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PRÁCTICAS CULTURALES EN EL CULTIVO DE TOMATE PROTEGIDO: DENSIDAD, PODA Y ENTUTORADO

Resumen.
1. Densidad de plantación.
2. Poda.
3. Tutorado.
4. Introducción a la poda y colocación de tutores en: pimiento, tomate, berenjena, melón, calabacín y judía.
5. Literatura citada.


3. TUTORADO

Los tallos de las plantas hortícolas se parten con mucha facilidad, hecho que se ve acentuado por el peso de los frutos, prácticas culturales, las plantas en invernadero son más tiernas y alcanzan una mayor altura. Por ello, se hace imprescindible el uso de tutores en las plantas como sostén que faciliten las labores de cultivo y, aumente la ventilación.

 
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Figura 4. Detalle de dos plantas de tomate “entutoradas” en “V”.

Figura 5. Detalle de las perchas utilizadas en el “entutorado” tipo “holandés” para sujetar los tutores verticales colocados en las plantas de tomate y facilitar la tarea de descolgado.


Figura 6. Ejemplo de un carro sobre rieles utilizado para realizar las labores de "entutorado" y poda  en plantas de tomate.

Con el uso de tutores verticales de rafia sólo se dejan una o dos ramas principales por planta, podándose todas las laterales que van apareciendo. A medida que cada tallo va creciendo, se va enrollando en el hilo vertical que sirve de soporte y que, normalmente, cuelga de un alambre sujeto a la estructura (emparrillado) y que sirve como soporte para la planta (Figura 7). Existen numerosas posibilidades y variantes en cuanto al "entutorado" se refiere, pero nosotros nos centraremos en los tipos más importantes:

- Entutorado tradicional del tallo principal, en este tipo la planta alcanza 2-2,2 m de altura y se pasa por encima del alambre tutor donde se sujeta la rafia, o se coloca otro alambre en paralelo al anterior dejándose pasar por los dos, se descuelga y se deja crecer hasta que la planta tenga de 10 a 12 ramilletes. Es característico de estructuras de invernadero sencillas e indicado para ciclos cortos de cultivo (Figura 7). De esta manera los gastos de mano de obra se reducen considerablemente. Suelen colocarse dos plantas en el mismo punto de transplante y los tutores verticales se abren en “V” para favorecer la aireación entre las plantas.


Figura 7. Detalle de una planta de tomate con "entutorado" tradicional del tallo principal.

- Entutorado alto tipo “choza” a 2,4-2,5 m de altura, que se practica en estructuras de invernadero de mayor altura (Figura 8). Permite ciclos de cultivo largos y por tanto los costes son más elevados. La mejor solución para que los operarios puedan trabajar seguros a la vez que desarrollar la tarea de una forma fluida es la utilización de unas plataformas de unos 30 cm de altura, con ruedas para que puedan desplazarse por las calles. A partir del segundo alambre se puede dejar un tallo secundario.


Figura 8. Detalle de una planta de tomate con “entutorado” alto tipo choza y poda a dos tallos opcional.

- Entutorado tipo “holandés” a 3,5-3,8 m de altura, muy utilizado en cultivares para recolección en ramillete, independientemente del tipo de fruto (cherry, cocktail, grueso, midi-plumb, etc.). En este tipo se "entutora" solo un tallo y a medida que este va creciendo se va realizando el descolgado de la planta, para sujetar los tallos pueden utilizarse soportes especiales (Figura 9). Para sujetar los tutores verticales al emparrillado del invernadero es frecuente el uso de perchas que facilitan la operación de descuelgue de las plantas Los costes en mano de obra son mayores y se precisa una inversión en carros aproximadamente de 1,5 millones de pesetas por ha (9 000). Si se opta por la colocación de tubería que sirva de soporte a los carros, supondrá una inversión mínima adicional de 2 millones de pesetas por ha (12 000).


Figura 9. Detalle de una planta de tomate con “entutorado” vertical o tipo “Holandés”.

