La organización ecologista Greenpeace denunció que la
Comisión Europea tiene un "estudio secreto" que indica que la
implantación de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) elevará los
costes de cultivo para los agricultores.
Greenpeace asegura que la Comisión Europea ha preparado "un estudio
secreto", en el que indica que si los cultivos OGM se comercializan en
Europa se incrementarán los gastos de producción "de forma
insostenible", especialmente para la agricultura biológica y para la
colza.
La Comisión Europea reconoció que está preparando un estudio sobre el tema,
pero negó que sea "secreto", sino que se publicará cuando esté
listo, porque Bruselas "no tiene nada que esconder", dijo el portavoz
de Agricultura, Gregor Kreuzhuber.
Además, calificó de "presuntuosas y exageradas" las acusaciones de
Greenpeace.
Greenpeace señaló que la Comisión Europea ordenó ese estudio en mayo de
2000, para examinar la coexistencia de cultivos transgénicos con tradicionales,
al Instituto de Estudios Tecnológicos Prospectivos del Centro de Investigación
Conjunta de la UE.
La organización ecologista denunció que, en enero de 2002, cuando Bruselas
recibió ese trabajo, decidió "mantenerlo en secreto por sus implicaciones
políticas".
La organización no gubernamental asegura que el informe indica que la producción
de colza y la coexistencia de cultivos OGM y convencionales en la misma región
"es técnicamente posible pero difícil económicamente", por los
costes adicionales y los cambios complejos que se requerirán para evitar la
contaminación de campos tradicionales con los de transgénicos.
Tanto los productores de agricultura convencional como biológica "estarán
obligados a dejar de guardar sus semillas, por el alto riesgo de que estén
contaminadas con OGM", según Greenpeace.
Esta asociación ecologista resalta que "los pequeños agricultores
afrontarán costes altos si se comparan con las grandes empresas" y añade
que la siembra de cultivos OGM y plantaciones tradicionales en la misma
explotación "puede ser poco realista".
El portavoz comunitario de Agricultura indicó que el informe que prepara
Bruselas, es uno de los "muchos estudios que se hacen" y está basado
en simulaciones por ordenador.
Añadió que el propio comisario de Agricultura, Franz Fischler, ha dicho en
varias ocasiones que la implantación de OGM significará la puesta en marcha de
medidas adicionales para evitar que los campos convencionales y de agricultura
biológica se contaminen con estos organismos.
Kreuzhuber recalcó que "esto no significa que tengan que dejar su oficio,
como ha dicho Greenpeace" y que, de todas formas "es complicado
evaluar el efecto económico que tendrá para los agricultores, porque los
estudios se han hecho en simulación por ordenador".