El secretario general de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA),
Javier Sánchez, pidió al consejero de Agricultura, Gonzalo Arguilé, que
traslade la "situación catastrófica" que atraviesa el campo aragonés
al ministro Miguel Arias, al considerar que más del 55 por ciento debe ser
declarado "zona catastrófica".
Según explicó Sánchez antes de reunirse con Arguilé, el fin de esta petición
es que "se pongan en funcionamiento medidas y fondos estructurales".
En opinión del secretario general de UAGA, es "necesario" que se abra
el debate político hacia una ley básica de agricultura y desarrollo rural,
encaminada hacia un modelo de explotación familiar.
Esta ley contaría con todos los recursos comunitarios, tanto en pagas
compensatorios como en ayudas estructurales y el derecho a producir un
determinado cupo de producción sobre algunos productos, como "alfalfa,
terneros, aceite o arroz".
Señaló como un "verdadero problema" la grave sequía que atraviesa
el campo aragonés, que no es nuevo, al tiempo que solicitó de "manera
urgente" la reforma de los seguros agrarios, para que sean "eficaces y
cubran los costes de producción y la mano de obra del agricultor".
Se refirió además a las grandes heladas que sufrió el olivar aragonés y,
sobre este asunto, hizo un llamamiento a Arias para saber "a qué se
refiere cuando habla de los problemas del olivar", puesto que UAGA
considera que no debe hablar únicamente del catalán porque supondría un
"nuevo desprecio" al aragonés.
En este sentido, manifestó su interés por conocer si la consejería de
Agricultura "está defendiendo con firmeza y contundencia la grave situación
que atraviesan 33.000 hectáreas de olivar aragonés", de las que más del
50 por ciento "no tiene posibilidades de recuperación".
En su opinión, deben ser las tres administraciones, la autonómica, la nacional
y la europea, las que actúen por medio de los fondos regionales y estructurales
para "garantizar la supervivencia de las miles de explotaciones que se
dedican a producir un aceite de calidad".
Asimismo, dijo que la valoración inicial para recobrar el campo aragonés era
de mil millones de pesetas, pero subrayó que a esta cifra "hay que sumar
el plan de choque" necesario para el olivar aragonés.
Añadió que en estos momentos los productores de aceituna "se ven en la
obligación de arrancar los árboles que se han muerto" con el objeto de
garantizar su supervivencia en los próximos años.
También se refirió a la Ley del Pirineo, cuyo borrador, en su opinión,
"no está completo", ya que en dos párrafos "se ventila todo el
problema de la agricultura y la ganadería en esta zona", si bien destacó
que UAGA apoyará la labor del Gobierno aragonés si continúa con la posición
que mantuvo en julio de 2000, en la que participaron todas las organizaciones
agrarias y asociaciones.
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