4. INTRODUCCIÓN A LA PODA Y COLOCACIÓN DE TUTORES EN: PIMIENTO, TOMATE, BERENJENA, MELÓN, CALABACÍN Y JUDÍA

La poda de las plantas hortícolas y la elección, en algunos casos, del tutorado de las mismas se presentan como prácticas culturales más o menos necesarias, intensas y frecuentes en cultivos intensivos con un objetivo principal que radica en obtener una máxima productividad en un espacio reducido. La utilidad de estas técnicas es optimizar las condiciones de cultivo en invernadero y, en consecuencia, la obtención de producciones de una mayor calidad comercial. Estas dos labores culturales van dirigidas a mejorar la recepción de la radiación solar por el cultivo, poder aumentar la densidad de plantación utilizando marcos de plantación más reducidos, mejorar la calidad comercial de sus producciones aumentando el tamaño, peso y facilitando la maduración adecuada de los frutos. Desde otro punto de vista en un cultivo correctamente formado y "entutorado" los tratamientos fitosanitarios son más eficaces, las enfermedades criptogámicas afectan menos, y se reduce el ataque de insectos. También se consigue que la recolección sea más rápida y por lo tanto más barata. Una mayor ventilación entre las plantas incrementa el cuajado y la fecundación. Más precocidad y mejor calidad de los frutos, obteniéndose mejor tamaño y uniformidad. A la vez se facilitan las prácticas culturales al eliminar masa foliar, equilibrando el desarrollo vegetativo. Estas técnicas suelen ir acompañadas de labores complementarias como puede ser el deshojado basal de las plantas, eliminación de tallos secundarios o brotes axilares, aclareo de frutos y/o flores, etc.

El destallado consiste en la eliminación de brotes axilares para favorecer el desarrollo del tallo principal, una práctica muy extendida en tomate y berenjena. Debe realizarse con la mayor frecuencia posible, cuando los brotes no tienen mas de 5 cm de longitud, para evitar la pérdida de biomasa y realizar heridas. Los cortes deben de ser limpios para evitar la posible entrada de enfermedades. En épocas de riesgo es aconsejable realizar un tratamiento fitosanitario con algún funguicida- bactericida.

La eliminación de hojas o deshojado es recomendable tanto en las hojas senescentes, o hojas que están ocultas en el follaje con objeto de facilitar la aireación y mejorar la maduración homogénea de los frutos, así como en hojas enfermas que deben eliminarse inmediatamente del invernadero para evitar la presencia de fuentes de inóculo.

El despunte de las inflorescencias y el aclareo de frutos han adquirido cierta importancia con la introducción del tomate en ramillete, y se realizan para aumentar la calidad de los frutos homogeneizando el tamaño de los mismos.

La poda es una práctica cultural muy extendida en los cultivos hortícolas, entre los que destacan el tomate, pimiento, berenjena, melón y sandía. Y la colocación de tutores se realiza generalmente en plantas que necesitan de éstos para mantener la verticalidad.

Entre ellas destacan pimiento, tomate, berenjena, melón, calabacín y judía. La berenjena ha de someterse a una poda de formación que supone una dedicación periódica. La poda consiste en dejar varios tallos, 3 o 4, eliminando el resto de forma que la planta quede equilibrada pudiendo, en ocasiones, dejar solo 2 ramas por planta pero para ello es necesario incrementar la densidad de plantación. Paralelamente se suprimen los rebrotes jóvenes que por su vigor no fructifican. El número de tallos que se dejan dependerá del marco de plantación o densidad de plantas elegido. Durante el mismo proceso se eliminan flores, frutos y hojas. Al suprimirse hojas y frutos dañados o enfermos, se reducen los posibles focos de infección de plagas y enfermedades. Otra práctica, poco frecuente en las plantas de berenjena y pimiento, es la poda de regeneración al final del cultivo que permitiría obtener otra cosecha con una menor calidad y producción.

En el cultivo de pepino es frecuente la colocación de tutores verticales, la sujeción suele realizarse con hilo de polipropileno sujeto de una extremo a la zona basal de la planta (liado, anudado o sujeto mediante anillas) y del otro extremo a un alambre situado a determinada altura por encima de la planta. Mientras la planta va creciendo se va liando o sujetando al hilo tutor mediante anillas, hasta que la planta alcance el alambre. A partir de ese momento se dirige la planta hasta otro alambre situado en paralelo y aproximadamente a 0,5 m del alambre tutor, dejando colgar el tallo y, opcionalmente uno o varios brotes secundarios.

