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España-agricultura: Las CCAE defienden el fomento del cooperativismo ante el difícil reto agrario
La Confederación de Cooperativas Agrarias de España (CCAE) defendió que desde las distintas Administraciones fomenten el asociacionismo cooperativo ante el difícil reto al que se enfrenta la agricultura en unos mercados cada vez más competitivos y concentrados.
Así lo explicó en Madrid en conferencia de prensa el director general de CCAE, Eduardo Baamonde, para presentar las principales conclusiones del Libro Blanco del Cooperativismo Agrario, quien destacó que "las cooperativas están condenadas a jugar un papel decisivo en la agricultura".
Mencionó los retos que tiene ante si el sector de cara a la revisión de la Política Agraria Común (PAC), la ampliación comunitaria, las negociaciones en la Organización Mundial de Comercio, "elementos que condicionarán la política agrícola", además de las nuevas demandas de calidad y medioambientales de los consumidores.
El presidente de CCAE, José María Luqui, señaló que el Ministerio de Agricultura anunció su propósito de redactar el Libro Blanco de la Agricultura y del Desarrollo Rural y asumió el compromiso de dedicar un capítulo al cooperativismo para lo que encargó a la Confederación un documento que reflejara la realidad de este sector.
Baamonde recalcó que la actividad de las cooperativas está profundamente arraigada en la actividad productora, transformadora y comercializadora del sector agrario español, con una facturación que, con datos de 2000, ascendió a 1,8 billones de pesetas (10.818 millones de euros), un 40 por ciento de la Producción Final Agraria de España.
Precisó, respecto al número de asociados en las cooperativas (983.000 socios), que disminuye en menor proporción que el de agricultores y destacó la mayor profesionalización y la mayor tendencia a la estabilidad de los miembros cooperativistas.
Por ello instó a que en los próximos años se desarrollen políticas encaminadas a la atracción de socios a las cooperativas y a fomentar líneas de integración y fusión de las mismas para aumentar su capacidad de negociación.
El 56 por ciento de lo que consumen los españoles es comercializado por cinco grandes cadenas de distribución, comentó Baamonde, quién apuntó que frente a la cada vez mayor concentración de proveedores, una mayor capacidad de presión, el futuro de las cooperativas pasa además por acortar la cadena de intermediarios para captar el mayor valor añadido.
El director general de CCAE demandó a las Administraciones un trato diferente del resto de la industria, "una discriminación positiva" no sólo en el acceso de las ayudas, sino también en el reparto de derechos de producción y en el que también se incluirían los incentivos a los procesos de concentración.
Para justificar esta demanda comentó que las cooperativas están muy ligadas al desarrollo económico del medio rural y son empresas estables -"algo que las multinacionales no conocen"-, están implantadas en zonas desfavorecidas y cuentan con una estructura organizativa clave para la reordenación de la actividad agraria.
Además, las cooperativas están en condiciones de garantizar la trazabilidad de los productos de sus asociados, desde el suministro de inputs, siguiendo por la actividad productiva y transformación del producto, hasta su comercialización, "algo que resulta más difícil a una empresa privada".
Otras de las medidas dirigidas a la Administración son también el fomento de la profesionalización y asistencia técnica, el refuerzo de la participación de las cooperativas en el Desarrollo Rural y mejora de las estructuras productivas a través de cofinanciación de inversiones, entre otras.
Baamonde concluyó que el sector agrario soportará difícilmente la presión del mercado sin estructuras como las cooperativas, porque "la principal fuente de rentas de los agricultores no son las ayudas, sino el propio mercado"
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