores. Después de la recolección, se procede a la clasificación en función del calibre.

El calibre de los bulbos se obtiene en centímetros midiendo el perímetro de su parte más ancha. Así mismo, los bulbos se clasifican en calibres de menos de 8cm (10/12, 12/14, 14/16) y mayores, siendo los calibres de mayor perímetro los de mejor calidad.

Esta clasificación se puede realizar con maquinaria especializada o manualmente, utilizando plantillas especiales para dicha labor.

Antes de proceder al embalaje, se deben realizar tratamientos preventivos de desinfección.

Para el embalaje, se suelen utilizar cajas plásticas perforadas, en cuyo interior debe colocarse turba o serrín, procurando cubrir el fondo de ésta y tapar los bulbos con una fina capa de turba. Con el fin de favorecer la ventilación en el interior de la caja, se debe dejar un espacio de 3-5cm respecto a los bordes de la caja.

Finalmente, las cajas se han de almacenar en cámaras frigoríficas a -2ºC para variedades asiáticas y -1,5ºC para orientales. La humedad relativa debe encontrarse en torno al 90% ya que los bulbos son sensibles a la desecación. De esta manera, se pueden conservar de 8-12 meses.

Es importante mantener la temperatura del congelador constante, pues temperaturas inferiores a las indicadas pueden causar daños por congelación, y temperaturas superiores dar lugar a la brotación.

Fuente: Redacción Infoagro

Este artículo está clasificado en las categorías: Jardinería

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