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ESTRATEGIAS DE CRECIMIENTO DE LAS EMPRESAS DE DISTRIBUCIÓN COMERCIAL DE PRODUCTOS DE GRAN CONSUMO QUE OPERAN EN ESPAÑA (2ª parte)
Strategies of the companies distribution of products of great consumption in Spain

Capítulo I: Introducción
1. Justificación De La Investigación
2. Objetivos Del Estudio
3. Diseño Y Metodología De La Investigación
4. Plan De Trabajo

Capítulo II: Evolución De La Distribución Comercial En España
1. La Distribución Comercial En España

2. Teorías Explicativas De La Evolución De Las Formas Comerciales
3. Evolución General De La Distribución Comercial En España
4. Evolución De Las Formas Comerciales En España

Capítulo III: Estrategias De Crecimiento De Las Empresas De Distribución
Comercial De Productos De Gran Consumo Que Operan En España
1. Introducción
2. Crecimiento Interno U Orgánico Y Crecimiento Externo
3. Estrategias De Crecimiento

Capítulo IV: Aspectos Metodológicos De La Investigación
1. Diseño De La Investigación
2. Obtención De La Información
3. Tratamiento De Los Datos
4. Análisis De Los Datos. Técnicas Estadísticas Utilizadas

Capítulo V: Resultados Básicos De La Investigación
1. Planteamiento General
2. Análisis Descriptivo De Las Empresas
3. Relaciones Entre Variables

Capítulo VI: Identificación Y Análisis De Grupos Estratégicos
1. Planteamiento General
2. Aplicación Del Análisis De Grupos
3. Identificación Y Caracterización De Los Grupos Estratégicos

Capítulo VII: Conclusiones Y Futuras Líneas De Investigación
1. Planteamiento General
2. Conclusiones Del Estudio
3. Limitaciones Y Futuras Líneas De Investigación

Bibliografía

 
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CAPÍTULO II: EVOLUCIÓN DE LA DISTRIBUCIÓN COMERCIAL EN ESPAÑA

1. LA DISTRIBUCIÓN COMERCIAL EN ESPAÑA

La distribución comercial es un sector de actividad muy importante dentro del conjunto del sistema económico español. Este hecho lo demuestran los datos de la aportación al PIB, la incidencia inflacionista, el empleo creado y los costes generados.

Los principales protagonistas de la distribución comercial en España son, en primer lugar, el comercio minorista y, en segundo lugar, el comercio mayorista. Tanto el comercio minorista como el mayorista empiezan a ser unos sectores de actividad importantes en España a partir de los años sesenta gracias a los movimientos migratorios, al crecimiento de la renta y al desarrollo del turismo, que provoca el paso de un período de comercio tradicional a un período de distribución masiva, caracterizándose por la introducción y fuerte desarrollo del sistema de venta en régimen de autoservicio.

En la actualidad, la distribución comercial en España se caracteriza por el funcionamiento paralelo de dos sistemas: por una parte, un sistema basado en un comercio tradicional, formado por numerosos pequeños establecimientos, con equipamientos comerciales anticuados e ineficientes, que actúan de forma independiente, que tienen un bajo nivel de capacitación, una estructura familiar del personal, dificultades financieras, etc., por lo que este sistema se encuentra en una situación de difícil pervivencia, que se traduce en el progresivo cierre de este tipo de establecimientos y en una drástica pérdida de cuota de mercado; y por otra parte, un sistema basado en la introducción de nuevas formas comerciales que operan bajo el sistema de autoservicio formado por grandes organizaciones comerciales que poseen un gran poder de compra, que están cada vez más concentradas, que utilizan constantemente las innovaciones de las técnicas de venta y de gestión, y que en general, están preparadas para poder adaptarse a los cambios de las condiciones del entorno. Esta situación de dualismo no equilibrado dentro de la distribución comercial provoca una canibalización constante del comercio tradicional por el sistema formado por las grandes organizaciones con régimen de venta basado en el autoservicio.

