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SEMILLEROS DE PLANTAS HORTÍCOLAS (2ª parte)
Vegetable seeds

1.- Introducción.
2.- Siembra.
3.- Sustratos Empleados En Semilleros.
3.1.- Agua De Ce Superior A 2 Ms/Cm.
3.2.- Agua De Ce Inferior A 2 Ms/Cm.
4.- Cámara De Germinación.
5.- Riegos.
6.- Injerto.
6.1.- Método De Aproximación En Sandía.
6.2.- Método De Injerto De “Púa De Hendidura En Sandía”.
6.3.- Método De Injerto De “Púa Terminal” En Tomate.
6.4.- Método De Injerto De Aguja En Tomate.
7.- Preparación Del Semillero Para El Cultivo Hidropónico.
7.1.- Repicado.
7.2.- Materiales De Lana De Roca Utilizados En Un Semillero.
7.3.- Trasplante.
8.- Control Sanitario De Los Semilleros Hortícolas.
8.1.- Enfermedades De Los Semilleros.
8.2.- Agentes Causales.
8.3.- Epidemiología Y Control

 
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6.2. Método de injerto de “púa de hendidura en sandía”.

Las fases en la realización de este tipo de injerto son las siguientes:

- Preparación de las plantas como en el caso anterior.
- Eliminar el brote del portainjerto y hacer una hendidura entre los cotiledones, hasta el centro del tallo y hacia abajo, de 1 a 1,5 cm de longitud.
- Cortar el tallo de la variedad de sandía 1,5 cm por debajo de los cotiledones y hacer un bisel de 0,6-1 cm en su extremo.
- Insertar la púa en la hendidura.
- Ligar con pinza.
- Mantener las plantas recién injertadas en ambiente cálido (25-30 ºC) y húmedo, 80-90 % de humedad relativa, en túneles de plástico o cámaras de reproducción, durante dos días para que se aclimaten.
- Colocar seguidamente las plantas en las condiciones climáticas del semillero, fuera de los túneles de plástico o cámaras de reproducción, durante dos días para que se aclimaten.
- Preparar las cajas para transportar las plantas injertadas a los invernaderos de destino.
- A las dos semanas ya se puede trasplantar.

6.3. Método de injerto de “púa terminal” en tomate.

Las fases a realizar en este tipo de injerto son las siguientes.

- Preparación de las plantas como en los casos anteriores.
- Cortar el patrón en diagonal.
- Introducir un tubo de polietileno transparente que se ajuste con el tallo por el extremo cortado.
- Cortar el tomate por debajo de los cotiledones en un ángulo similar al anterior.
- Introducir la planta en el tubo de manera que se ajuste con el corte del patrón.
- Mantener las plantas recién injertadas en ambiente cálido (25-30 ºC) y húmedo, 80-90 % de humedad relativa, en túneles de plástico o cámaras de reproducción, durante 4-6 días.
- Colocar seguidamente las plantas en las condiciones climáticas del semillero, fuera de los túneles de plástico o cámaras de reproducción, durante 2-3 días, para que se aclimaten.
- Mantener el tubo por un período total de 12 días, hasta que se produzca la cicatrización del injerto.
- Cortar y retirar el tubo de plástico.
- Preparar las cajas para transportar las plantas injertadas a los invernaderos de destino.
- La duración aproximada desde la siembra del tomate hasta la retirada de la planta injertada por el agricultor, es de aproximadamente 40 días.

6.4. Método de injerto de aguja en tomate.

- Sembrar los pies de injerto y las plantas a injertar al mismo tiempo.
- El estado óptimo para el injerto es que tengan entre 2 o 2,5 hojas verdaderas. El hipocotilo debe tener unos 2 mm de diámetro, que coincide con los 11-13 días desde la siembra de la variedad o injerto.
- Arrancar con raíces (cepellón) la planta del patrón y la variedad.
- El lugar adecuado para el corte en el injerto es justo debajo de los cotiledones y en una inclinación de 45 º.
- Llenar el soporte de 50 a 100 agujas.
- Introducir el dispensador de agujas en el pie-soporte. Media aguja debe aparecer por el otro extremo del dispensador.
- Insertar la aguja en el centro de la superficie cortada.
- La aguja permanece en el pie de injerto después de retirar el soporte.
- Cortar los pies de injerto horizontalmente u oblicuamente en un ángulo de 45 º.
- Insertar la otra mitad de la aguja en la planta a injertar cortada.
- Unir el pie de injerto y la planta a injertar.
- Plantarlas en una bandeja.
- Mantener las plantas recién injertadas en ambiente cálido ( 25-30 ºC) y húmedo ( 80-90 % de humedad relativa ), en túneles de plástico o cámaras de reproducción, durante 4 o 5 días.
- Colocar seguidamente las plantas en las condiciones climáticas del semillero, fuera de los túneles de plástico o cámaras de reproducción, durante 2-3 días para que se aclimaten.
- Preparar las cajas para transportar las plantas injertadas a los invernaderos de destino.

