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APROVECHAMIENTO Y BUEN USO DEL AGUA EN ENTORNO DE ESCASEZ (2ª parte)
Water shortage. A good exagle to make the best use of the water

1 - Introducción
2 - Las Necesidades De Almería
3 - Problemas Socio Políticos
4 - La Desalación No Es La Solución
5 - ¿Se Pueden Hacer Más Pantanos?
6 - Los Trasvases ¿Otra Alternativa?
7 - La Depuración De Aguas Residuales

8 - ¿Se Puede Ahorrar Más?
9 - Un Toque De Realismo
10 - ¿Hay Soluciones?

 
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4. LA DESALACIÓN NO ES LA SOLUCIÓN

En la polémica originada por el Plan Hidrológico Nacional, en la oposición al trasvase del Ebro, se llegó a plantear que la desalación sería más barata y asumible que el trasvase. La afirmación es correcta, pero el que sea más barata y asumible no quiere decir que sea la solución para los problemas hídricos del Levante Peninsular. Hay que insistir en la necesidad de ahorrar, controlar las demandas, mejorar la gestión,… y, sólo como última solución, pensar en la desalación, ya que ésta tiene unos costes económicos y medioambientales muy importantes.

Aunque hay muchas formas de desalar agua, el método más barato en la actualidad es el de ósmosis inversa. Este método permite desalar tanto aguas salobres como marinas, eso sí, en la medida en que la salinidad aumenta se eleva el coste de la desalación del agua. El coste de desalar aguas salobres oscila entre 0,21 y 0,36 € m3, y el de aguas marinas entre 0,50 y 0,79.
Es importante destacar que en el proceso de ósmosis inversa, cuando el agua pasa por las membranas se elimina la sal, y no se puede dejar un poco de sal.
Esto es importante, porque para ciertos cultivos, en palabras de un agricultor “es un agua asquerosamente buena”, que hay que mineralizar (echarle sal) para poderla utilizar, o mezclarla con aguas más salobres como se quiere hacer en el Campo de Níjar, por lo que los 42 Hm3 de la planta de Carboneras, al mezclarse con aguas más salobres de pozos suponen un volumen disponible bastante mayor que el agua desalada producida.

Las plantas de ósmosis inversas funcionan con electricidad, por lo que indirectamente y dado que la energía eléctrica se obtiene, aunque sea en parte, consumiendo combustibles fósiles, contribuyen al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Para desalar 1 m3 de agua de mar se consume el equivalente a un kilo de petróleo en energía eléctrica, 3,5 kv. La desaladora de Carboneras con una capacidad de 42 Hm3, consumiría el equivalente a 42.000 Tn de petróleo. Teniendo en cuenta que los precios de la energía, petróleo y gas natural, son altos cada día y no parece que se vayan a reducir mucho, cabe esperar que el coste de la desalación suba, ya que el porcentaje correspondiente a la energía es el mayor de todo el proceso.

Las plantas de ósmosis inversa no aprovechan el 100 % del agua; en parte se rechaza con un incremento de su salinidad. Las plantas desaladoras de aguas marinas tienen una eficiencia de entre un 35-45 %, (es decir que de cada 100 litros rechazan entre 55 y 65), eficiencia que puede llegar al 60 % si utilizan aguas salobres. Además los vertidos de estas plantas, bien sea en el medio marino o en tierra, pueden llegar a plantear importantes problemas medioambientales. Organismos marinos sensibles a las variaciones de salinidad, como las praderas de Posidonia, pueden verse afectados por estos vertidos. Si el vertido se lleva a cabo en tierra, al final puede acabar incrementando la salinidad de los suelos o de los acuíferos, por lo que en zonas con problemas de sobreexplotación no es un método recomendable.

¿Cuánto cuesta el agua desalada?