Este hecho se traduce en que el dominio de la distribución comercial en España se encuentra en posesión de muy pocas compañías, fundamentalmente empresas que trabajan el formato del hipermercado y supermercado. En este sentido, las primeras compañías del ranking de la distribución comercial en España lo ocupan básicamente empresas de hipermercados y supermercados.

Por tanto, la distribución comercial en España se configura como un sector con una estructura de carácter oligopolístico con muy pocos grandes grupos dominando los diferentes formatos más relevantes (hipermercados, supermercados y tiendas descuento), y donde la dinámica competitiva intertipo e intratipo es muy intensa.

1.1. Concepto y dimensiones de la distribución comercial

El objetivo de la distribución comercial es poner en contacto a los productores con los consumidores. La distribución comercial es un sector de actividad con importantes repercusiones sociales y económicas en todos los países desarrollados. Además, la distribución comercial es un instrumento o variable de marketing al igual que lo son el producto, el precio y la promoción.

Para que las ventas de una empresa se produzcan no basta con tener un buen producto, a un buen precio y que sea conocido por los consumidores, sino que además, es necesario que se encuentre en el lugar y momento adecuados para que ese producto sea accesible al consumidor (Cruz Roche, 1991, p. 250). Además, la separación geográfica entre vendedores y compradores hace necesaria una función que acerque los productos desde los lugares donde son fabricados hasta los lugares donde son consumidos. Desde este punto de vista, la distribución comercial se puede definir como la función o instrumento del marketing que relaciona la producción con el consumo y cuya misión es poner el producto a disposición del consumidor en la cantidad demandada, en el momento en que lo necesite y en el lugar donde desee adquirirlo, desarrollando, además un conjunto de actividades como pueden ser las de información, promoción y presentación del producto en el punto de venta a fin de estimular la compra por parte de los consumidores (Santesmases, 1999, p. 509).

La distribución comercial, al encontrase entre la producción y el consumo, va a crear utilidades a los consumidores y servicios a los productores. La distribución crea al consumidor utilidad de lugar, de tiempo, de forma y de creación de surtidos y de posesión (Vázquez y Trespalacios, 1997, pp. 28-29):

1. Utilidad de lugar. Es creada por la distribución comercial mediante el transporte de los productos desde los lugares de producción hasta los de consumo, y también mediante la existencia de suficientes puntos de venta próximos al lugar donde el consumidor necesite el producto.

2. Utilidad de tiempo. La distribución comercial pone el producto disponible en el momento en que el consumidor desea consumirlo. Para ello, el distribuidor comercial deberá almacenar el producto en los almacenes o en las estanterías de los puntos de venta a la espera del momento en que el consumidor lo solicite, evitándole de este modo que tenga que comprar y guardar grandes cantidades de producto para su posterior consumo.

3. Utilidad de forma y de creación de surtidos. La distribución comercial adapta el producto comercializado a las necesidades de los consumidores. Por otra parte, la producción tiende y debe tender hacia la especialización para ser más eficiente, mientras que el consumo tiende a la complejidad, de tal forma que la distribución comercial creará surtidos de productos ajustados a las necesidades del consumidor para que pueda adquirirlos conjuntamente.

4. Utilidad de posesión. Finalmente, con la entrega de la cantidad de producto solicitada por el consumidor, la distribución comercial contribuye a crear utilidad de posesión, ya que para que el producto genere utilidad al cliente es necesario que adquiera la propiedad o la posesión del mismo y pueda consumirlo.

Estas utilidades creadas por la distribución comercial para los consumidores tienen una relación directa con los servicios que crea la distribución comercial para los productores. Estos servicios serían de transporte, almacenamiento, “finalización del producto”, información, financiación y asunción de riesgos:

1. Servicios de transporte. La distribución comercial transporta los productos desde la fábrica hasta los puntos de venta. Esto se debe a que las actividades productivas se encuentran concentradas en localizaciones donde pueden obtener mejores ventajas de oportunidad (por ejemplo, en mano de obra, materias primas, tecnología, terrenos, etc.) mientras que los consumidores se encuentran concentrados en grandes ciudades o en pequeñísimas poblaciones.

