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La Sierra de la Demanda es un singular sistema
montañoso que se yergue al sureste de la provincia de Burgos. A la sombra
de sus majestuosas y casi siempre nevadas cumbres se combinan una serie de
elementos paisajísticos y humanos que convierten a la zona en un
atrayente paraíso natural y turístico. Junto a unos frondosos y extensos
bosques se localizan una inacabable sucesión de lagunas de origen
glaciar, al lado de curiosos yacimientos de huellas de dinosaurios y
árboles fósiles se pueden visitar la mayor concentración de necrópolis
y eremitorios alto medievales de Europa. Y frente a un irrepetible conjunto
de pórticos románicos se emplazan numerosos pueblos cargados de un rico
acervo popular que descansa en tres pilares fundamentales: la trashumancia
de las merinas, la secular actividad carretera y el trabajo forestal.
El
principal protagonista de estas tierras de la alta sierra burgalesa es un
paisaje privilegiado e irrepetible. Una Naturaleza en estado puro en la
que sobresalen unos mágicos y umbríos bosques de hayas, robles, acebos,
abedules y pinos.
BOSQUES Y MONTAÑAS
La sierra de la Demanda es un alargado macizo, perteneciente al
Sistema Ibérico, que se alza en el sureste de Burgos. Articulado en torno
a tres núcleos montañosos, sierras de San Millán Mencilla y Neila, su
máxima altura, también es la culminación de la provincia, son los 2131
metros del pico San Millán. Desde el punto de vista geomorfológico la
Sierra de la Demanda tiene mucho interés para los científicos ya que
sus materiales predominantes - pizarra, esquistos y cuarcitas - se
remontan al Paleozoico y están entre los más antiguos de la Península
Ibérica. También son muy interesantes las abundantes huellas, morrenas,
circos y lagunas, dejadas por el glaciarismo cuaternario en casi todas las
cumbres de la sierra.
Inicialmente declarada Parque Natural, la Sierra de
la Demanda es una verdadera encrucijada biogeográfica -una especie de
isla de clima húmedo y eurosiberiano en un predominante mundo seco y
mediterráneo - en la que extensos rebollares umbríos hayedos -de gran
importancia por constituir una raza aparte y por estar en el límite de
distribución meridional de la especie- y auténticas selvas de pino albar
cubren buena parte de su territorio. Abedules, acebos y tejos son otros de
los árboles presentes. EN estos bosques se refugian un variado grupo de
mamíferos entre los que destacan lobos, corzos, ciervos, gatos monteses,
lirones grises, tejones, nutrias y el pequeño desmán de los Pirineos.
Las aves también están muy bien representadas en esta comarca serrana
burgalesa: águilas, halcón abejero, búho real, perdiz pardilla, becada,
carbonero palustre y agateador norteño.
Los hayedos de Santa Cruz,
Riocavado y Fresneda, las dehesas de robles de Huerta de Arriba,
Monterrubio y Tolbaños de Abajo, la acebeda y el abedular de Pineda, el
Pozo Negro, el curso alto del Pedroso, el valle del Riofrío, Las Calderas
y el conjunto de lagunas glaciares de Neila, Haedillo y Muñalba son
algunos de los privilegiados parajes que esconden la sierra burgalesa.
Los
senderistas tienen en estas montañas un territorio ideal para practicar
su afición. La subida al San Millán desde Santa Cruz del Valle Urbión,
el periplo por los circos y lagunas glaciares de Neila, la visita al
paraje de Las Calderas, la ascensión al pico Muñalba, la ruta por las
necrópolis de Quintanar de la Sierra y el trazado del antiguo ferrocarril
minero son algunos de los más atractivos y emblemáticos recorridos.
EL CAÑON DEL ROI LOBOS
El Parque Natural del Cañón del río Lobos,
compartido por las provincias de Burgos y Soria, es un singular espacio
biogeográfico, caracterizado por un profundo cañón de escarpados
farallones, en cuyo interior, además de extensos bosques de sabina y pino
laricio, se dan cita una gran variedad de especies animales. Entre éstas,
destacan unas cien parejas de buitre leonado. El tramo burgalés, el más
desconocido y mejor conservado es fácilmente accesible para caminantes
desde la localidad de Hontoria del Pinar.
NECRÓPOLIS Y EREMITORIOS
La comarca serrana burgalesa conocida como “Tierra de
Pinares” es una auténtica selva de pino albar que encierra en su
interior un inesperado tesoro arqueológico. En Salas de los Infantes,
Castrillo de la Reina, Monclavillo, Palacios, Vilviestre, Quintanar,
Regumiel, Canicosa, Cabezón y La Gallega se concentra, muchas veces
escondido en lo más profundo del bosque, el mayor conjunto de poblados,
necrópolis y eremitorios altomedievales de Europa. Fechados en pleno
siglo X, el más espectacular de todos ellos es el poblado y la
necrópolis de Cuyacabras en Quintanar de la Sierra. Sus 166 tumbas
antropomórficas, sus 13 nichos y su iglesia, excavados en una extensa
superficie rocosa, confieren al lugar un aire mágico y sobrecogedor.
También son muy interesantes el eremitorio de Cueva Andrés -considerado
como un ejemplo antológico del arte altomedieval español, el cenobio
rupestre de La Cerca y las necrópolis de Palacios de la Sierra y del
comunero de Revenga.
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