ESPAÑA
Declaración Ronda de Doha
Declaracion conjunta de las Organizaciones Agrarias de los paises desarrollados, emergentes y en desarrollo ante la Ronda de DOHA
Nosotros, los dirigentes agrícolas de los países en desarrollo y desarrollados del mundo entero, compartimos una grave preocupación por la evolución que están tomando las actuales negociaciones
25/07/2008 Asaja

Nosotros, los dirigentes agrícolas de los países en desarrollo y desarrollados del mundo entero, compartimos una grave preocupación por la evolución que están tomando las actuales negociaciones sobre agricultura de la ronda de Doha de la OMC.
Está claro que no es la falta de intercambios comerciales lo que ha causado la crisis alimentaria actual, sino la falta de producción: entre 2000 y 2006 el intercambio mundial de productos agrícolas ha registrado un crecimiento el doble de rápido que el de la producción agrícola mundial. Una ulterior liberalización de los intercambios beneficiará a los grandes grupos agrícolas latifundistas y a los negociantes multinacionales, en detrimento de los pequeños agricultores más vulnerables, obstaculizando así el desarrollo agrícola y rural en los países que más lo necesitan.
Damos nuestro mayor apoyo al objetivo de que todos los miembros de la OMC respeten las mismas normas, claras, transparentes y previsibles, por las que se rijan los intercambios comerciales; y de que las negociaciones culminen con un resultado equilibrado que contribuya al crecimiento y al empleo, a la vez que reduzca la pobreza y el hambre en el mundo.
No obstante, la liberalización debe atemperarse por la necesidad de proporcionarles a los agricultores del mundo entero los medios e incentivos necesarios para que su producción sea rentable y para que puedan realizar su potencial de producción de manera sostenible, satisfaciendo así la creciente demanda de productos alimenticios que se está registrando actualmente a nivel mundial.
Nos tememos que las propuestas que están sobre la mesa de la OMC van a menoscabar la capacidad de muchos países del mundo entero de proporcionar a sus ciudadanos la tan urgentemente necesitada seguridad alimentaria y la estabilidad. Siendo así, más vale que no haya acuerdo, en lugar de un mal acuerdo.
Por esta razón, somos de la opinión de que los siguientes principios y propuestas de base deben ser recogidos plenamente en el resultado de las negociaciones sobre las modalidades aplicables a la agricultura:
Principios de base
Todos los países deben tener derecho a producir para satisfacer su consumo interior, de manera que mejore su tasa de autosuficiencia y que quede garantizada su seguridad alimentaria;
Las normas aplicables a los intercambios deben permitir la aplicación de determinadas medidas de política agraria, particularmente la gestión de la oferta, destinadas a promover la estabilidad de los abastecimientos de productos alimenticios y de los precios;
Debe preverse un tratamiento especial y diferenciado, así como medidas de capacitación para los países en desarrollo, que les permitan afrontar sus verdaderas preocupaciones como agricultores vulnerables de escasos recursos en pequeñas explotaciones.
Todos los países tienen derecho a satisfacer las necesidades no comerciales de sus ciudadanos, y particularmente la seguridad alimentaria, el medio ambiente, el bienestar de los animales y las necesidades de su medio rural.
Propuestas
Las propuestas del Presidente Falconer deben cambiarse en el sentido siguiente:
Las reducciones arancelarias deben reflejar la posición de todos los miembros de la OMC, no sólo de los principales exportadores de productos agrícolas;
Cada país debe poder designar él mismo un número adecuado de productos sensibles, cuyos productos deben ser tratados con un máximo de flexibilidad tanto por lo relativo a los aranceles como a los contingentes arancelarios, teniendo debidamente en cuenta su carácter sensible;
Cualquier forma de fijación de techos arancelarios es totalmente inaceptable;
Las condiciones aplicables a los productos especiales deberían responder a los objetivos de desarrollo de las zonas rurales, de la seguridad alimentaria y de la subsistencia, teniendo en cuenta los factores agro-climáticos, demográficos y de empleo;
Las normas de la OMC no deben socavar el acceso preferencial dado a las importaciones de los países menos desarrollados y de los países ACP;
Deben mantenerse las cláusulas de salvaguardia destinadas a hacer frente a las oleadas de importaciones y/o a la volatilidad de los precios, tanto en beneficio de los países en desarrollo como de los países desarrollados.
Debe preverse un tratamiento paralelo para todas las formas de apoyo a las exportaciones, de manera que se asegure la existencia de normas previsibles, transparentes y que no causen distorsiones a los intercambios.
Deberían aplicarse normas reforzadas, - con tratamiento especial y diferenciado para los países en desarrollo -, a la prohibición/restricción de las exportaciones y a las tasas de exportación, de manera que quede asegurada la disponibilidad de productos alimenticios en todos los países.
Deben aplicarse normas reforzadas de protección de la biodiversidad y de las indicaciones geográficas.