2. Servicios de almacenamiento. La distribución comercial almacena los productos después de que salen de la cadena de fabricación, y por tanto, el productor no debe preocuparse por problemas de almacenamiento de stocks. Además, se debe tener en cuenta que el ritmo entre producción y consumo es distinto: la producción sigue un ritmo discreto, es decir, se produce cuando las condiciones son más ventajosas, mientras que el ritmo del consumo es continuo, de tal forma que la distribución se encargará de almacenar los productos para cuando el consumidor los solicite.




3. Servicios de "finalización del producto". Estos servicios incluyen el fraccionamiento, la clasificación, la normalización, la presentación (envase, empaquetamiento), etc., y son creados también por la distribución comercial.

4. Servicios de información. La distribución comercial informa al productor o fabricante sobre determinados aspectos relevantes, como pueden ser precios, calidades, cantidades, establecimiento de contactos, etc. Esta información es muy valiosa para el productor, ya que la distribución comercial está en contacto constante con el consumidor conociendo de manera más próxima sus necesidades.

5. Servicios de financiación. En muchas ocasiones la distribución comercial financia al fabricante debido a que compra sus productos pagándolos por ejemplo a 30 días y el distribuidor tarda en venderlos más tiempo. En la actualidad, esta situación es contraria para el caso de las grandes empresas de distribución, ya que pagan a los productores a un plazo de tiempo superior al que ellos tardan en vender esos productos, por lo que es el fabricante el que financia a los distribuidores.

6. Asunción de riesgos. La distribución comercial asume riesgos al comprar los productos al fabricante, ya que puede ocurrir que estos no se vendan porque queden obsoletos, se estropeen en el almacén, los roben, etc. Estos riesgos no los corre el fabricante desde el momento que pone sus productos a disposición de la distribución comercial. Generalmente, estos riesgos suelen ser cubiertos por la distribución comercial a través del pago de pólizas de seguros.

En definitiva, la distribución comercial es el puente que une la producción con el consumo debido a que ofrece al consumidor “el producto adecuado, en el lugar adecuado y en el momento adecuado”. Las utilidades que son añadidas a los productos para los consumidores, así como los servicios ofrecidos a los productores suponen un coste que elevará el precio de venta de los productos. Este coste deberá ser razonable y acorde con las utilidades y servicios creados para que el consumidor esté dispuesto a pagarlo.

Desde el punto de vista macroeconómico, la distribución permite además una mejor asignación de los recursos económicos al poder especializarse la producción por zonas geográficas, en función de los recursos naturales de las mismas y de la capacidad y formación de sus habitantes facilitando la distribución posteriormente que los excedentes puedan ser intercambiados entre zonas geográficas por otros productos que se necesitan y no se disponen (Santesmases, 1999, pp. 509-510). Por tanto, la distribución comercial tiene la función económica de facilitar los intercambios de bienes y servicios reduciendo costes al poner en contacto la producción y el consumo, de tal forma que favorece el desarrollo industrial y satisface las necesidades de compra de la población.

CUADRO Nº II.1: CONCEPTO DE DISTRIBUCIÓN COMERCIAL

1.2. Importancia de la distribución comercial en España

La distribución comercial es un sector de actividad muy importante dentro del conjunto del sistema económico de todos los países desarrollados. Las causas por las que hoy se considera a la distribución comercial como un sector específico dentro del sistema económico en su conjunto son la expansión de la producción y la correspondiente evolución seguida por los mercados a lo largo de este siglo (Casares y Rebollo, 1996, p. 21). Para el caso español, la distribución comercial es un sector de actividad muy importante desde el punto de vista económico y social, como lo demuestran datos sobre la aportación al Producto Interior Bruto (PIB), la incidencia inflacionista, el empleo generado y los costes de distribución.