En los últimos días hemos observado una polémica sobre el precio del agua desalada, en la que la primera ofrecía una cifra de 0,33 €/m3 y el segundo de 0,57 €/m3. El argumento de la Ministra recogido en la prensa: “Le invito que vaya a Carboneras. Verá que el agua desalada cuesta 55 pesetas” (La Voz de Almería, 14 de mayo de 2004). La polémica es importante ya que se puede estar produciendo una situación similar a lo que ocurrió con el P.H.N. en el que el Partido Popular infravaloró los costes del Trasvase y sobrevaloró los de la desalación. Y cobra especial importancia, ya que los que al final pagarán el agua serán los usuarios, y no está de más señalar que la desaladora de Almería, finalizada hace cuatro años, la de Carboneras, y la de Marbella, ésta más antigua que las anteriores, no han entrado en funcionamiento y la razón habría que buscarla en el elevado coste de las aguas marinas desaladas.

Las que sí funcionan son las desaladoras de aguas salobres, y hay que tener en cuenta que en Almería hay instaladas muchas plantas de este tipo, algunas grandes, como la de Cuevas de Almanzora, que tiene una capacidad de 10 Hm3 anuales. Pero conviene recordar también dos cosas: primero, el coste de desalar aguas salobres es bastante menor que el del agua de mar; y segundo, en un acuífero sobreexplotado las desaladoras agravan la situación de sobreexplotación. Por esta última razón las grandes desaladoras previstas son de agua marina.

El argumento utilizado por la Ministra, que antes veíamos, no es totalmente correcto. Si bien el convenio firmado inicialmente con los regantes en 2001 recogía una cifra de 0,34 €/m3 , la primera cifra debe de considerarse en todo caso un precio para obtener clientela, que difícilmente se mantendrá. Pese a todo, de los 42 Hm3 que puede producir la planta, al menos, 8 Hm3 aún no se han “colocado”.Y el mayor cliente, que es la Comunidad de Usuarios Comarca Níjar Rambla Morales, que ha “reservado” 27 Hm3 (para abastecimiento y, sobre todo, para regadíos) planea mezclar el agua desalada con la de los pozos para abaratar el coste del agua para los agricultores. Eso sí, el precio del agua desalada se podrá bajar en la medida en que se subvencione o que no se consideren costes la amortización de la planta o algún otro extremo. Quizás por eso la Ministra se ha comprometido recientemente con los regantes de Níjar en que el precio del agua desalada será de 0,36 €/m3. En noticias aparecidas en la prensa se decía que el agua desalada una vez mezclada en el Campo de Níjar salía a 0,40 € /m3. La información de que el agua saldrá a los regantes entre 0,12 y 0,30 €/m3 habría que explicarla. ¿Ese precio sería el precio final del agua puesto en la parcela una vez mezclada con el agua de pozos? ¿Es lo que se va a cobrar a las Comunidades de Regantes? ¿Es el precio del agua a la salida de la desaladora? ¿Incluye los costes de amortización?... Los costes previstos paras usos urbanos y turísticos parece que responden más a la realidad.

Volviendo a la pregunta inicial: ¿Cuánto cuesta el agua de mar desalada? Los datos que ofrece el Gobierno de Aragón4 referentes a la planta de Almería y de Carboneras, sitúan el precio final en 0,51 €/m3 para la primera y de 0,44 para la segunda, (los datos desglosados se ofrecen en el cuadro que se adjunta a continuación). Con respecto al precio final del agua, estamos hablando de costes reales, si no contamos alguna de las partidas, como por ejemplo la amortización, argumentando que la construcción de la planta se hace con fondos europeos, subvencionada por el Estado o la Comunidad Autónoma, el “precio” del agua desalada bajaría, pero esto no es más que una subvención encubierta, ya que esos fondos salen de los impuestos de los ciudadanos que al final están financiando recursos para actividades altamente lucrativas, es decir, se está produciendo una curiosa redistribución de la riqueza. Ante las cifras anteriores la pregunta inmediata sería ¿están los usuarios dispuestos a pagar ese coste? La respuesta inmediata es que no. En un estudio realizado por la Universidad de Murcia se llega a la conclusión de que el precio máximo que estarían dispuestos a pagar por el agua los regantes del Poniente y de Níjar está en torno a los 0,30 €/m3, y hay que considerar que, como ese mismo estudio recoge, en la actualidad se está pagando menos de 0,20 €/m3 en ambas zonas. Con respecto a Almería capital sólo hay que ver las filigranas que está realizando el Ayuntamiento para no repercutir todo el coste de la desalación en los ciudadanos. La planta lleva cuatro años finalizada y sin funcionar y las últimas noticias es que sólo se van a desalar en torno a los 5 Hm3 (tiene una capacidad para 18) para mezclarla con el agua de los pozos de la Rambla de Bernal, para que de esa manera el agua de abastecimiento sea más barata. Ante estos datos surge otra pregunta: ¿Tiene sentido seguir construyendo desaladoras para que estén paradas o funcionando muy por debajo de su capacidad teniendo en cuenta que uno de los mayores problemas es que, dados los avances tecnológicos, se quedan obsoletas en muy poco tiempo?

