El informe sobre la percepción social de la biotecnología, elaborado por la
Fundació Víctor Grífols i Lucas y el Centro de Referencia en Biotecnología (Cerba)
de Cataluña, alerta de que la desconfianza hacia esta disciplina puede provocar
el abandono de algunas líneas de investigación.
Según publica Monsanto en su boletín, la presidenta de Grífols, Victoria
Camps, y el director del centro catalán, Ernest Giralt, recalcan que las críticas
de "ecologistas y anti-globalización, así como políticos que hacen
bandera en torno la naturaleza", son decisivas para la aceptación pública
de la biotecnología.
En este sentido, denuncia que los escándalos alimentarios han generado confusión
en el consumidor, que suele mezclarlos con las novedades respecto a esta
materia.
Subrayó la preocupación de la sociedad española por los posibles riesgos que
entraña la diseminación de organismos modificados para el medio ambiente y la
salud humana, así como con la aplicación de la biotecnología a las semillas,
los alimentos y los piensos.
A pesar de esta concepción generalizada, el informe afirma que no existe
ninguna prueba científica de que los OGM autorizados tengan efectos nocivos
para la salud de las personas o el medio ambiente.
Recomienda aplicar la precaución a la investigación, acorde con la Directiva
comunitaria 2001/18 sobre la liberación de OGM en el medio ambiente a fin de
evitar esta concepción generalizada.
Recuerda que el objeto de esta normativa es impulsar un sistema de trazabilidad
a todos los niveles, establecer un marco armonizado para piensos que contengan
OMG, crear un régimen de etiquetado que permita al consumidor una verdadera
elección y garantizar que todos los sectores están regulados por disposiciones
equivalentes
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