1.2.1. Aportación al PIB de la distribución comercial

Es aproximadamente del 14%, manteniéndose esta aportación más o menos constante desde 1.980. La aportación al PIB se ha mantenido más o menos constante en las últimas décadas debido a que han existido dos fuerzas contrapuestas (Vázquez y Trespalacios, 1997, p. 49): por un lado, existe una fuerza que provoca que la aportación al PIB se reduzca debido a que el sistema de distribución comercial ha evolucionado favorablemente consiguiéndose una mayor eficiencia del sistema como consecuencia del uso de tecnologías avanzadas y de un mayor nivel de competencia, por lo que se pueden desarrollar las mismas actividades consumiendo menos recursos; pero por otro lado, existe una fuerza contraria que induce a que se incremente la aportación al PIB, debido a que cada día se demandan mayor número de servicios de distribución como consecuencia de las mayores exigencias de los consumidores, por lo que habrá que consumir más recursos para poder producir esa multiplicidad de nuevos servicios. Por estas dos fuerzas contrapuestas (mejora de la eficiencia del sistema y demanda de mayor número de servicios) la aportación al PIB del sistema de distribución comercial se mantiene constante.

Este hecho se ha producido de forma similar en otros países miembros de la Unión Europea. Si se comparan los datos de España con los de los países más desarrollados de la Unión Europea se observa que la participación en el PIB de la distribución comercial española se encuentra relativamente elevada (9% en Alemania y 12% en Francia), suponiendo una calidad y cantidad equivalente de servicios comerciales ofrecida en esos países en comparación con los ofrecidos por la distribución comercial en España. Esto quiere decir que para producir unos servicios comerciales que suponemos similares, el sistema de distribución comercial en esos países consume una menor cantidad de recursos relativamente al total del PIB. Esta situación supone una desventaja competitiva para España, máxime cuando la tendencia en España es el mantenimiento de la misma productividad. Siguiendo el mismo planteamiento, el caso contrario se observa con los países de la Unión Europea menos desarrollados (16% Italia y 19% Portugal) con respecto a España.

1.2.2. Incidencia inflacionista de la distribución comercial

La distribución comercial ha tenido un efecto inflacionista en la economía española . Los factores que pueden explicar este hecho son, en primer lugar, el incremento de la cantidad, variedad y calidad de los servicios comerciales ofertados (incremento de horarios comerciales, ampliación de los surtidos, aumento del tamaño de los establecimientos, mejora en la presentación, facilidades de pago…), lo que supone una mayor utilización de recursos y una mayor cualificación de éstos, lo que debe explicar el mayor precio pagado por las actividades de distribución por parte de los consumidores; en segundo lugar, las dificultades para generar ganancias notables de productividad en las actividades de servicios (y si éstas se generan no se trasladan al precio final de los productos); y finalmente, las especiales características de la competencia en el comercio (monopolios u oligopolios espaciales limitados, competencia monopolística…) (Casares y Rebollo, 1996, p. 199).

1.2.3. Empleo por la distribución comercial

En el segundo trimestre del año 2001 la población activa del comercio representaba el 15,41% de la población activa total de España y la población ocupada el 15,91%, es decir, 2.339.400 personas. El sector de la distribución comercial es en España el segundo mayor en importancia como generador de empleo, puesto que sólo le supera en número de ocupados el conjunto de industrias manufactureras.

De la población ocupada en el sector de la distribución comercial el reparto por sexos es 54,27% hombres y 45,73% mujeres, siendo la distribución por actividades aproximadamente la siguiente: 64% comercio minorista, 22% comercio mayorista y 14% rama 50 de la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (comercio de vehículos de motor y combustibles) , como indican los cuadros nº II.2 y nº II.3 .

CUADRO Nº II.2 EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN ACTIVA Y OCUPADA EN ESPAÑA Y EN EL SECTOR COMERCIO

CUADRO Nº II.3: OCUPADOS DEL COMERCIO POR RAMAS DE ACTIVIDAD Y SEXO

Se debe resaltar, por una parte, el proceso de cambio en el mercado laboral comercial debido a la presencia cada vez mayor del empleo femenino en este sector y, por otra parte, la gran importancia que tiene el comercio minorista total (incluyendo el comercio de vehículos de motor y combustibles) al absorber prácticamente el 78% del total de ocupados (ver cuadros nº II.2 y nº II.3).