La desalación en Almería

Almería ya tiene una larga tradición en desalación, sobre todo por ósmosis inversa. Existen numerosas empresas que se dedican a instalar plantas de pequeño y mediano tamaño por toda la geografía provincial, sobre todo para usos agrícolas. Es difícil establecer un censo de este tipo de plantas, ya que al ser pequeñas instalaciones se camuflan fácilmente, y hay que suponer que se mueven en el límite de la legalidad, pues sus usuarios por lo general ni se han planteado el pedir autorizaciones para el vertido de las salmueras. En declaraciones de un instalador de pequeñas plantas: “nosotros no sabemos adonde arrojan la salmuera ni se lo preguntamos”. Hay constancia de que en la zona de Cuevas y en el Campo de Níjar existen muchas de estas plantas, tanto para el uso de sus propietarios como para vender agua desalada a los agricultores. Sólo en la zona de Níjar, en el año 2001, había por lo menos doscientas desaladoras pequeñas que trataban entre 0,5 y 4 m3 diarios. El coste de estas instalaciones para regar una Ha unos 6.000 m3/año, era en el 2001 de unas 300.000 Ptas. (1.8000 €) anuales. Cuando el agua para desalar se extrae de acuíferos sobreexplotados, caso de casi toda la provincia, la sobreexplotación suele aumentar la salinidad de las aguas subterráneas, por lo que estas plantas aumentan la sobreexplotación y a la vez la salinidad del acuífero, ya que la salmuera de rechazo se vierte sin ningún tipo de control y al final acaba retornando.

Si nos centramos en las grandes plantas, habría que distinguir entre las que desalan aguas salobres y las que tratan aguas marinas. En el primer caso hay dos desaladoras en el Levante, una en Cuevas, de la Comunidad de Regantes de esta localidad con una capacidad de 10 Hm3 anuales, y tres más pequeñas en Pulpí con una capacidad total de 3 Hm3 anuales. Además de otra pequeña (1.000 m3 diarios) en Cabo de Gata, para el abastecimiento de esta localidad.
Aunque con respecto al precio final del agua de estas desaladoras es una información difícil de conseguir, según datos técnicos, oscila teóricamente entre 0,21 y 0,36 €/m3. Según informaciones publicadas en la prensa local (La Voz de Almería, 3 de mayo de 2004) referentes a la Comunidad de Regantes de Pulpí, la entrada en funcionamiento de las desaladoras ha supuesto un incremento del precio medio final del agua de riego de 0,08 €/m3 que costaba el agua del trasvase Tajo Segura a 0,26 el de la desaladora.
Con respecto a desaladoras de agua de mar, existen dos, una en Almería capital y otra en Carboneras, las dos están finalizadas, la de Almería hace varios años. Ésta, con una capacidad de desalación de 18 Hm3 anuales, aún no ha entrado en funcionamiento, y la de Carboneras, con una capacidad de 42 Hm3/año, solamente desala 1,5 para abastecimiento de Carboneras y Mojácar. En los dos casos se ha contado con financiación de la Unión Europea.