7. PREPARACIÓN DEL SEMILLERO PARA EL CULTIVO HIDROPÓNICO.

Debido a los diferentes sustratos utilizados de cultivo, en semillero, se trabaja con material de propagación compacto o suelto.
Como material de propagación suelto se suele emplear turba o perlita, y como material de propagación compacto se suele trabajar con lana de roca.
En todos los casos la siembra se hace automáticamente por medio de la máquina de siembra.

La germinación de la semilla se suele realizar en una bandeja con alveolos. El material usado para la germinación suele ser vermiculita del nº 3, aunque también se puede realizar en otros sustratos inertes. Los pasos a seguir son los siguientes:

- Se extiende una capa de vermiculita y se humedece.
- Se incorpora la semilla.
- Se extiende una segunda capa de vermiculita y se vuelve a humedecer.

La germinación se produce entre los 2 o 4 días después de la siembra y según especie.
Una vez que las partidas pasan por la cámara de germinación se procede al repicado, transcurrida una semana de la germinación.


7.1. Repicado.

El objetivo del repicado es la obtención de una planta de calidad y homogeneidad, ya que nos permite seleccionar aquellas plantas que se encuentran más sanas y con mejor estado en general. El repicado se suele utilizar para tomate y pimiento.
El repicado de la planta se realiza en tomate a los 15 días de la siembra y en pimiento a los 20 días.

Si utilizamos kiemplug para repicar, se debe realizar esta operación cuando la planta tenga los cotiledones y con un tallo de 3 a 4 cm de largo. Para ello transplantamos las plantas a los agujeros del bloque saturado, y luego cubrimos estos con vermiculita o perlita.
El microplug o Kiemplug, se suele insertar verticalmente en el bloque, pero si lo insertamos girando 90 grados o incluso 180 grados, se estimulará a la planta a que haga raíces secundarias en la parte inferior del tallo.
Para un rápido enraizamiento, la temperatura del bloque debería se similar a la del microplug. Además la conductividad del bloque debe ser algo más baja que la del micropulg, ya que se estimulará a las raíces a entrar más rápido en el bloque.

En el repicado, el bloque debe de estar previamente humedecido. En este aspecto un riego por aspersión es mejor que uno por inundación como se hace en Holanda, aunque el riego por inundación tiene la ventaja de hacer más homogénea la humedad del bloque, pero el inconveniente de que las sales se acumulan en la parte superior del bloque, lo cual debe evitarse.
El sistema de riego automático de carros es muy usado. Las boquillas se deben elegir de alta descarga pero a baja presión. El solape del cono de riego debe ser de sólo pocos centímetros.

7.2. Materiales de lana de roca utilizados en un semillero.

1.- Taco.

La medida más común en el taco es de 4,4 por 4,4 por 4 cm., y se usa para la germinación de la semilla. El taco se envía en placas de lana de roca sin envoltura plástica, alrededor de cada pieza individual.
El agujero central para la semilla en el taco es ancho y profundo, adaptado a las sembradoras automáticas comercializadas en el área mediterránea.

2.- Kiemplug o microplus.

Estos tacos cilíndricos tienen un diámetro de 2 cm. y una altura de 2,5 cm., y se envían en una bandeja de poliestireno. Este taco estándar se utiliza para colocar la semilla para posteriormente repicar en bloque

3.- Bloque.

El bloque suele tener unas dimensiones de 7,5 por 7,5 por 6,5 cm. y se utiliza tanto para germinar como para repicado con kiemplug o microplus. Este bloque estándar tiene dos agujeros y es ideal para trasplantar grandes y consolidadas plantas. Las diferentes dimensiones de los agujeros del bloque nos va a permitir trabajar especializadamente tanto para siembra directa (bloque con agujero de 22 mm de diámetro y 20 mm de profundidad ) o bien para repicado (bloque con agujero de 22 mm de diámetro y 35 mm de profundidad ).
Este último está especialmente indicado para el repicado el kiemplug, dando como resultado un sistema radicular más potente y sano al evitar la manipulación de la raíz. Un punto importante de este bloque es que se puede evitar la aparición del “pié de elefante” gracias a la profundidad de siembra y al evitar dañar las raíces ya que está perfectamente adaptado para el repicado el kiemplug sin tener que romper las raíces como puede ocurrir con la utilización de otros sustratos al tener que sacudir las raíces de dicho sustrato.
El bloque puede presentar un revestimiento plástico o no, según la empresa que lo comercialice.

