La consejera de Agricultura, Maria Angels Ramón-Llin, anunció en Castellón
que su departamento y el Instituto Valenciano de Exportaciones (IVEX) están
buscando mercados alternativos para las clementinas valencianas, en caso de que
el conflicto con Estados Unidos no se resuelve para la próxima campaña.
Ramón-Llin, que realizó estas declaraciones durante la inauguración de la
nueva sede de la Federación Provincial de Agricultores de Castellón (FEPAC),
señaló la vía del diálogo y la denuncia planteada por la Unión Europea ante
la Organización Mundial de Comercio como acciones para hacer frente al veto de
los estados Unidos a las clementinas.
"El problema no es sólo español", señaló la titular de
Agricultura, ya que la Unión Europea también presentará una denuncia ante el
veto norteamericano, según indicó.
Según Ramón-Llin, "las autoridades estadounidenses han visto que toda la
Unión Europea está dispuesta a tomar otras medidas para evitar actuaciones
unilaterales sin ningún tipo de elemento objetivo".
Ramón Llin explicó que la revisión del protocolo que Estados Unidos y España
mantienen para la comercialización de cítricos no requiere un cierre de
fronteras, aseguró que no es la primera vez que Estados Unidos "comete un
atropello de este tipo" y consideró "exacerbado" el
proteccionismo de las autoridades norteamericanas.
La consejera de Agricultura señaló que la elaboración de otro protocolo que
establezca medidas que endurezcan las exportaciones de clementinas españolas a
Estados Unidos supondría una "desigualdad de trato", puesto que los cítricos
procedentes de otros países pasan por "menos controles".
Ramón-Llin recordó una reunión que próximamente se celebrará en Washington
para abordar este asunto, resaltó que el conflicto "debe estar resuelto en
abril en un sentido u otro" y dijo que, en el peor de los casos, se buscarán
mercados alternativos para que no se saturen los mercados europeos.
Por su parte, el presidente nacional de Asaja, Pedro Barato, pidió que "se
pague con la misma moneda a Estados Unidos" y exigió a los poderes públicos
"contundencia" ante la postura de las autoridades norteamericanas.
A juicio de Barato, si el diálogo y la denuncia no funcionan "hay que
buscar otras fórmulas para evitar que se siga aplicando la ley del
embudo".
"No nos podemos amilanar ante los comportamientos de determinados países
contra el sector citrícola", señaló Barato, quien recordó que los
exportadores citrícolas españoles no han demostrado ningún incumplimiento del
protocolo y destacó que el problema de las clementinas "se puede extender
a otros productos".
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