Además, el sector de la distribución comercial realiza una función “colchón” amortiguando los cambios que se producen en el mercado laboral. Por esta circunstancia, ha sido frecuente catalogar al sector comercial como el “sector refugio” de otras actividades económicas, desempeñando un papel importante como refugio de la emigración rural y como estabilizador en las fluctuaciones de la economía (Miquel Peris et alia, 1999, p. 22). Los datos parecen confirmar este hecho, si bien esta tendencia se ha atenuado en los últimos años: en 1980 el 33,0% de los titulares de establecimientos minoristas procedían de otra profesión distinta, mientras que en 1996 este dato ha descendido al 28,6% (Dirección General de Comercio Interior, 1997a, p. 91).

1.2.4. Costes de la distribución comercial

El coste total de la distribución comercial se podría definir como el total de gastos en que se incurre a lo largo del proceso de intermediaciones, es decir, los gastos para hacer disponibles, temporal y espacialmente, los productos a los consumidores. Son pues los costes derivados de las actividades mayoristas y minoristas, así como de las funciones de transporte, almacenamiento, fraccionamiento, financiación, información y asunción de riesgos.

Una de las características de la evolución económica en los países industriales es el constante aumento de los costes de distribución y las cifras elevadas que alcanzan (Díez de Castro, 1997, p. 11). En este sentido, el sector comercio se caracteriza por canalizar aproximadamente la mitad del gasto que realizan los consumidores. Como indica el cuadro nº II.4, el coste de la distribución comercial según las Tablas Input-Output de España (TIOE) ha pasado del 37% en 1970 al 48% en 1985 del valor final del consumo privado en aquellas ramas de actividad que requieren del aparato distributivo para dar salida a su producción.

CUADRO N º II.4: COSTE DIRECTO DE LA DISTRIBUCIÓN DEL CONSUMO PRIVADO POR RAMAS TIOE - 1985 Y 1970 (MILL. DE PTAS.)

Las empresas de distribución tienen como objetivo reducir sus costes, pero hay que tener en cuenta que las exigencias de los clientes en los países desarrollados (aumento de servicios, variedad de surtido, adecuada presentación, etc.) es un factor que incrementa en gran medida los costes de distribución. Pero es de vital importancia que los costes sean acordes con los servicios ofrecidos, ya que si no fuera así, esos servicios serían realizados por otras empresas de distribución comercial más eficientes, o por el propio fabricante o por el consumidor. Si un consumidor para recibir un determinado producto está pagando un precio excesivo debido al elevado coste que le transmite la empresa de distribución comercial, seguramente este consumidor esté dispuesto a ponerse en contacto directo con el fabricante de dicho producto aunque este proceso le suponga unas mayores molestias. De igual manera, si el fabricante detecta que las empresas de distribución cobran un coste no real por sus actividades estará dispuesto a organizar su sistema de distribución propio.

1.3. Protagonistas de la distribución comercial en España

El sector de distribución comercial está formado por un conjunto de instituciones, siendo los protagonistas principales los comerciantes minoristas y los comerciantes mayoristas. Pero además, existen dentro del sistema otras instituciones que prestan servicios y colaboran en el desarrollo de la función de distribución, como por ejemplo, las empresas de transporte, los agentes de aduanas, los corredores de comercio, las compañías de seguros, las instituciones financieras y las instituciones públicas, entre otras (Santesmases, 1999, p. 543).