Los argumentos que se utilizan para justificar el que la desaladora de Almería no entre en funcionamiento son de diverso tipo, tales como los fallos de funcionamiento, problemas económicos sobre quién paga el sobrecoste de la planta, aunque en realidad el principal argumento hay que buscarlo en el precio del agua desalada. Parece ser que el precio se mantendrá en lo fijado en 1988, 0,35 €/m3, aunque no está claro si éste será realmente el precio, ya que el coste de las obras, como es habitual en estos casos, fue de 9.000.000 € más de lo previsto, cantidad, junto con otras menores, que si se repercute en el precio del agua, lo elevará hasta los 0,75 €/m3. En cualquier caso, como esos precios son superiores a los que pagan los vecinos, para impedir que los recibos del agua suban considerablemente, el Ayuntamiento se está planteando el desalar solamente 5 Hm3 anuales y mezclarlos con el agua de la que se abastece actualmente la ciudad (procedente de los Pozos de la Rambla Bernal en el Campo de Dalías). Últimamente se está intentando llegar a un acuerdo entre el Ayuntamiento de Almería y las Comunidades de Regantes del Poniente para que estas asuman una parte del coste del agua desalada, se supone que a cambio de que el Ayuntamiento de Almería deje de extraer agua de los pozos de la Rambla Bernal. La inevitable utilización política del agua ha llevado a políticos del poniente a decir que los agricultores de la zona no tienen porque pagar el agua para Almería. Recordamos que el Almería tiene una concesión del pantano de Benínar para su abastecimiento, agua que se utiliza para riego en el Campo de Dalías, como compensación Almería capital bombea el agua de los pozos de la Rambla Bernal, por lo tanto parece razonable que el Ayuntamiento de Almería y las Comunidades de Regantes del Poniente lleguen a un acuerdo para gestionar el agua de la mejor manera posible.

La situación de la desaladora de Carboneras es diferente. Las conducciones y redes de riego aún no están finalizadas, lo que hace que los principales usuarios, los agricultores del Campo de Níjar, aún no puedan disponer del agua de esta planta, aunque cabe esperar que puedan usarla en poco tiempo. El coste estimado del agua de esta planta, según el Ministerio de Medio Ambiente, será de 0,50 €/m3. Según la publicación de la Consejería de Medio Ambiente titulada “Praderas de fanerógamas marinas en el litoral andaluz”, en la costa norte almeriense, desde el límite con Murcia hasta Cabo de Gata se han localizado praderas de Posidonia Oceánica continuas por todo el litoral con algunas interrupciones, praderas que pueden verse afectadas por los vertidos de salmueras, de las desaladoras situadas en la costa (Carboneras, Pulpí, y Cuevas).

Otra desaladora importante, en construcción, subvencionada por la Junta de Andalucía es la de Rambla Morales, contará con una capacidad de desalación de 20,6 Hm3/año, con un coste estimado por los promotores de 0,30 €/m3. Con respecto a esta planta hay que decir, que en un primer momento los comuneros de la Comunidad de Regantes de Rambla Morales habían reservado agua de la desaladora de Carboneras, por lo que cabe esperar que aumente el volumen de Carboneras que actualmente no tiene demanda (8 Hm3). La superficie que se pretende regar con el agua de Rambla Morales, 4.000 Has, en la actualidad, en gran parte no está en regadío, por lo que está claro que esta planta se construye para revalorizar unas tierras que pasarían de secano a regadío o a futuro suelo urbano o urbanizable.
Los proyectos pendientes serían: la ampliación de la desaladora de Carboneras para aumentar su capacidad en otros 42 Hm3, aunque no se sabe muy bien para qué; el Plan de Ordenación del Territorio del Poniente Almeriense propone la construcción de tres desaladoras, una de agua de mar, otra de aguas salobres y otra mixta, con una capacidad de desalación total de 75 Hm3 anuales; y la propuesta realizada últimamente por la Ministra de Medio Ambiente de la construcción de otra más en el Levante, en la zona de Cuevas de Almanzora.