Los partidarios del recubrimiento plástico del bloque, exponen que los bloques envueltos en plástico producen plantas con 14 % más de peso, debido a la reducida salinización de las paredes del bloque, resultando un mejor crecimiento de la plántula.
Los partidarios del no recubrimiento exponen que las raíces están más oxigenadas.

La consistencia del bloque es otro elemento de atención. Bloques demasiado duros dan menos raíces y una planta fina. En cambio, bloques blandos producen un abundante crecimiento de raíces. La blandura se contrarresta con la facilidad de manipulado.
Las raíces en el bloque crecen en dirección hacia las bajas conductividades, y crecen también hacia las mayores temperaturas.

7.3. Trasplante.

Debemos de realizar el trasplante cuando las plantas tengan las dos hojas verdaderas y aparezcan un número suficiente de raíces por la base del bloque. Antes de transportar el plantel del semillero a la finca los bloques deben ser regados.
Debemos de asegurarnos de que el bloque esté bien sujeto a la tabla con la piqueta de riego. El bloque debe estar lo más horizontal posible y si había plantación anterior, se debe realizar el trasplante al lado del bloque viejo.

8. CONTROL SANITARIO DE LOS SEMILLEROS HORTÍCOLAS.

La sanidad del semillero hortícola compromete en primer lugar la productividad del mismo y posteriormente el adecuado desarrollo de los cultivos tras el trasplante.

Respecto al primer punto, debemos tener en cuenta que durante la germinación, la emergencia y el desarrollo inicial, las plántulas son especialmente susceptibles a la infección de patógenos, y ello se debe básicamente a los exudados liberados durante la germinación de las semillas que proveen al patógenos edáfico de una base nutritiva que facilita la patogénesis, y a que los tejidos jóvenes tienen una escasa constitutiva a las enfermedades.
Además, la alta densidad de plántulas y las condiciones ambientales del semillero, hace posible una elevadas incidencias de enfermedades.

Las medidas preventivas, son para muchas enfermedades la única actuación posible, como es el caso de las virosis. Así, el sustrato de cultivo, la semilla y el agua de riego han de estar exentos de fitopatógenos, en tanto que las bandejas, instalaciones y herramientas deben haber sido desinfectados adecuadamente.
Si tenemos en cuenta que las principales fuentes de inóculo en un semillero son, además del material implicado directamente en la producción de la planta y las instalaciones, el suelo circundante, los restos vegetales infestados y las malas hierbas.
Los costes unitarios adicionales por adoptar estas medidas de control sanitario en los semilleros son en realidad insignificantes.

8.1. Enfermedades de los semilleros.

En general se conocen como enfermedades de semilleros a distintas patologías que tienen como característica común el presentarse en los primeros estados del desarrollo de la planta ocasionando la muerte o caída de las plántulas o dando lugar a plantas de escaso desarrollo y nulo valor comercial. Se distinguen los siguientes síntomas o complejos sintomáticos asociados a las mismas.

- Podredumbre de semilla y muerte de plántulas en preemergencia. Se trata de marras de nascencia, que también puede tener otras causas (fisiológicas, ambientales o genéticas ), por lo que su diagnóstico requiere requiere el aislamiento del fitopatógeno de la semilla podrida o de los tejidos necrosados de la incipiente plántula.
- Caída de plántulas en postemergencia. El primer síntoma es una necrosis más o menos restringida de raíz y/o hipocotilo, acompañada de marchitamiento de la parte aérea. La plántula cae sobre el sustrato y la necrosis termina extendiéndose por toda la plántula.
- Lesiones subletales. En estas plántulas la evolución de los síntomas anteriores se detiene en necrosis restringidas al córtex radical o al hipocotilo que generan plántulas de menor desarrollo que las sanas. Estas infecciones pueden evolucionar posteriormente y, en todo caso, se trata de plántulas más propensas a posteriores problemas patológicos y más vulnerables frente a condiciones ambientales estresantes.

8.2. Agentes causales.

Algunos virus que se trasmiten a través de la semilla pueden llegar a producir síntomas y daños en plántulas del semillero. Por ejemplo, el virus del mosaico de la calabaza, cuyo porcentaje de transmisión por semilla podría llegar a ser muy alto, puede causar daños en semilleros de calabaza y melón. También ciertas bacterias fitopatógenas transmitidas por semilla pueden afectar a los semilleros. Así, afecciones por Pseudomanas syringae , han sido diagnosticadas en semilleros de tomate y de melón.