En el cultivo de tomate para recolección en fresco es una práctica imprescindible para mantener la planta erguida y evitar que las hojas y sobre todo los frutos toquen el suelo.
La sujeción se realiza con hilo de polipropileno sujetando uno de los extremos a la zona basal de la planta igual que en las plantas de pepino y el otro extremo se ata a un alambre situado a determinada altura por encima de la planta (1,8-2,4 m sobre el suelo).


Figura 10. Detalle del "entutorado" en plantas de tomate.

A medida que la planta va creciendo se va sujetando al hilo tutor mediante anillas o manualmente enrollándola, hasta que la planta alcance el alambre. A partir de este momento existen tres opciones: Bajar la planta descolgando el hilo, dejar que la planta crezca cayendo ligeramente, o dejar que la planta vaya creciendo horizontalmente sobre los alambres del emparrillado. Otras prácticas muy extendidas en el cultivo de tomate y directamente asociadas a la poda y colocación de tutores son la eliminación de tallos secundarios (destallado), la eliminación de hojas (deshojado) basales o de hojas ocultas en el cultivo, despunte de inflorescencia y aclareo de frutos.

El sistema de poda utilizado en las plantas de melón se realiza para favorecer la precocidad y el cuajado de las flores, controlar el número y tamaño de los frutos, acelerar la madurez y facilitar la ventilación y la aplicación de tratamientos fitosanitarios. Son dos los tipos de poda más utilizados dependiendo si se colocan tutores verticales o si se deja el cultivo rastrero. En ambos casos se tiene en cuenta que son los tallos de tercer y cuarto orden los que producen mayor número de flores femeninas, mientras que en el tallo principal sólo aparecen floras masculinas. En cultivo rastrero, cuando las plantas tienen 4-5 hojas verdaderas, se despunta el tallo principal por encima de la segunda o tercera hoja. De cada una de las axilas de las hojas restantes, surgen los tallos laterales que son podados, cuando tienen 5-6 hojas, por encima de la tercera. De las axilas de las hojas restantes nacen nuevas ramas que son fructíferas, siendo opcional la poda de éstas por encima de la segunda hoja más arriba del fruto, cuando haya comenzado a desarrollarse. Normalmente no se pinzan los tallos terciarios, aunque es una práctica aconsejable para frenar su vigor y favorecer la formación de los frutos. Cuando se colocan tutores verticales, el melón puede dejarse con uno o dos brazos (tallos). Dependiendo si se colocan tutores o el cultivo se deja en el suelo los marcos de plantación varían, en cultivos rastreros las densidades de plantación son menores. No obstante, dichas densidades también pueden variar en función de la variedad cultivada.

En sandía, la poda es una operación optativa según el marco de plantación elegido, el principal objetivo en este cultivo es controlar la forma en que se desarrolla la planta, eliminando brotes principales para adelantar la brotación y el crecimiento de los secundarios. Consiste en eliminar el brote principal cuando presenta entre 5 y 6 hojas, dejando desarrollar los 4-5 brotes secundarios que parten de las axilas de las mismas, confiriendo una formación más redondeada a la planta.

En el cultivo de calabacín la colocación de tutores es una práctica que se inicia cuando el tallo comienza a inclinarse, con la finalidad de mantener la verticalidad de la planta mediante la colocación de un hilo de polipropileno que se sujeta por un extremo al tallo y por el otro al emparrillado del invernadero. De este modo se consiguen todas las ventajas descritas para esta práctica. Existen en general dos formas, la primera de ellas consiste en hacer un nudo corredizo en el extremo del hilo que va atado al emparrillado de forma que se pueda ir soltando hilo para ir rodeando a la planta conforme ésta crezca.

Y la segunda forma consiste en dejar el hilo fijo e ir atando el tallo de la planta con trozos de hilo más cortos al hilo principal.


Figura 11. Detalle del “entutorado” en plantas de calabacín.

