El ministro de Agricultura, Miguel Arias, consideró hoy un
"error" la moratoria de la Unión Europea (UE) a la autorización de
nuevos organismos genéticamente modificados (OGM), puesto que otros países están
tomando la delantera en esta producción.
Arias, quien hizo estas declaraciones al término de su conferencia en el
Congreso de la Federación Internacional de Periodistas Agrarios (IFAJ), que se
celebra en Valencia hasta el 23 de mayo, aseguró que "hay que se
prudentes, pero también es necesario autorizar nuevas variedades".
El ministro explicó que países como Estados Unidos, Canadá y Argentina están
llevando la delantera en este asunto, mientras que la Unión Europea está
utilizando un "doble lenguaje", ya que permite los OGM para medicina
humana y no para la mejora de los productos agroalimentarios, lo que supone un
"atraso".
Añadió que "en cuanto se culminen las nuevas directivas comunitarias
sobre etiquetado y trazabilidad será el momento de levantar la moratoria y
autorizar nuevas variedades una vez se presenten rigurosos e independientes análisis
de riesgo sobre el OGM concreto".
El ministro expresó que en su responsabilidad por la Presidencia española de
la UE se incluye la de aprobar una posición común sobre la integración de los
países candidatos, pero resaltó que "aún no hay unanimidad, ya que diez
países apoyan los pagos directos a estos agricultores, mientras que Alemania,
Reino Unido, Suecia y Países Bajos lo bloquean".
En su opinión, es necesario que la agricultura de los países candidatos entre
en un proceso de reestructuración, por lo que está de acuerdo con el periodo
transitorio de 10 años y con los porcentajes, al tiempo que afirmó que
"tienen que recibir ayudas directas, puesto que no creo en una Europa de
dos velocidades".
Arias apuntó que la nueva política agraria estadounidense (Farm Bill) "da
argumentos a los que defendemos las ayudas a la agricultura en la Unión
Europea".
Expuso que "no entiendo que la UE reduzca sus ayudas a la agricultura por
problemas presupuestarios, porque tenemos el compromiso político de mantener el
tejido rural".
Anunció que en el último Consejo de Ministros de Agricultura de la UE la
Comisión presentará las revisiones a la Política Agrícola Común (PAC) y
apuntó que "no creo que se produzca una reducción al apoyo a la
agricultura, al tiempo que añadió que "lo peor sería que se desmantelara
esta política y se renacionalizara".
Confió en que el traspaso del presupuesto del primer al segundo pilar sea
"moderado" y en que la PAC y la Política Común de Pesca sean
"comunes y bajo el principio de la solidaridad financiera".
Añadió que España apuesta por contratos de larga duración para los
inmigrantes que trabajan en el campo, de manera que coordinándolos con los
representantes agrarios estos trabajadores (100.000 actualmente) "empiecen
con la campaña de la fresa en Huelva y terminen con la de la avellana en
Tarragona".
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