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1.- Introducción |
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10. CONCLUSIÓN
En el momento actual, nos encontramos con los mismos productos en el mercado que antes de la crisis pero hemos dado un paso adelante en la seguridad alimentaria. Los consumidores, pese a las reticencias de los primeros momentos, podemos estar hoy un poco más seguros.
11. INFLUENCIAS DE LAS CRISIS DEL ACEITE DE ORUJO DE OLIVA
La crisis provocada el pasado mes de julio con el aceite de orujo, no ha provocado resultados negativos para el aceite de oliva. Aunque en un primer momento fueron varios los países que eliminaron de sus lineales el aceite de oliva español y se produjo un retraimiento de la demanda también en nuestro mercado, finalmente la crisis del orujo se ha traducido incluso en resultados positivos para el aceite de oliva. La demanda de orujo, unas 6000 toneladas mensuales en el mercado interior, se desvió en parte, hacia el oliva.
Según los datos manejados por la administración, en los nueve primeros meses de campaña se han comercializado 775.600 toneladas de aceite de oliva, un 16,6% por encima del mismo periodo en la campaña anterior, lo que equivale a una media de 86.000 toneladas mensuales. De esta cifra, unas 40.000 toneladas corresponden a las exportaciones.
Un dato importante que se destaca en medios de la administración es el fuerte crecimiento de las ventas de aceite de oliva virgen, aunque sus volúmenes siguen siendo bajos. Del conjunto de aceite de oliva consumido en España, sólo el 20% es virgen, mientras el 80% restante es el aceite de oliva.
La producción esperada para la próxima campaña ascenderá al entrono del millón de toneladas. Eso provocará, como este año, rebajar la ayuda oficial de 220 pts. Kilo a unas 155 pts. Al rebasar la cuota de 760.027 toneladas.
Estos datos nos confirman el escaso conocimiento que el consumidor tenía antes de la crisis en materia de aceite de oliva. Hasta ese momento eran confundidos el aceite de orujo de oliva con el aceite de oliva, aunque se intuye que el aceite de oliva virgen extra ofrecía mayor seguridad. Después de la crisis el consumidor está un poco mejor informado. Pero no es suficiente. Demandamos mayor información para lo que las campañas que se realicen pueden ser de gran ayuda.
A este respecto, CECU, en su labor de formación de los consumidores, envió una carta a sus asociados en distintas Comunidades Autónomas para explicar los acontecimientos y clarificar los conceptos, siempre en la línea de promover el consumo de aceite de oliva y especialmente el virgen de categoría extra.
Con este espíritu informativo, actualizamos nuestra página web de seguridad alimentaria explicando los procesos de elaboración de los distintos aceites de oliva y las diferencias entre ellos.
Percepción del consumidor ante el aceite de oliva.
En definitiva, las consumidores somos el fin de toda la industria agro-alimentaria y nuestras exigencias deben ser escuchadas ya no solo como compradores de productos sino como receptores de los beneficios o perjuicios que el consumo de los alimentos proporcionan, a nosotros y a nuestro entorno.
Es decir, los consumidores demandamos que las estrategias productivas y comerciales del aceite de oliva nos consideren al principio de toda la cadena alimentaria y no al final como se viene haciendo.
Hoy en día, los consumidores no somos meros compradores. La gran variedad de los aceites alimentarios que podemos encontrar en el mercado hace que nuestra elección dependa ya, no sólo de la necesidad culinaria y nutritiva de este alimento, sino de las garantías de salubridad, calidad, aporte de nutrientes, tradición culinaria, características organolépticas y facilidades y ventajas de uso que, junto con el precio más ajustado, nos ofrecen las distintas marcas de un mismo producto.
Por lo general, los consumidores sabemos, o deberíamos saber, que nuestra sociedad nos ofrece una serie de garantías recogidas en nuestro ordenamiento jurídico:
Todo este marco normativo, junto con muchas otras normas específicas sobre calidad, higiene, etiquetado, inspección, autocontrol, etc., obedecen al espíritu de seguridad que impera en la Unión Europea y que recientemente está siendo reforzado con la publicación del libro blanco de Seguridad Alimentaria y por la creación de la Autoridad Europea de seguridad Alimentaria, que una vez más se ve reflejada en la creación de la Agencia Alimentaria Española.
Pero a pesar de ello, el consumidor se ha vuelto escéptico en parte como respuesta a la creciente globalización de unos mercados que no controla, en parte por la información desordenada que le llega, y en parte porque las recientes crisis han hecho que lo que llega a su conocimiento sea, precisamente, aquello que no ha funcionado en los mecanismos de seguridad.
A pesar de esto, los consumidores somos conscientes de que el “riesgo 0” no existe y de que actualmente gozamos de unos buenos niveles de seguridad en nuestros productos.
En España, los consumidores tenemos una ventaja innegable con respecto a la alimentación : La dieta mediterránea. Cuyo máximo representante es el Aceite de Oliva.
Hace ya unos años, la dieta mediterránea dejó de estar de moda, corriente a la que los consumidores somos muy susceptibles. Incluso se aconsejaba el uso de aceites diferentes a los de oliva como paradigma de salud. Afortunadamente, durante los últimos años ha quedado probado de una manera clara que el aceite de oliva es imprescindible en nuestra dieta y que sus sustitutivos no tienen las mismas propiedades y virtudes.