En la actualidad la capacidad de desalación de las grandes plantas se puede cifrar en 73 Hm3, a los que habría que añadir una cantidad indeterminada de pequeñas plantas de aguas salobres, pero, como ya hemos visto, esa capacidad está claramente infrautilizada, ya que las dos más grandes, Carboneras y Almería, no funcionan. Como proyectos con ciertas expectativas de materializarse a corto o medio plazo estarían la ampliación de Carboneras (42 Hm3 más) y la de Rambla Morales (20,6), lo que nos daría un total de 135 Hm3, y a más largo plazo las desaladoras del Poniente (75 Hm3) y otra más en el Bajo Almanzora, de 50, en total más de 250 Hm3 de agua desalada, ahora se tendrán que buscar a los usuarios que estén dispuestos a pagarla, porque de momento no los hay.

El principal coste de la desalación es el precio de la energía, y para solucionar este problema ya se ha propuesto el que las nuevas plantas deberán de funcionar con energías alternativas. Esto, que a primera vista parece deseable, plantea nuevos problemas. Uno de carácter general, que es el que las energías alternativas, lo mismo que cualquier nueva posibilidad en este sentido, deberían ser, en primer lugar, para sustituir las fuentes actuales que consumen combustibles fósiles y no para justificar nuevos consumos. Otro problema de carácter técnico, es que estas instalaciones consumen mucha energía por lo que las plantas, solares o eólicas, tendrían que ser bastante grandes y, además, las desaladoras tendrían que estar enganchadas a la red eléctrica ya que la energía eólica no está siempre disponible. Otra posibilidad sería recurrir a la incineración de residuos para obtener calor o producir electricidad para desalar agua de mar. Estos residuos podrían ser orgánicos agrícolas, plásticos, o las dos cosas, y ya puestos, todo lo que se pueda quemar, bien sea en incineradoras o en plantas gasificadoras (curiosa forma de llamar a un tipo de incineración), de esa forma se podrían abaratar los costes de la desalación. Esta última alternativa es medioambientalmente impresentable, ya que supondría una siembra de incineradoras por toda la superficie provincial, sobre todo en la costa, lo que convertiría a Almería en una de las provincias con más desaladoras e incineradoras del país, y no contribuiría precisamente a la buena imagen de nuestros productos ni para el turismo.

5. ¿SE PUEDEN HACER MÁS PANTANOS?

En la actualidad en Almería hay tres pantanos, uno de ellos, el de Isabel II, en Níjar, construido a mediados del Siglo XIX, y que se encuentra lleno de tierra, por lo que no regula ningún volumen de agua. Luego tenemos el de Benínar y el de Cuevas de Almanzora.
Estos dos últimos pantanos se diseñaron sobredimensionados ya que los dos debían recibir y almacenar agua de los ríos Guadalfeo y del trasvase Tajo Segura que nunca llegaron a recibir, al menos, en los volúmenes previstos.

El pantano de Benínar se puso en marcha en 1988, en principio tenía un volumen total de embalse de 70 Hm3, de ellos 60 útiles, pero, como consecuencia de la mala ubicación del pantano, el vaso es permeable, y sólo puede almacenar 11 Hm3, el 15,7 % de su capacidad potencial. Estaba pensado para abastecer a Almería capital y con los excedentes regar el Campo de Dalías, pero al final las aguas que regula el pantano se usan sólo para riego en el Campo de Dalías.
La finalidad del pantano era regular la aportación del río Grande de Adra (45 Hm3) y las procedentes de un posible trasvase del Cádiar (15 Hm3), además de otros 35 Hm3 del trasvase Trevélez-Cádiar-Adra. Los fallos a que hacíamos referencia al principio imposibilitaron estos trasvases por lo que este pantano al final cumple un importante servicio para la regulación de avenidas y para el riego del campo. En determinadas épocas prácticamente se llena, pero pierde el agua rápidamente por las filtraciones en el vaso.