1.3.1. El comercio minorista en España

El comercio minorista es una de las principales actividades de la economía española. Desempeña una función imprescindible en todas las sociedades evolucionadas al encargarse de la venta de bienes y servicios directamente al consumidor final para su uso personal (Cruz Roche, 1990, p. 256).
El comercio minorista, también denominado comercio detallista, se podría definir como la actividad desarrollada por la persona u organización que compra los productos al fabricante o al mayorista y los vende al consumidor final, como indica el cuadro nº II.5. La actividad de venta de los productos al consumidor final es precisamente la nota característica del comercio minorista. La persona u organización que realiza esta actividad se denomina comerciante minorista o detallista. Si el fabricante o el comerciante mayorista venden al consumidor final estarán realizando las funciones del comercio minorista (Santesmases, 1999, p. 550). Por tanto, el comerciante minorista es el miembro del canal de distribución que se encuentra en contacto directo con el consumidor final.

CUADRO Nº II.5: CONCEPTO DE COMERCIO MINORISTA O DETALLISTA

El comercio minorista en España se está enfrentando a una serie de factores que le afectan de una manera directa y profunda. Entre estos factores destacan los siguientes (Dirección General de Comercio Interior, 1999, p. 81):

1. Se está produciendo un fuerte proceso de integración empresarial, que hace que los principales grupos de distribución minorista incrementen su cuota de mercado. En este sentido, en 1996 las cuarenta principales empresas de distribución de productos de gran consumo en España dominaban el 66,35% de la facturación minorista, en 1997, el 70,85%, en 1998, el 78,45%, en 1999, el 84,23% y en 2000, el 90,50% (cuadro nº II.6).

CUADRO Nº II.6: EVOLUCIÓN DE LA CUOTA DE MERCADO DE LAS 40 PRIMERAS EMPRESAS DE DISTRIBUCIÓN COMERCIAL

Fuente: Anuario de la Distribución, varios años.

2. Relacionado con lo anterior, y como consecuencia de la implantación del mercado único, los grandes grupos de distribución europeos (principalmente alemanes y franceses) están incrementando su presencia en el mercado español. Por tanto, se está llevando a cabo un proceso de internacionalización de la distribución, siendo España un país receptor de empresas extranjeras.

3. El comportamiento del consumidor español, debido a los cambios sociales, se halla inmerso en una constante evolución que genera nuevas demandas al comercio minorista, por lo este se encuentra en un proceso de diversificación para poder atender mejor a esas nuevas demandas del consumidor.

4. La implantación del euro como moneda única europea afectará de modo muy importante a este sector, exigiendo a las empresas minoristas la adopción de determinadas medidas.

El comercio minorista español, ante estos fenómenos, se encuentra en una etapa de modernización de sus estructuras, mostrando en la actualidad una situación en la que se confirma la tendencia seguida durante los últimos años. En este sentido, la distribución minorista ha alcanzado una fase de madurez por lo que no experimenta procesos de fuerte expansión, aunque tampoco de retroceso, sino que a nivel global mantiene su actual dimensión, adaptando su infraestructura a las necesidades sociales actuales.

El mantenimiento de la estructura del comercio minorista en España se ve reflejado en una serie de indicadores, como pueden ser el número total de establecimientos (cuadro nº II.7), la superficie comercial (cuadro nº II.8) y el volumen de facturación total (cuadro nº II.9), cuya evolución se mantiene dentro de unos intervalos estrechos de fluctuación.

CUADRO Nº II.7: EVOLUCIÓN DEL NÚMERO DE ESTABLECIMIENTOS MINORISTAS

CUADRO Nº II.8: EVOLUCIÓN DE LA SUPERFICIE COMERCIAL MINORISTA

CUADRO Nº II.9: EVOLUCIÓN DE LA FACTURACIÓN DEL COMERCIO MINORISTA

El proceso de adaptación de la infraestructura del sector se registra a dos niveles: en primer lugar, en la composición de la estructura comercial, y en segundo lugar, en lo referente a las características específicas de los establecimientos minoristas (Dirección General de Comercio Interior, 1999, pp. 81-126) . En lo referente a la composición de la estructura comercial se observa de forma general lo siguiente:

1. El número total de establecimientos de comercio minorista disminuye ligeramente siguiendo una tendencia iniciada en años anteriores. Sin embargo el número de establecimientos de tamaño grande, con sala de ventas superior a los 1.000 metros cuadrados, se incrementa (ver el cuadro nº II.7).

