El Servicio de Sanidad Animal y Vegetal (Aphis) del
Departamento norteamericano de Agricultura ha propuesto, entre las
modificaciones al Protocolo de exportación de clementinas, sustituir el método
para erradicar la mosca del mediterráneo en las zonas productoras españolas
por considerarlo ineficaz.
Según el informe remitido por el Departamento norteamericano al Ministerio de
Agricultura español el pasado jueves, día 21, y en el que precisaba qué
puntos del Protocolo debían ser modificados, el mosquero "nadal"
utilizado en las explotaciones nacionales habría de ser sustituido por el de
tipo "delta", "más eficiente".
La diferencia entre los sistemas, ambos fabricados en plástico, conteniendo un
atrayente para el insecto y patentados por EEUU, es su forma, la del primero cilíndrica
y la del segundo triangular.
El texto resalta la preocupación de los técnicos del Servicio nacional de
Sanidad Vegetal por el empleo de este método e insiste en incluir su propuesta
en los programas autonómicos para la instalación de mosqueros, además de
formar a los agricultores en su manejo.
Respecto al número de mosquiteros, el informe mantiene las 800 unidades
exigidas en la Comunidad Valencia -uno por cada 200 hectáreas de cultivo- y
requiere al resto de regiones productoras que apliquen sistemas similares.
Establece que la colocación de mosqueros deberá efectuarse "entre el 1 de
mayo y el 1 de noviembre de cada año o hasta que las capturas se reduzcan a
menos de 0,01 moscas atrapadas por mosquitero y día", así como que el
aparato no puede permanecer instalado más de dos semanas.
Requiere un mínimo de un mosqueros por explotación, además de uno adicional
por cada 20 hectáreas hasta un máximo de cinco por kilómetro plantado, y
obliga a finalizar la instalación seis semanas antes de iniciarse la recogida
de los cítricos.
Respecto al tratamiento en frío de la fruta cuyo fin es liberarla de las larvas
que hubieran superado los anteriores métodos, el Departamento estudia aumentar
el número de sensores de temperatura como ya hizo con cítricos procedentes de
la República de Sudáfrica.
En cuanto a las labores de investigación, el informe señala que "si se
detectan larvas vivas de mosca a la llegada del envío o tras su liberación en
EEUU, el producto será retenido para su estudio", asunto criticado por el
sector español que argumenta que, una vez desembarcada la fruta, ya no es
responsable de su estado sanitario.
Para la interprofesional citrícola Intercitrus, el punto menos aceptable de los
propuestos es el relativo a las penalizaciones, ya que "la Administración
norteamericana no es competente para multar a los productores españoles",
según su presidente, Cirilo Arnandis

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