El otro pantano, el de Cuevas, es bastante más grande, tiene una capacidad de 168 Hm3, aunque la aportación media de su cuenca no sobrepasa los 20. Estaba pensado para almacenar el agua de la segunda fase del Trasvase Tajo Segura que nunca se llegó a realizar. En la actualidad, además de para regulación de avenidas, una de las cuales lo llenó al principio de su entrada en funcionamiento, servirá para almacenar el agua del trasvase de Negratín.

Del funcionamiento de estos dos pantanos se pueden extraer algunas conclusiones, en primer lugar, que están sobredimensionados, pues se construyeron con unas expectativas que nunca se llegaron a materializar. En segundo lugar, que en Almería hay muy pocos sitios que se puedan utilizar para construir pantanos, pues hay pocas cerradas adecuadas, los suelos suelen ser permeables (Benínar) y los caudales que pueden regular son muy pequeños, por lo que el coste y el impacto ambiental de las obras no justifican su construcción.

Incluso embalses pequeños, pantanetas, como la prevista en Celín, están teniendo problemas, en parte por su financiación, pues, como dijimos al principio, cualquier nueva infraestructura, que aunque sea en parte tiene que ser asumida por los usuarios, eleva el precio del agua.
El Plan Almería recogía dos nuevos pantanos, uno en Canjáyar (9,6Hm3) y otro en Nacimiento (25 Hm3), que afectaban al Parque Natural de Sierra Nevada, pero que parece que se ha abandonado la idea de su construcción por su elevado coste, por la oposición vecinal en el de Nacimiento y por el elevado impacto ambiental, que, en suma, hacían poco rentable la actuación.
No parece probable que a medio largo plazo se plantee la construcción de nuevos pantanos, en todo caso se podrían llevar a cabo obras en Benínar para impermeabilizar el vaso, o construir otro pantano en la Ventilla, junto al de Benínar, aunque parece poco factible.

Hay, además, pequeñas actuaciones, pero eficaces, de recarga de acuíferos que consisten en la construcción de diques en los cauces de las ramblas. Estas actuaciones no tienen por objeto almacenar agua, sino solamente retenerla y disminuir su velocidad para que se infiltre en el suelo y recargue los acuíferos, y las encontramos por toda la superficie provincial, especialmente en la Sierra de Gádor.
Una consecuencia de este tipo de obras que no suele mencionarse es que los pantanos y diques, junto con otras actuaciones, contribuyen a la disminución de aportes de tierra y arena a las playas, lo que contribuye a la regresión de éstas, efecto especialmente notable en el caso de la presa de Cuevas.

6. LOS TRASVASES ¿OTRA ALTERNATIVA?

Hoy resulta evidente que el trasvase del Ebro no era la solución de los problemas hídricos de Almería, pero no sólo por cuestiones ambientales, sino fundamentalmente económicas, el agua era de mala calidad y cara. La explicación del empeño de algunos sectores en mantener a toda costa el trasvase del Ebro habría que buscarla en que se llegó a decir que este agua sería prácticamente gratis, ya que una vez hecha la infraestructura los costes de ésta y de su funcionamiento los asumirían la Unión Europea y el Estado.
Además, en Almería hay experiencia de trasvases (Tajo-Segura), que aunque poca, aportan agua barata y de desaladoras que no funcionan y cuando lo hacen el agua es más cara.

En Almería, históricamente, se han realizado numerosos proyectos de trasvases, varios de los cuales se han llegado a realizar, aunque no llegaron a cubrir las expectativas que generaron en un primer momento. Pequeños trasvases poco conocidos son los de los canales de Fuente Nueva y San Fernando que envían agua del Río Adra al Campo de Dalías y que tienen su origen a finales del siglo XIX y principios del XX. En fase de proyecto quedó el trasvase del Guadalfeo al Río Adra y al Campo de Dalías, aunque recientemente se ha vuelto a plantear.
Como ya hemos visto en el apartado anterior, tanto los pantanos de Benínar como el Cuevas estaban diseñados para recibir el agua de trasvases que finalmente no llegó, al menos, en los volúmenes previstos.