2. La superficie media de los establecimientos ha aumentado (ver cuadro nº II.10), mientras que la superficie total de sala de ventas se mantiene prácticamente constante. De esta manera, la disminución del número de establecimientos es compensada por un incremento del tamaño medio de los mismos.

3. El empleo en el comercio minorista muestra una evolución creciente. A pesar de disminuir el número de establecimientos, el incremento en el empleo medio por comercio supone que se incremente el número de personas trabajando en el sector (ver cuadro nº II.11 y nº II.12).

CUADRO Nº II.10: EVOLUCIÓN DE LA SUPERFICIE MEDIA DE LOS ESTABLECIMIENTOS MINORISTAS

CUADRO Nº II.11: EVOLUCIÓN DEL NÚMERO DE EMPLEADOS DEL COMERCIO MINORISTA

CUADRO Nº II.12: EVOLUCIÓN DEL NÚMERO MEDIO DE EMPLEADOS DEL COMERCIO MINORISTA

En resumen, se detecta un proceso de reajuste en la composición de la estructura del comercio minorista, en la que se mantiene la capacidad de oferta a nivel global en base a disminuir el número total de establecimientos e incrementar el potencial del establecimiento medio.

En lo referente a las características específicas de los establecimientos minoristas, se observa una tendencia en el mismo sentido que el proceso anteriormente expuesto. Los establecimientos comerciales minoristas en 1998 muestran una serie de indicadores de mayor grado de desarrollo comercial. Algunos de estos indicadores son los siguientes:

1. Aumenta la tasa de empresas registradas bajo titularidad jurídica (ver cuadro nº II.13).

2. Aumenta la tasa de establecimientos integrados en las asociaciones comerciantes (ver cuadro nº II.14).

CUADRO Nº II.13: EVOLUCIÓN DE LA TITULARIDAD DEL COMERCIO MINORISTA (%)

CUADRO Nº II.14: EVOLUCIÓN DEL GRADO DE INTEGRACIÓN DEL COMERCIO MINORISTA (%)

3. Aumenta la tasa de comercios pertenecientes a las diferentes formas de integración vertical (sucursalismo, franquicia, cadenas, etc.), como refleja el cuadro nº II.15.

CUADRO Nº II.15: EVOLUCIÓN DE LOS TIPOS DE INTEGRACIÓN EN LA GESTIÓN DEL COMERCIO MINORISTA (%)

CUADRO Nº II.16: EVOLUCIÓN DEL EQUIPAMIENTO DE LOS ESTABLECIMIENTOS COMERCIALES MINORISTAS (%)

CUADRO Nº II.17: EVOLUCIÓN DE LA ASISTENCIA A CURSOS DE FORMACIÓN DE LOS EMPLEADOS DEL COMERCIO MINORISTA (%)

4. Se ha producido un notable incremento en el nivel de equipamiento de los establecimientos (ver cuadro nº II.16).

5. La tasa de comerciantes que asiste a cursos de formación especializada es superior a la de años anteriores (ver cuadro nº II.17).

CUADRO Nº II.18: EVOLUCIÓN DE LA FACTURACIÓN POR METRO CUADRADO EN EL COMERCIO MINORISTA (PTAS/M2)

CUADRO Nº II.19: EVOLUCIÓN DE LA FACTURACIÓN POR EMPLEADO EN EL COMERCIO MINORISTA (PTAS/EMPLEADO)

CUADRO Nº II.20: EVOLUCIÓN DEL MARGEN APLICADO POR EL COMERCIO MINORISTA

Por tanto, los establecimientos comerciales minoristas en 1998 muestran un mayor grado de desarrollo comercial, pero parece que este desarrollo no es acompañado por un aumento de la productividad, medida ésta a través de la facturación por metro cuadrado (cuadro nº II.18) y la facturación por empleado (cuadro nº II.19), debiendo tenerse además en cuenta que los márgenes comerciales han disminuido en 1998 respecto a 1996 debido a mayor nivel de competencia (ver cuadro nº II.20).


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