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El sector agrícola almeriense ve en la cooperación el secreto para alcanzar la revolución digital del campo

Las principales comercializadoras de Almería son partidarias de crear bases de datos sectoriales externas para aumentar su competitividad.
España - 09/10/2018
Digitalización
Debate planteado por los dirigentes de las cuatro mayores comercializadoras de Almería.


El pasado miércoles, las principales empresas del sector agrícola almeriense se reunieron en el teatro Cervantes de la capital en torno al evento ‘Agricultura inteligente + Inteligencia Artificial’, organizado por IBM y Cajamar, un espacio en el que la multinacional tecnológica dio a conocer las innovaciones y proyectos que está llevando a cabo en el campo de la inteligencia artificial, a la par que dio voz a empresas de diferentes sectores que ya han iniciado proyectos con esta tecnología.

Un tema que, junto con la digitalización y el Big Data, cada vez se escucha más en los círculos agrícolas de la provincia. Durante el desarrollo del encuentro, el director de Innovación Agroalimentaria de Cajamar, Roberto García Torrente, hizo un repaso por el pasado de la agricultura almeriense, aludiendo a que “hace 60 años, aquí no había nada, era un auténtico desierto y las condiciones de vida eran complicadas, por lo que la alternativa para prosperar era emigrar”, explicando que gracias a tecnologías como el enarenado, la construcción de las primeras infraestructuras de regadíos y la construcción de los primeros invernaderos, “fuimos capaces de producir hortalizas de manera comercial en invierno cuando eso no se hacía en ninguna otra parte de Europa. Y esa innovación también la llevamos a cómo nos organizábamos en estructuras asociativas en la búsqueda de nuevos mercados para vender nuestros productos”. De esta manera, continuaba García Torrente, “el valor de la producción agraria almeriense a día de hoy es mayor que la de Castilla y León, Cataluña y la Comunidad Valenciana, con un total de unos 3,6 millones de toneladas de hortalizas, lo que supone un 25% de todas las hortalizas españolas”, unos datos que según el director de Innovación Agroalimentaria de Cajamar, “equivale a la producción de hortalizas de toda Alemania, producido con sólo el 0,2% de la superficie agraria y el 2% del agua destinada a uso agrícola de España”. Unas cifras que el ponente atribuyó a la inteligencia humana del sector agrícola almeriense y se aventuró a destacar que “si sumamos esa inteligencia humana con la inteligencia artificial, probablemente encontraremos las claves de la agricultura del futuro”.

De esta manera, dio paso García Torrente a los dirigentes de las cuatro comercializadoras más potentes de la provincia de Almería: Enrique de los Ríos, director general de Unica Group, Jesús Barranco, gerente de Alhóndiga La Unión, Miguel López, adjunto a  la Presidencia de Agroponiente, y José Manuel Fernández, gerente de Vicasol: “entre las cuatro, facturan 1200 millones de euros y representan más del 40% de la producción agraria de hortalizas de Almería”, destacaba su presentador. Una importancia por la que Cajamar consideró de relevancia contar con sus experiencias empresariales y su opinión sobre el futuro del agro en torno a la implementación de tecnologías como la inteligencia artificial.

Por su parte, el director general de Unica explicó que “a día de hoy, el sector agro no tiene datos de los que extraer correlaciones y sobre todo causalidades para aumentar la productividad, la rentabilidad, reducir los costos de venta o incidir sobre los precios de comercialización”, por lo que consideró necesario “acercar esos dos mundos, la experiencia del agro almeriense y la tecnología de los datos para ver las posibilidades de sinergias en común”, así como afirmó que en la actualidad, nos encontramos en un momento muy interesante “porque estamos al final de la etapa analógica y al principio de otra en la que el dato pueda ser útil y permita ayudarnos a mejorar la ecuación de productividad o rentabilidad”.

Desde el punto de vista de Alhóndiga La Unión, Jesús Barranco destacó que la importancia de los datos es crucial y cuantos más datos tengamos, mejor nos irá”, considerando la importancia de aplicar un cambio de cultura que propicie “el poder anticiparnos gracias a los datos que tengamos, y poder interpretar cuestiones gracias a la toma de datos en fincas como entrenamiento a un sistema de inteligencia artificial como Watson”, expuso, aludiendo al sistema de inteligencia artificial de IBM. Además, consideró el uso de la tecnología Blockchain, “que ya están aplicando empresas de otros sectores como Cosentino, una oportunidad de diferenciarnos de otros mercados, como el norte de África”. También recogió el testigo de Enrique de los Ríos al referirse a la productividad, reflexionando sobre las tecnologías digitales y la inteligencia artificial como una puerta hacia la competitividad.
En cambio, Miguel López no se mostró tan optimista como sus anteriores compañeros de debate, pues “cualquier cosa que se haga sobre gestión de datos o inteligencia artificial, hay que enmarcarlo en nuestro modelo productivo. Aquí es más complejo hacerlo que en un lugar con grandes terratenientes y una gran extensión, ya que el 27% de los agricultores almerienses tiene explotaciones de menos de dos hectáreas, y el 20% tiene entre dos y cinco hectáreas, lo que resulta en unos 12.000 ó 13.000 agricultores a los que hay que sensibilizar, influir y coordinar para que desarrollen estas actividades en su empresa. Y si las inversiones para hacer esto son costosas, no se van a hacer”, sentenciaba López. No obstante, incidió en la obligación de las compañías de hacer dicha sensibilización, porque, a su juicio, “esto hay que hacerlo. Todo lo que hagamos para tener menos dependencia de los precios, bienvenido sea”, concluyó.