Los Trasvases existentes en la actualidad, aparte de los citados, son:

1.- El de Pantano de Benínar (Río Adra) al Campo de Dalías. El precio del agua de este embalse se sitúa en menos de 0,10 € m3.
2.- Rambla de Bernal-Almería-Bajo Andarax. Los caudales de Benínar destinados a abastecer a Almería capital, se están utilizando para regar el Campo de Dalías, de manera que para compensar esta “cesión” el Campo de Dalías suministra agua de una cierta calidad para el abastecimiento de Almería.
El agua se extrae de pozos en la Rambla de Bernal con un volumen entre 15-20 Hm3 anuales. Este agua, una vez usada, se trata primero en la depuradora de Almería, después en la planta de Ozono de Cuatro Vegas para hacerla apta para el riego de hortalizas y finalmente se utiliza en los cultivos de La Cañada, El Alquián y Retamar.
3.- Tajo Segura. El agua de este trasvase llega a la zona de El Saltador, la concesión supone aproximadamente unos 15 Hm3 anuales (puede variar) que se destinan a riego y abastecimiento. El precio del agua del trasvase es inferior a los 0,10 € m3.
4.- Pantano de Negratín-Pantano de Cuevas cuyas obras ya están finalizadas y podría trasvasar un máximo de 50 Hm3 anuales, tanto para abastecimiento como para riego. El precio final de las obras está por encima de lo previsto y ya que los regantes tendrán que pagar una parte, que seguramente se repercutirá en el precio del agua, aún no se tiene claro a cuanto ascenderá el importe final.

Hay otros proyectos, algunos de los cuales ya se están ejecutando como:

1.- La autovía del agua Pantano de Cuevas-Pantano de Benínar que se encargaría de redistribuir los posibles excedentes en estos pantanos, sería de doble sentido. La situación financiera de ACUSUR, que parece estar en quiebra, puede suponer la paralización o el retraso de las obras, no tenemos información de cómo repercutiría en el coste del agua el funcionamiento de esta “autopista”. En la actualidad una parte las conducciones de la desaladora de Carboneras –Campo de Níjar ya se ha realizado.
2.- Pantano de Rules-Pantano de Benínar, que podría añadir además los “excedentes” de los ríos Trevélez y Cadiar. El pantano de Rules aún no está finalizado, pero lo estará pronto. Se calcula que podría enviar unos 40 Hm3 anuales. Este trasvase se enfrenta, además de la oposición de los grupos ecologistas, con la de los habitantes de la zona.
3.- Otra posibilidad sería el trasvase del agua que no utiliza la Comunidad de Regantes de Cuatro Vegas, procedente de la Depuradora de Almería, al Campo de Níjar.
4.- También sería posible recuperar antiguos sistema de riego, como las boqueras que tomaban el agua de los ríos, cuando había, para utilizarla en cultivos. Por ejemplo, la Vega de Acá de Almería que se regaba de esta manera, se ha convertido en suelo urbano por lo que el agua y las instalaciones de riego están abandonadas, cabría la posibilidad de realizar una toma en el cauce, más arriba y enviar el agua hacia la Vega de Allá o más hacia el Este.

Esta situación se repite en más casos en los que antiguas zonas de cultivos han desaparecido convertidas en suelo urbano.

Como conclusión de este apartado cabe señalar que el trasvase del Negratín se puede decir que ya está hecho y el de Rules es posible. Lo que resulta bastante difícil es que se hagan con los volúmenes previstos. Detraer este volumen de agua puede tener importantes repercusiones sobre las cuencas cedentes, aparte del rechazo social que provoca. Quizás un volumen menor sería aceptable, pero entonces sería necesario evaluar si el impacto ambiental y social y el coste de las obras hacen viable el trasvase.

7. LA DEPURACIÓN DE AGUAS RESIDUALES

Aunque para satisfacer la demanda urbana serían necesarios 60 Hm3, realmente estos usos, más que consumir el agua lo que hacen es ensuciarla, por lo que estas aguas debidamente tratadas podrían tener otros usos, lo que debería de contribuir a reducir el déficit existente.
En una zona árida como Almería, con los “problemas” hídricos de que se habla, cabría esperar que se reutilizase todo lo posible, sin embargo no es así, y la depuración se está usando para crear nuevas demandas.