La planta de pimiento crece inicialmente con un único tallo que posteriormente se bifurca para formar dos e incluso tres tallos, y continua produciéndolos a lo largo de todo su ciclo. La poda de formación consiste básicamente, en dejar dos o tres tallos principales o guías más fuertes, dependiendo del número de tallos se elige el marco de plantación. A una altura de 25-30 cm se van podando los tallos laterales, dejando la flor y la hoja que sale junto a ella, y así sucesivamente hasta el final del cultivo. La primera poda se debe realizar cuando los tallos tienen desde la cruz una longitud de 20 cm aproximadamente. Se eliminan las hojas y brotes hijos que salgan en el tallo principal por debajo de la «cruz». Los despuntes se practican sobre plantas vigorosas, para forzarlas a producir y para adelantar la maduración de los frutos que soportan. Se hace imprescindible en el cultivo de pimiento el uso de tutores como sostén. Son dos las formas de colocar los tutores, el primero es el entutorado horizontal que básicamente consiste en sujetar las plantas de cada línea mediante dos hilos de rafia paralelos colocados horizontalmente abrazando a las plantas de esa línea. Estos hilos se sujetan a la vez por otros verticales situados cada 2-3 metros, los que están anudados a un alambre superior que puede o no pertenecer al emparrillado del invernadero y que son los que van a soportar el peso del cultivo. Otro tipo es el entutorado vertical o «tipo holandés», con el uso de tutores verticales sólo se dejan dos o tres ramas principales por planta, podándose todas las laterales que van apareciendo. A medida que cada tallo va creciendo, se va enrollando en el hilo vertical que sirve de soporte y que, normalmente, cuelga de un alambre sujeto a la estructura. Este hilo se sujeta a la «cruz» de cada planta y, a su vez, al alambre del emparrillado. Luego cada tallo, a medida que va creciendo, se va enrollando al hilo vertical, que se fija al emparrillado y que sirve como soporte para la planta.

En el caso de las plantas de judía, solo se colocan tutores verticales en variedades de mata alta, en ellas solo es necesario guiar inicialmente la planta sobre el hilo de polipropileno atado al emparrillado y posteriormente controlar que se va liando correctamente.

5. LITERATURA CITADA

- Agulla, G. 1998. Control de calidad en las hortalizas comercializadas por Cohorsan S.C.A. Proyecto Fin de Carrera. Escuela Politécnica Superior. Almería. 118-142.
- Castilla, N. 1996. Influencia de la radiación solar en invernadero sobre la calidad de la producción hortícola. En: Productividad y calidad del pimiento tipo lamuyo c.v. Kalifa: respuesta a la fertilización potásica. Proyecto Fin de Carrera. Escuela.
- Cockshull, K.E., Ho, H. 1995. The integration of plant physiology with physical changes in the greenhouse climate. Acta Horticultura. 229, 113-123.
- Escobar, I., Berenguer, J.J., Hernández, J. 1995. El tomate cherry en invernadero. Hortoinformacion. 6, 27-30.
- González, A., Salas, M.C., Urrestarazu, M. 2000. Producción y calidad en el cultivo de tomate cherry. En: Manual de cultivo sin suelo. Editorial Mundi-Prensa y Servicio de Publicaciones de la Universidad de Almería.
- Hoyos, P. 1996. Tomates en racimo una apuesta de futuro. Hortoinformación. 74, 31-34.
- Jurado, A. 1999. El cultivo del pimiento en el poniente almeriense. En: Técnicas de producción de frutas y hortalizas en los cultivos protegidos. Caja Rural de Almería. Almería. 2, 57- 87.
- Muro, J.; Collum, R.; Claimon, S. 1994. Efectos de la reducción del área foliar sobre la producción de pimiento (Capsicum annuum L.). Invest. Agr. 1, 9.
- Serrano, Z. 1996. Veinte cultivos de hortalizas en invernadero. Ed. Zoilo Serrano, C. Sevilla. 433-487.
- Weston, L.A.; Barth, M.M. 1997. Preharvest factors affecting postharvest quality and vegetables. Hortscience. 32: 812- 816. U.S.A.

Autores:
María del Carmen Salas Sanjuán1; Juan Jesús Berenguer Fernández2; José Luís Montero Pascual3.

1. Departamento de Producción Vegetal de la Universidad de Almería.
2. Colaborador de la Estación Experimental la Nacla Caja Rural de Granada.
3. Espacios y Paisajes, S.L.

 


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