Las principales enfermedades producidas por hongos son las siguientes:

- Pythium spp.- Las plástulas jóvenes afectadas presentan un estrangulamiento del hipocotilo que progresa desde el cuello, doblándose la plántula y quedando tumbada sin perder el color verde, mientras que, al principio, no se detecta ninguna alteración o podredumbre en el sistema radicular. Cuando afecta a plantas con varias hojas verdaderas la afección se caracteriza por un pudrición blanda del cuello, de aspecto acusoso y color pardo-amarillento, que estrangula levemente al tallo. A medida que la enfermedad avanza, en el sistema radical se observa una podredumbre blanda pardo-amarillenta cada vez más extendida, que termina con una desorganización y disgregación de las raíces.

- Rhizoctonia solani.- Las plántulas jóvenes afectadas por este hongo, en lugar de estrangulamiento como en el caso de afecciones por Pythium, presentan un chancro a nivel del cuello, de color marrón-rojizo que también las hace caer sobre el sustrato. En plantas con varias hojas verdaderas también se producen lesiones tipo chancro en el cuello, podredumbre que llega a extenderse por la raíz principal.

- Phytophthora spp.- Provoca en las plántulas podredumbres en raíz y cuello de color pardo, a veces con un leve adelgazamiento localizo del cuello.

- Fusarium oxysporum. Esta enfermedad produce estrías necróticas en los tallos que alcanza a veces longitudes superiores a 1 mm, amarillamiento de las hojas basales y marchitez y muerte de las plantas. Al realizar un corte transversal a los tallos se aprecia una coloración de una parte o de todo el sistema vascular. Sobre las estrías se observa frecuentemente un moho de color rosa a naranja. Las fuentes de inóculo más importantes son el suelo, las semillas y las conidias del hongo diseminadas por la acción del viento o por salpicaduras del agua de lluvia. En el suelo este hongo es capaz de conservarse durante años gracias a sus clamidiosporas, cuya gruesa pared les permite resistir las condiciones más diversas y ser dispersadas por los aperos u operarios como el agua de riego y el viento.

Los hongos de suelo tienen en común la capacidad de sobrevivir en el suelo, no protegidos por los tejidos del huésped, mediante estructuras especializadas de supervivencia (clamidosporas, esclerocios, oosporas, etc) o por crecimiento saprofítico.

8.3. Epidemiología y control.

La introducción de estos patógenos en el semillero puede tener múltiples orígenes: sustrato de cultivo, contenedor reutilizado, estructuras, semilla, agua de riego, diseminados por el viento, personal, herramientas, a partir del suelo contaminado, de otros cultivos enfermos, malas hierbas infectadas o restos infectados de cultivos anteriores.

Una vez presentes los patógenos en el semillero, los daños se agravan cuando el balance entre crecimiento de la planta y del patógeno está desequilibrado, favoreciendo a este último. Así, las incidencias más altas suelen coincidir con temperaturas bajas, que aunque desfavorable también para el patógeno, prolongan el periodo susceptible del huésped, al retrasar su crecimiento. En este sentido, cualquier estrés ambiental al que sometamos a la plántula (encharcamiento, escasa intensidad luminosa, salinidad elevada, desequilibrios nutricionales, fototoxicidad por plaguicidas, heridas, etc.) incrementarán la susceptibilidad de la plántula a estas enfermedades.

En cuanto al control las mejores medidas son las preventivas y un correcto manejo cultural.
Lo primero es intentar impedir la entrada del patógeno en el semillero. Para ello las semillas deben estar exentas de patógenos. Las semillas certificadas oficialmente garantizan cierta santidad fitosanitaria, por ello es siempre recomendable su empleo.
Una operación relacionada con la adecuación fitosanitaria del sustrato es la incorporación al mismo de fungicidas preventivos, tratamiento que puede desplazar la necesidad de desinfectar el sustrato cuando esta operación es realmente necesaria. La desinfección del sustrato se puede realizar mediante solarización, metan sodio, metan potasio, etc. Los fungicidas se aplican al sustrato para mejorar el control de problemas específicos.

Para reducir los riesgos de introducción de patógenos en el agua de riego es recomendable que los depósitos, balsas, pozos y conducciones sean cerrados o estén cubiertos a fin de estira que caiga polvo y restos vegetales que podrían ser una fuente de inóculo.
Es necesario también mantener el semillero limpio, para ello es obligado la pronta eliminación de los restos vegetales desechados, plántulas con síntomas, restos de sustratos usados y malas hierbas.
La aplicación al sustrato de cepas seleccionadas de cepas seleccionadas del género Trichoderma puede proveernos de una buena alternativa para el control de muertes de plántulas en los semilleros.

 

 

Miguel Ángel Cervantes Flores.
Profesor Titular del Centro de F. P. Campom


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