El gerente de Vicasol, durante su turno de palabra, expuso el proceso de digitalización en que se encuentra la cooperativa: “Contamos con unas 4500 unidades homogéneas de cultivo, fincas de entre 5000 y 8000 metros cuadrados, en manos de casi 1000 agricultores que traen todos los días a nuestras instalaciones entre 1 y 1,5 millones de kilos de hortalizas, con cuatro almacenes en los que trabajan 2500 personas para expedir en torno a 250 a 300 pedidos al día”. José Manuel Fernández estableció la dificultad para la implantación de estas tecnologías en que “tenemos más tecnología de la que somos capaces de incorporar: crear una cultura organizativa para cambiar las estructuras de trabajo”, indicaba, por lo que afirmó que “a corto plazo, creo que no vamos a ser capaces de implementarlo, y a medio plazo, tendremos que ver qué sucede”. No obstante, el gerente de Vicasol consideró que “hay mucho por hacer: tenemos una gran cantidad de datos pero ahora hay que hacer un estudio de estos para que nos resulten eficaces para tomar decisiones”, de manera que hizo un llamada de atención a las empresas tecnológicas que puedan proveer a las comercializadoras de “motores de reglas para dar solución a esto”. Además, respondió a la pregunta de Roberto García Torrente sobre qué se podría hacer para que la inteligencia artificial llegue lo más rápido posible al sector, exponiendo que “el agricultor medio almeriense ya tiene en sus explotaciones sensores para riego, clima o luminosidad, por lo que cualquier innovación que suponga un avance claro, se va a adoptar”, aunque matizó que “en las centrales de manipulado hay procesos productivos muy mejorables que, pese a que son muy complicados para los algoritmos que pueda utilizar la inteligencia artificial, podría dar resultados en cuanto a la posibilidad de interactuar e influir en el consumidor final”.

Sobre soluciones para la implementación de las tecnologías de digitalización, Jesús Barraco consideró que “para afrontar la revolución digital, debemos pasar de competir a co-competir, y como empresas del sector debemos preguntarnos si queremos ser líderes de estas tecnologías o seguidores”, reflexionaba, explicando un caso en el que el sector turístico se había unido para obtener información útil para sus negocios: “Hay que crear plataformas digitales que casen el dato del cliente de forma que los datos sean nuestros y poder detectar tendencias y necesidades de consumo”, subrayando que “se puede hacer un prototipo y ver cómo funciona e ir tomando decisiones que nos afecten a todos. Lo mejor es predicar: instaurar el conocimiento, poder verlo y probarlo”.

Una cooperación que Miguel López quiso matizar, especificando que “yo coopero con cualquier empresa para un proyecto grupal, pero que no afecte a mi competitividad. Todo lo que me puedan ofrecer los proveedores de servicios de modo externo y que yo pueda aplicar en mi compañía, bienvenido sea, pero mi información propia no la voy a compartir”, sentenciaba, a la par que explicaba que “nuestra misión es la comercialización de verduras frescas, no meterse en proyectos de este tipo”, aunque indicó la posibilidad de que “las asociaciones de comercialización, e incluso a nivel general, como ha ocurrido en otros sectores, desarrollen una aplicación de Big Data para analizar el ruido en redes sociales y prensa, de manera que podamos actuar inmediatamente sobre lo que se dice”.

Desde su perspectiva, Enrique de los Ríos expuso que “solo con poner en común qué hacen los mejores agricultores, extraer conocimiento e inferir causalidades, Almería aumentaría su productividad en un 30% a un coste cero”. Para ello, explicaba, habría que identificar “en qué estamos de acuerdo y hacer una base de datos ciega para empezar a cooperar entre nosotros, de forma que nuestros agricultores tengan una rentabilidad sostenida diferenciada”.

Una idea final que sirvió a Roberto García Torrente de colofón del acto, explicando el caso de una “base de datos creada por el sector porcino con los principales ratios que marcan la rentabilidad de una explotación, lo que marca los retos que se quieren conseguir”, así como habló del trabajo llevado a cabo por el sector porcino estadounidense para mejorar su imagen en las redes sociales y Youtube, como canales para poder anticiparse e influir en el consumidor, como una posible opción del agro almeriense.

Sin duda, un debate que dio mucho de sí y del que se extrajo que las principales comercializadoras del sector agrícola almeriense ve en la cooperación con bases de datos externas a nivel sectorial la vía más rápida para implementar la revolución digital del campo.

Redacción Infoagro: Lydia Medero


Roberto García Torrente, director de Innovación Agroalimentaria de Cajamar.



García Torrente, explicando el valor añadido de la producción hortofrutícola almeriense.




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