En teoría, todos los grandes núcleos urbanos depuran sus aguas residuales, pero en toda la provincia solamente el de Almería capital se ha dotado de los medios necesarios para poder reutilizar las aguas depuradas. En ocasiones se dice que las aguas depuradas se van a usar para riego de campos de golf, pero esto no suele ser cierto y cuando se hace es en una pequeña proporción del volumen utilizado. Las depuradoras no suelen depurar hasta el nivel de permitir la reutilización de las aguas tratadas, por lo que éstas suelen acabar en el mar o en las ramblas y ríos, en muchas ocasiones sin depurar.

Hay campos de golf, con urbanización, que cuando se llevaron a cabo se planteaba que las aguas residuales de la nueva urbanización servirían para regar el campo de golf, por lo que el incremento por este nuevo consumo no sería tan grande. Se han construido incluso las instalaciones para depurar y poder regar, pero al ser la ocupación de estas urbanizaciones estacional, a lo largo del año no suele haber aguas depuradas suficientes para regar el campo de golf, por lo que se acaba extrayendo de pozos.
Hay muchos núcleos pequeños y medianos que pese a tener sus depuradoras, éstas no funcionan, por lo que las aguas residuales se vierten donde se puede y en algunas ocasiones estas aguas residuales sin depurar se han utilizado para riego.

Como decíamos, el único núcleo urbano que depura sus aguas residuales hasta un nivel que casi permite su utilización para riegos hortícolas el de Almería. Hay que tener en cuenta que para regar hortalizas que se consumen en crudo la calidad del agua tiene que ser bastante buena. Por lo que las aguas de Almería una vez depuradas se envían a la planta de ozono de la Comunidad de Regantes de Cuatro Vegas, y una vez tratadas aquí se destinan al riego de los comuneros de esta institución. La capacidad de tratamiento de la planta de ozono es de 30.000 m3 diarios, unos 10 Hm3 anuales, sin embargo en los tres últimos años sólo ha reciclado 5,5 Hm3. El precio para los regantes varia entre 0,18 y 0,26 €/m3, unos 1.200 € al año por Hectárea. Las razones por las que estas infraestructuras no funcionan al 100 % de su capacidad habría que buscarlas en la falta de equipamientos y en que parte de los terrenos que corresponden a esta Comunidad de Regantes se han convertido en zonas urbanas.

La depuradora de El Toyo, obra emblemática de los Juegos del 2005, también en Almería, vierte las aguas residuales depuradas en una rambla cercana.
Los núcleos del Poniente, los mayores de la provincia después de la capital, Roquetas de Mar, El Ejido, Adra, Aguadulce, … no depuran sus aguas residuales para permitir su reutilización, aunque hay que decir que una pequeña parte se estaba utilizando para el riego de campos de golf. El Plan Integral de Saneamiento y Depuración del Campo de Dalías, prevé la ejecución de cuatro plantas de depuración con tratamiento terciario para la utilización directa de riego de los efluentes depurados, lo que supondría un volumen en torno a los 12 Hm3 anuales.
En el Levante, no se reutilizan las aguas residuales.

La falta de infraestructuras de depuración en pequeños núcleos y áreas de hábitat disperso que utilizan fosas sépticas, está provocando en muchas zonas una contaminación difusa que hace peligrar la calidad de los acuíferos.
En el terreno de la depuración de aguas residuales aún queda mucho por hacer y, dado el precio al que se va a poner el agua se deberían de tomar medidas urgentes para permitir aumentar la calidad de las aguas depuradas de manera que sea posible su reutilización, bien sea para riegos agrícolas, de zonas verdes, o en último caso que se reinyecten en los acuíferos una vez depuradas y con las más estrictas medidas higiénico sanitarias. Por esta vía se debería de reutilizar no menos de 30 Hm3. No obstante las previsiones se limitan a 20 Hm3, incluyendo los de Almería.


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