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Cómo plantar espárragos. Preparación del terreno y labores de plantación

Preparar el suelo y tomar las decisiones correctas a la hora de plantar, son muy importantes para conseguir un óptimo rendimiento del cultivo de espárragos.

Técnicas de cultivo

icono foto como plantar esparragos  preparacion del terreno y labores de plantacion

1. Introducción
2. Preparación del terreno
3. Labores de plantación del espárrago


1. Introducción

Teniendo en cuenta las características del sistema radicular y el tiempo que la planta debe permanecer en el suelo (hasta 10 años), es necesario realizar una buena preparación del terreno antes de plantar. También es importante llevar a cabo unas labores adecuadas de plantación. El acierto en estas actividades determinará el desarrollo posterior del cultivo, así como su longevidad en el terreno.

Las yemas de los espárragos con la parte más jugosa de esta planta herbácea.
Foto: PDP

foto las yemas de los esparragos con la parte mas jugosa de esta planta herbacea  foto  pdp

2. Preparación del terreno para cultivar espárragos

Vamos a dividir las diferentes prácticas encaminadas a la preparación del terreno previa a la plantación en tres categorías, las cuales y, de forma conjunta, deben conseguir que el suelo reúna unas condiciones satisfactorias para la plantación del espárrago. Éstas son las siguientes:

- Labores de labranza

Las raíces del espárrago pueden llegar a alcanzar profundidades de hasta 1.5 metros o incluso más. Por tanto, la penetración de éstas en el suelo dependerá en gran medida de la compactación que pueda tener el mismo. Si el suelo presenta un alto nivel de compactación, las raíces encontrarán una resistencia a su crecimiento, costándoles mucho introducirse y profundizar. Precisamente, la duración de la esparraguera depende principalmente de la profundidad que puedan alcanzar sus raíces. Por estas razones, el suelo no debe presentar zonas compactadas en su preparación previa a la plantación, facilitando de este modo el desarrollo radicular.

Para esto, es necesario acondicionar el terreno con una labranza profunda para lograr desmenuzar bien la tierra, mediante una buena labor de subsolador, así como pases cruzados de cultivador y fresadora que favorezcan la uniformidad de distribución de enmiendas y abonados de fondo. La consecución de una estructura mullida a la hora de trazar los surcos es importante, en cuyo fondo debe desarrollarse el material vegetal. Respecto a la profundidad del surco, ésta dependerá del tipo de órgano a plantar, ya sea garra o plántula.

- Eliminación de malas hierbas

La presencia de malas hierbas en los suelos de cultivo supone una amenaza para las esparragueras. Por esto, es recomendable que 6 meses antes de la plantación no se realice otro cultivo en los suelos invadidos, eliminando dichas malezas. Pueden ser muy útiles las labores de vertedera que saquen a la superficie los órganos de multiplicación subterránea de estas hierbas y las expongan al sol. La presencia de malas hierbas, además de competir en la absorción de agua y nutrientes, dificultan la localización y posterior recolección de los turiones verdes.

Un aspecto que puede resultar de interés es que, en la etapa de formación de los plumeros, la parte aérea sintetiza las sustancias de reserva que son acumuladas en las garras, pero en la fase de recolección se produce una movilización de las reservas acumuladas en la garra para la formación de turiones. Por tanto, es posible emplear herbicidas sistémicos vía foliar en la fase de recolección, ya que sólo afectan a los turiones emergidos y no a la parte subterránea de la planta. Algunas materias activas empleadas contra malas hierbas anuales son cianacina 50%, linurón 45% o metribuzina 70%. Aunque, siempre que sea posible, es mejor la eliminación manual que el uso de estos productos, por los efectos secundarios y residuales que pueden generar.

- Abonado de fondo

Dejar el suelo provisto de fertilizante para que esté disponible por el cultivo a lo largo de su ciclo vegetal es una herramienta indispensable si se quiere obtener un buen rendimiento del mismo.

De forma orientativa, se recomienda aportar inicialmente junto con una labor profunda:

  • Estiércol: 40 – 60 toneladas por ha
  • N: 80 – 120 UF por ha
  • P2O5: 60 – 100 UF por ha
  • K2O: 150 – 200 UF por ha

En los años siguientes se puede aportar como promedio aproximado:

  • Estiércol: 10 – 20 toneladas por ha
  • N: 100 – 150 UF por ha
  • P2O5: 70 – 100 UF por ha
  • K2O: 150 – 200 UF por ha

Es importante destacar que durante la fase de recolección no es conveniente hacer aportaciones minerales, ya que pueden desequilibrar el proceso fisiológico de la planta, y por tanto disminuir la calidad de los turiones. La planta está preparada de forma natural, debido a que dispone de las reservas acumuladas en el periodo de desarrollo vegetativo del año anterior, en el cual sí es necesario fertilizar. Posteriormente, no se deben aportar abonos minerales para no provocar la brotación tardía.