El consumidor español se inclina por el uso doméstico del aceite de oliva fundamentalmente porque sabe que es el mejor que puede consumir y porque no está dispuesto a cambiar sus hábitos saludables. Pero para que podamos consumir este producto necesitamos sentirnos seguros y es por ello que elevamos nuestras demandas a las administraciones, los productores y los comerciantes.
12. DEMANDAS DE LOS CONSUMIDORES A LOS PRODUCTORES DE ACEITE DE OLIVA
Es por esto, que los consumidores somos cada vez más exigentes en nuestras demandas. Exigimos seguridad, calidad, información, transparencia, formación y precio.
Seguridad
El marco normativo al que nos hemos referido, donde se reflejan los controles administrativos y la obligatoriedad del autocontrol en las industrias, junto con las propias políticas de calidad integral de las propias empresas nos deben garantizar la seguridad de todo el aceite de oliva que sale al mercado. Pero sabemos que esto no siempre funciona como debiera:
Por su puesto, que sabemos que existen firmas que ofrecen todas las garantías exigibles aparadas por una marca de calidad.
Calidad.
Actualmente, el concepto de “calidad” es entendido como el grado de satisfacción del consumidor, es decir la capacidad para responder a las demandas, explícitas o implícitas, del consumidor frente a un producto. Pero este concepto tiene distintas vertientes. Es necesario considerar la calidad higiénica, la calidad tecnológica, la calidad nutritiva, la calidad organoléptica, el cuidado por el medio ambiente, e incluso el precio.
Los productores de aceite de oliva ya tienen instaurados en sus empresas sistemas de calidad integral en los que se incluye la calidad higiénica representada por los sistemas de autocontrol basados en el APPCC impuestos por las administraciones. Pero además se van certificando en sistemas de calidad basados en las normas internacionales ISO, EN (europeas) y UNE (españolas), y acreditándose a través de organismos de acreditación reconocidos.
Los más exigentes protegen sus marcas y formas de hacer a través de denominaciones de calidad: DOP, IGP, ETG, Agricultura Ecológica...
Todas estas medidas de calidad, el consumidor quiere conocerlas y saber cuáles son aquellas marcas que las ofrecen y cuales no. Y qué precio se debe pagar por ello.
Información
Los consumidores cuanta más información tenemos más demandamos. Pedimos seguridad, pero también sentirnos seguros para lo que es necesaria la información objetiva y veraz.
Hoy sabemos que si nuestra expectativa de vida es superior a los países de nuestro entorno es en gran medida gracias a nuestra dieta y al consumo de aceite de oliva.
Bien, esto ya lo sabemos, pero ¿es todo el aceite de oliva que nos encontramos en el mercado igual? ¿Tiene las mismas propiedades preventivas que ya sabemos? La respuesta es NO. Pero esto es lo que el consumidor confunde.
Por tanto la primera demanda de los consumidores es la información para poder elegir libremente aquello que más nos conviene.
Por ejemplo, no sabemos, en general, que el aceite de oliva virgen extra es el que reúne las excelencias de este producto. Que el llamando “aceite de oliva” sufre un refinado que le resta propiedades o que otros aceites procedentes de la oliva (como el de orujo) no tienen nada que ver con el aceite virgen de oliva.
También es muy común el error de pensar que un aceite de mayor graduación es de mejor calidad o más puro que el mismo de menor graduación.
Por esto, a los productores les pedimos información mediante campañas publicitarias objetivas y trasparentes.
Con respecto al etiquetado, hemos observado que en general es correcto en los aceites que encontramos en el mercado. Pero no así en productos que contiene grasas o aceites en su composición. Por ejemplo la mención de “grasas vegetales” sin especificar qué tipo de grasa es, ya que puede ser de origen vegetal como el coco la palma o el palmiste y sin embargo no cuentan con las características en ácidos grasos insaturados y sus beneficios como nos hace creer esta mención.
Transparencia
La transparencia es una demanda que se orienta por un lado a la administración y por otro lado a los productores:
A la administración le pedimos trasparencia en las crisis que afectan a los alimentos, en los estudios de calidad y en los resultados de los controles. Que sean públicos los datos de calidad reconocidos por la administración en las empresas.
A los productores les pedimos responsabilidad y calidad.
Formación
Actualmente, la sociedad reclama formación en todos los sentidos Una formación sanitaria y alimentaria es también necesaria. Desde los niños en los colegios, las amas de casa, las personas mayores, los distintos colectivos (afectados de enfermedades crónicas, deportistas, trabajadores...). Es necesario la educación en los hábitos saludables de vida y en concreto en los valores nutritivos y tecnológicos de nuestros alimentos. Para que cuando llegue la información que demandamos caiga en terreno abonado.
Para este fin podrían ser interesantes intensificar las campañas informativas sobre el aceite de oliva, ya que estamos intentando promocionar una de las tradiciones mas saludables y sabrosas de nuestra cultura a la vez que impulsamos los productos que nos son propios..
A este respecto, somos conscientes desde CECU, que las Asociaciones de Consumidores tenemos un papel importante con la sociedad. Desde este punto de vista, somos elementos críticos y activos en la formación, información, denuncia y demanda de satisfacción de los consumidores.
Es por esto que queremos trasmitir la necesidad de que nuestra voz se deje oír ante todos los sectores implicados en la cadena alimentaria ya que no olvidemos que: Consumidores somos todos
Confederación de Consumidores y Usuarios (cecu)
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