3. Labores de plantación de espárragos

Una vez que se ha preparado de forma satisfactoria el terreno donde se va a realizar la plantación, vamos a describir el modo más recomendable para llevarla a cabo.

La implantación del cultivo puede realizarse mediante la siembra directa de las semillas en el terreno, aunque la manera más recomendable es mediante la germinación de las semillas en un semillero hasta que el rizoma o garra se haya formado, transportando posteriormente las plántulas (plantas pequeñas) al lugar donde se realizará el trasplante.

A este respecto, dicho trasplante va a depender del tipo de material vegetal a establecer, según sean plántulas o garras. Describimos ambos casos a continuación:

  • Plántulas o plantas en cepellón. En el momento del trasplante, deben presentar unos 10 – 12 cm de longitud. De este modo, se pueden producir turiones a los dos años, aunque bajo condiciones climáticas cálidas puede acortarse este tiempo, llegando incluso al año de haber realizado la plantación.
    En suelos con estructura estable (en la que no se caen las paredes de la zanja), el cepellón se coloca en el fondo de la misma, variando la profundidad en función del tipo de cultivo, pudiendo quedar (de manera orientativa) la parte superior del cepellón a unos 20 cm para el espárrago verde y 30 cm para el tipo blanco. Sin embargo, en suelos de textura arenosa, donde las paredes de la zanja tienden a caerse, se recomienda dar un riego aplicado al fondo de la zona donde se ha plantado y, si es con riego localizado mejor. De este modo, puede evitarse que la plantita quede enterrada por los desprendimientos de tierra que puedan ocurrir, especialmente después de la lluvia.
  • Garras. Las mejores para plantar son las que se obtienen en los semilleros, después de permanecer ahí un año. En este caso, cada unidad debe presentar el mayor peso posible, siendo conveniente que pesen en torno a 60 g, desechando aquéllas cuyo peso sea menor de 20 g. De este modo, las garras tendrán una masa considerable, así como una mayor densidad de raíces, lo que supone una mejor producción en el primer año de recolección (en climas cálidos). En cambio, cuando están dos años en el vivero, padecen un mayor estrés en el enraizamiento y, además, sufren más heridas en las raíces, lo que puede favorecer la entrada de enfermedades como Fusarium.

Es recomendable que la temperatura del suelo en el momento de la plantación sea, como mínimo, de 10º C. Así, las raíces iniciarán su desarrollo de forma inmediata en cuanto la temperatura del mismo ascienda (a partir de 13º C). Con esto se puede adelantar el período de desarrollo vegetativo de 2 a 3 semanas, que van a ser muy interesantes en la cosecha del primer año (Zoilo, 2003).

En lo que respecta a la densidad de plantación, es necesario diferenciar según el tipo de cultivo y, también el entorno, es decir si es al aire libre o bajo cubierta. Así pues, para espárrago verde cultivado al aire libre la densidad de plantación puede oscilar entre 20,000 y 25,000 plantas por ha, aumentando a 30,000 plantas si se lleva a cabo en invernadero. El marco de plantación para cultivos al aire libre sería, de forma general, hileras separadas de 1.25 – 1.50 m y una distancia entre plantas en torno a 0.33 m. En cambio, para el tipo blanco las medidas son diferentes, siendo la separación entre hileras de plantas al aire libre de 2 m y de 0.4 m entre plantas, resultando una densidad de plantación de 12,000 plantas por ha. En parcelas grandes, es recomendable dejar algunas hileras sin plantar para dejar un camino que sirva de paso al tractor, con el fin de favorecer la mecanización de los tratamientos fitosanitarios y la recolección.

Para concluir, hemos visto que, tanto las labores de preparación del suelo como las decisiones a la hora de plantar, pueden tener una gran trascendencia en el desarrollo del cultivo, así como en el momento de la recolección. Ambas son muy importantes para conseguir un óptimo rendimiento de espárragos.

Autor: Dpto. Agronomía Infoagro


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